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Informe de industria: Educación cinematográfica

Moving Cinema: cultura, creación y educación

por 

- Entrevistamos a Núria Aidelman y Laia Colell, de A Bao A Qu, una organización cultural sin ánimo de lucro dedicada a la concepción y desarrollo de proyectos de cultura, creación y educación

Moving Cinema: cultura, creación y educación

Entrevistamos a Núria Aidelman y Laia Colell, de A Bao A Qu, una organización cultural sin ánimo de lucro dedicada a la concepción y desarrollo de proyectos de vinculación de la cultura, la creación y la educación, como Moving Cinema.

LA IDEA

¿Cómo se os ocurrió esta idea?
Creamos Moving Cinema en 2014-2015, el año de la décima edición de Cinema en curs, un programa de cine pedagógico que también desarrollamos en A Bao A Qu. Cinema en cours se articula en talleres impartidos por cineastas y profesores durante las horas lectivas en el contexto de distintas asignaturas y con alumnos de primaria y secundaria. Uno de los principales objetivos de Cinema en cours es fomentar el descubrimiento del cine de autor entre los niños y adolescentes, para que conozcan un cine distinto a las corrientes tradicionales, y que también puede conmoverlos y emocionarlos de modo íntimo y personal. Precisamente el desarrollo de Cinema en cours y las charlas con los estudiantes más mayores (16-17 años) fue lo que nos llevó a iniciar Moving Cinema. Nos dimos cuenta de que tras el primer e indispensable primer paso de despertar el interés por el cine de autor europeo (que necesita realizarse en gran medida en el colegio, porque en la mayoría de los casos es la única oportunidad de que ocurra), existe otro paso muy importante, que es el de permitir a los jóvenes que se apropien del cine, introducir el cine en sus vidas más allá de las horas de clase, de modo que forme parte de su tiempo libre… En definitiva, generar hábitos autónomos.

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¿Antes de comenzar este proyecto habíais ya desarrollado vosotros o alguno de tus colaboradores alguno similar?
Iniciamos Moving Cinema con Meno Avilys (Lituania) y Os Filhos de Lumière (Portugal), dos organizaciones sin ánimo de lucro que, teniendo en cuenta su alcance, sus objetivos y su trayectoria, eran parecidas a A Bao A Qu. Todos hemos trabajado en pedagogía cinematográfica durante unos diez años, y nuestros principios pedagógicos y cinematográficos son similares. Justamente, con Moving Cinema incorporamos nuevos campos de actuación cuya exploración nos pareció importante y que, en cierto modo, seguían la misma línea y coherencia de las actividades que las organizaciones estaban desarrollando. Todos estamos ampliando el alcance de nuestros proyectos.

¿Qué relación tienen el proyecto y vuestra actividad principal?
A Bao A Qu es una asociación dedicada a proyectos que unen arte, cultura y educación, y el cine ha sido uno de los principales ejes de nuestro proyecto desde el principio. Es uno de los principales objetivos de nuestra asociación. De hecho, como decíamos antes, Moving Cinema es la continuidad de Cinema in curs. Además, también incorpora experiencias de otros proyectos que desarrollamos, especialmente de programación cinematográfica para niños y adolescentes en relación con filmotecas y festivales.

