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Country Focus: Polonia

Polonia 2006 - ¿Nueva ley, nueva era ? (1)

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- Votada el 30 de junio del 2005 y en vigor desde el 19 de agosto, la nueva ley cinematográfica marca un auténtico giro en el sistema de financiación del cine polaco. Esta ley constituye, como se espera por parte del medio cinematográfico, la apertura de toda una nueva era que verá como se consagran finalmente industria y mercado. En efecto, durante todo el periodo de posguerra, y hasta el final de los años 80, era inapropiado evocar el cine polaco en términos de industria o de mercado, en referencia a Europa Occidental. En aquella época, la producción cinematográfica del sistema comunista se realizaba por grandes estudios subvencionados por el estado: WFFiD (estudio de producción de películas de ficción y documentales), Zodiak, Tor, Zebra, Parspektywa. Bajo las duras condiciones del régimen político, el cine polaco, con las obras maestras de directores de la tierra como Andrzej Wajda, Jerzy Kawalerowicz, Wojciech Has, Krzysztof Zanussi, Krzysztof Kieślowski, supo demostrar su esplendor. El cine, como todas las otras artes, no era libre, a causa de su financiación estatal. Del mismo modo, la producción, compra-venta, la presencia en los festivales y todo intercambio internacional estaban sometidos al control minucioso de los poderes políticos y la censura.

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Contrario a lo que se podía esperar con la caída del muro de Berlín, el cambio político y la transición hacia una economía de mercado no permitió la rápida evolución del cine polaco. Dentro de esta nueva realidad de la tercera República Polaca, con sus prioridades económicas por concretar, la cultura pasó (y sigue siendo así) lejos de otros temas, tales como las privatizaciones, política interior, asuntos internacionales, sanidad, educación, agricultura, etc... Interpretando un papel marginal, el sector de la cultura, debió de contentarse con menos del 1% del presupuesto nacional anual. La financiación del cine se puso a cargo e tres agencias pendientes del Ministerio de Cultura: Agencja Scenariuszowa (la agencia de desarrollo de guiones), Agencja Produkcji Filmowej (la agencia de producción cinematográfica) y Agencja Promocji (la agencia de promoción). Las sumas acordadas por el estado a la producción de películas en los años 90-2000 varían 1,6 (1991) y 5,9 millones de euros (1998). El número de películas de ficción producidas con el apoyo nacional ha variado entre 13 en 1996 (provenientes de 42 obras audiovisuales subvencionadas, documentales, animaciones y películas educativas) y 24 en 1991 (39 filmes en total). El comienzo del siglo XXI está marcado por una crisis del cine polaco, sobretodo por la financiación limitada (leer l'entrevista con Andrzej Zulawski): en el 2001, el estado no proporciona al cine más que 2,9 millones de euros (44 obras subvencionadas, de las cuales 21 eran de ficción), la situación empeora en el 2002, cuando los fondos disponibles descienden a 1,5 millones de euros ( 34 obras de las cuales son de ficción). El año siguiente, el presupuesto aumenta casi por cuatro (4,3 millones de euros), para llegar a los 5,3 millones de euros en el 2004. Cabe señalar, que el presupuesto medio de una película polaca es de unos 525.000 euros.

Creacción del Instituto polaco de Cine

Se prevé la misma cantidad que en el 2004 (5,2 millones de euros) para el presupuesto del Instituto polaco de Cine, establecido en virtud de la nueva ley, votada el verano pasado. Esta suma provendrá del Ministerio de Cultura. El instituto fue creado con el propósito de poner en marcha la política nacional del cine (“crear las condiciones para el desarrollo de producciones y coproducciones de películas, inspirar y apoyar el desarrollo de cada género de la creación cinematográfica polaca, sobretodo películas artísticas; sustento a los debutantes y su desarrollo artístico; acordar una ayuda financiera a los proyectos de películas, a la producción, distribución y fomento del cine polaco”). Estos 5,2 millones de euros no constituyen más que un 20% del presupuesto total que el instituto calcula tener a su disposición. El Fondo Nacional de la Promoción de la Cultura participará con 1,5 millones de euros del presupuesto del Instituto y la parte principal de este, de 25,4 millones, debe provenir del 1,5% del impuesto sobre la cifra de negocios impuesta por la ley, según lo establecido por el artículo 19, a los explotadores, distribuidores, cadenas de televisión, operadores de plataformas digitales y televisiones por cable, y que debería aportar un total de 18,7 millones de euros. Y es, precisamente, sobre la base del artículo 19, que los empresarios del sector privado han denunciado violentamente lo que ellos consideran “un proteccionismo burocrático de estado”. También es difícil encontrar un lugar para un cartel entre los medios artísticos, fervientes defensores de esta ley, y los empresarios. Después de meses de largas discusiones amargas, una amplia campaña de información y promoción lanzada por el ministro de cultura Waldemar Dąbrowski, y apoyada por los medios intelectuales y artísticos, fue exitosamente aprobada por la votación de ley (leer la noticia del 13 de julio). Sus adversarios no están faltos de obstinación y es delante del Tribunal Constitucional que la acusan de contravenir a los derechos constitucionales de libertad e igualdad del individuo y del empresario, incluso si la ley permite su armonización con el sistema europeo.

Este argumento, que acusa a la ley de romper el principio de igualdad de oportunidades, se basa especialmente en la diferencia de potencial económico entre los viejos estudios de producción de estado y los empresarios del sector privado, presentes en el mercado desde hace no más de 15 años. Los estudios, además de sus actividades corrientes, se benefician por una parte de los ingresos de los derechos de las películas realizadas durante décadas y vendidas a las televisiones, por otra parte, se benefician de las ventajas sobre el plan inmobiliario al estar parcialmente mantenidos por el estado, y pueden también ahorrar cantidades substanciales. Por el lado de los empresarios del sector privado y de su naciente potencial económico, estos no creen ser capaces de adaptarse eficazmente a los mecanismos fiscales impuestos, y fijan sus miradas sobre las televisiones que, con su poder económico dominante, deberían pagar más que los demás.

El establecimiento del Instituto Polaco de Cine ha significado la eliminación de tres agencias que dependían del Ministerio de Cultura. La transmisión de cargos de las tres instituciones a un solo organismo, llena de dudas al medio concerniente. Pero Agnieszka Odorowicz, la directora del nuevo instituto, nombrada a cargo el pasado octubre por el Ministro Dąbrowski, replantea estas dudas por cuestiones económicas: la dotación del Ministerio destinada al funcionamiento del instituto (1 millón de euros) es mucho más baja a la que se le proporcionó a las tres agencias.

La concentración de cargos en una sola institución no plantea tantos problemas como el poder otorgado a su directora. La ley – como subrayan los empresarios que deben pagar los impuestos – no les garantiza la posibilidad de controlar los gastos. Es cierto que entre los 11 miembros del Consejo del Instituto hay cinco representantes del grupo de los empresarios, pero el poder del consejo es puramente de consulta, y toda toma de decisión pertenece a la directora.
Lo que no es más claro en este texto de ley, es la definición de la « película artísticamente ambiciosa » que, a diferencia de otras, puede contar con un apoyo más elevado (hasta el 90% del presupuesto de producción). Los productores polacos también denuncian la vaga naturaleza de la definición de « película polaca », indicando la posibilidad de una interpretación según la cual un fuerte apoyo financiero podría ser acordado a las coproducciones multilaterales en las que el aporte polaco no constituiría más que una parte mínima de la inversión total. (ver lista más abajo).
La cuestión de la privatización de la propiedad cinematográfica de estado (sobretodo los estudios), ocupa un puesto aparte. Aquí, la ley aun no es específica. La última pregunta que se plantea es de carácter político: ¿No se realizó el texto de ley y el reclutamiento para los puestos vacantes en el Instituto de forma precipitada, simplemente con el propósito de adelantarse a las elecciones de octubre del 2005 y al cambio de gobierno?

Independiente a todos estos escepticismos, hay que hacer constar que la votación y la entrada en vigor de la ley eran una necesidad del cine polaco, el cual se encontraba al borde del fracaso, y no podía esperar más. La ley ofrece a los cineastas polacos, al menos en principio, la posibilidad de colocarse en el mismo punto de partida que sus homólogos europeos.

Detalles de la nueva ley

Según la nueva ley polaca sobre el cine, una película se considerará polaca si su productor o coproductor tiene la sede en territorio polaco y cumple con al menos uno de los siguientes criterios:
el autor del guión o de la obra literaria adaptada, el director y uno de los papeles primarios, han de ser polacos; la participación a la financiación de la obra por parte del productor con sede en Polonia es igual al 100% de esta, y que al menos el 80% de los gastos de producción se efectúen en Polonia; la primera copia salga en polaco.

el autor del guión o de la obra literaria adaptada, el director y uno de los papeles primarios, han de ser polacos; la participación a la financiación de la obra por parte del coproductor con sede en Polonia sea igual a no menos un 20% en caso de coproducción bilateral y de no menos de 10% en caso de coproducción multilateral; y que al menos el 80% de los gastos de producción se efectúen en Polonia; la primera copia salga en polaco.

La petición de subvenciones para el desarrollo, la producción, la distribución y la promoción de obras cinematográficas polacas pueden solicitarse por todo ciudadano polaco o ciudadano de la UE o de un país de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELE/EFTA) que ejerza una actividad cinematográfica. La cantidad de apoyo de un proyecto es una subvención condicionalmente reembolsable en el caso de que el beneficiario tenga en mente sacar beneficios económicos del proyecto subvencionado.

El apoyo acordado por el Instituto Polaco De Cine no puede exceder:
el 50% del presupuesto de la película o:
4 millones de zlotys (1 millón de euros) en caso de un largometraje de ficción (mínimo 70 minutos) en principio destinado para la explotación en cines;
500.000 zlotys (125.000 euros) si es un documental;
2 millones de zlotys (500.000 euros) si es un largometraje documental destinado para su explotación en cines;
500.000 zlotys (125.000 euros) si se trata de una película de animación;
3 millions de zlotys (750.000 euros) si es un largometraje (mínimo 70 minutos) de animación en principio destinado para su explotación en cines;
el 90% del presupuesto de la película o:
2 millones de zlotys (500.000 euros) si se trata de una obra "artísticamente ambiciosa";
1,6 millones de zlotys (400.000 euros) si se trata de una obra de "bajo presupuesto".

El apoyo a otros proyectos cinematográficos (los proyectos de inversión material, promoción de la cultura cinematográfica, distribución, desarrollo de guiones) no puede exceder:
50% del presupuesto si el solicitante es una empresa,
90% del presupuesto si el solicitante es una institución sin ánimo de lucro.

La cantidad de apoyo no puede exceder 3 millones de zlotys (750.000 euros).

Los programas de formación

Con el solo motivo de apoyar a los nuevos cineastas, fue el pasado julio que la TVP, junto al ministerio de Cultura y la Asociación Polaca de Realizadores, creó el programa "30 minutes", repartiendo 250.000 euros (1 millón zlotys) entre las obras de ficción de los jóvenes directores (que no excedan 30 minutos de duración) (leer las noticias del 15 de junio). La iniciativa, comenzó en la escuela Andrzej Wajda de cine, y apoya a diez cortometrajes de los directores principiantes, quienes no han de ser necesariamente diplomados de una escuela de cine, con 25.000 euros (100.00 zlotys) a cada uno. Todo esto se hace anualmente. La distribución y promoción de proyectos se aseguran por TVP Kultura, la cadena cultural de la TVP.

Mientras que el programa debe satisfacer una carencia en la producción polaca de cortos, otro programa también sale de la escuela de Wajda, EKRAN. Está diseñada para aquellos directores que y hayan realizado un largometraje o varios cortos, concentrándose en la producción de largometrajes. EKRAN, en teoría, es un programa de formación, aunque en la práctica toma parte indirectamente en la financiación, y asiste artísticamente. (ver noticias del 2 de noviembre). De hecho, y como muchos otros programas de formación apoyados por MEDIA, ¡EKRAN es una solución asequible para desarrollar un proyecto!

Operadores fuera del cine

El éxito de las adaptaciones literarias como Ogniem i mieczem de Jerzy Hoffman (25,1 millones de euros en ingresos y 7 millones de espectadores), Pan Tadeusz (Pan Tadeusz – Cuando Napoleón cruza el Niemen) de Andrzej Wajda (20 millones de euros en ingresos y 6 millones de espectadores) convencieron a los bancos polacos (sobretodo Kredyt Bank, PKO bp) a invertir enormemente en la producción de películas. Pero, esta idea pronto se abandonó a causa del jaque financiero de la producción más cara de la historia del cine polaco, Quo Vadis de Jerzy Kawalerowicz, adaptada de la novela de Henryk Sienkiewicz. La película obtuvo 17,2 millones de euros en ingresos con 4,3 millones de espectadores, cuando la producción costó 14,8 millones de euros. Quo Vadis también atrajo brevemente las inversiones de empresas nacionales como Poczta Polska (correos de Polonia), que no ha vuelto a invertir en el séptimo arte, y Telekomunikacja Polska (telecomunicaciones) que sólo invirtió una vez en el 2002. (Anioł w Krakowie - El ángel de Cracovia - de Artur Więcek).

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