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EL CONSORCIO

¿Teníais alguna relación con vuestros colaboradores antes de trabajar juntos en este proyecto?
Cada caso es distinto, y hay que decir que el proyecto ha ido creciendo gradualmente. Comenzamos siendo tres colaboradores y ahora somos siete.
Conocimos a Os Filhos de Lumière hace mucho tiempo gracias a Le cinéma, cent ans de jeunesse (El cine, cien años de juventud). Más tarde, en 2012-2014, elaboramos juntos un proyecto, con colegios y ayuntamientos, relacionado con la creación fotográfica y cinematográfica mediante el descubrimiento y la valorización del entorno: Comenius Regio (http://bordilsmoita.org/en). Con Meno Avilys ya habíamos coincidido en la preparación de algunas reuniones para el proyecto Marco de Educación Cinematográfica en Europa, dirigido por el BFI (Instituto de Cine Británico), lo que nos permitió darnos cuenta de todo lo que teníamos en común y de que un intercambio podría ser muy enriquecedor para ambos. Durante el segundo año de Moving Cinema subieron a bordo otros dos compañeros: The Cinemathéque française (hemos trabajado codo con codo en el contexto de Le cinéma, cent ans de jeunesse) y en el Centre for the Moving Image (el único colaborador con el que no habíamos contactado previamente y que se incorporó por la trayectoria específica en relación con Young Programmers). 

El Instituto de Cine Británico se unió (cooperamos con ellos en Le cinéma, cent ans de jeuneusse y en el Marco de Educación Cinematográfica en Europa), así como con Kijufi, una entidad que, tras varios meses de diálogo y trabajo previo, participa tanto con Moving Cinema como con Cinema in curs.

¿Pertenece vuestra asociación a alguna red internacional que promueva los conocimientos cinematográficos o el desarrollo de la audiencia? ¿Qué funciones crees que deberían cubrir las redes de contactos?
Cinema in cours tiene un enfoque internacional (a día de hoy, además de en España, se realiza en Alemania, Argentina y Chile). Desde 2005 formamos parte de Le cinéma, cent ans de jeunesse, un dispositivo pedagógico sobre pedagogía cinematográfica que hasta ese momento solo tenía lugar en Francia. Posteriormente, se unieron distintas organizaciones y en la actualidad los talleres se realizan en 14 países. También hemos desarrollado unos cuantos proyectos europeos como el anteriormente mencionado Comenius Regio, el Marco de Educación Cinematográfica en Europa, un proyecto de formación en el contexto del Programa Grundtvig Programme y, aparte de Moving Cinema, estamos desarrollando también CinEd, igualmente financiado por Creative Europe MEDIA en la línea de “desarrollo de la audiencia”.

Respecto a las funciones de las redes internacionales, distinguimos varios niveles. Por un lado, trabajar con distintas sociedades, trayectorias y contextos laborales es muy enriquecedor, bajo nuestro punto de vista, y es una fuente increíble de aprendizaje, un estímulo para continuar creciendo. Por otro lado (y esto es algo que quizás deberíamos conseguir para avanzar juntos), la red debería reclamar políticas culturales más sólidas relativas al vínculo entre cultura y educación. La importancia de trabajar en educación a menudo se remite al interior de las instituciones culturales y también dentro del ámbito laboral, pero en muchos países (como en el caso de España) existe una falta real de políticas culturales en este campo. La red puede proporcionarnos ejemplos de buenas prácticas, tanto en términos de políticas culturales como en términos de compromiso institucional.

EL PROYECTO

¿Cuáles son los principales temas del proyecto relacionados con la educación cinematográfica (por ejemplo, la circulación de películas, el marco metodológico, los talleres con audiencias jóvenes, etc.)?
Moving cinema es a la vez un proyecto que desarrolla medidas de actuación para los jóvenes y un proyecto de investigación, en el sentido de que tales acciones se analizan con el objetivo de definir estrategias eficientes y metodologías en el campo de la educación cinematográfica.

Todos estos recursos, así como las medidas particulares que elaboramos se publican en la página webwww.movingcinema.eu. Esta es la principal herramienta para compartir el conocimiento con otras personas y organizaciones. Además, todos los participantes comparten y dan visibilidad a su experiencia en el blog We’re Moving Cinema. Llevamos a cabo asimismo sesiones formativas en los países de las organizaciones colaboradoras y en otros países europeos con el objetivo de diseminar los recursos.

Exploramos cinco vías de trabajo, cinco modos muy distintos de conectar a los adolescentes con el cine: jóvenes programadores (adolescentes que programan y organizan proyecciones para otros adolescentes); prácticas cinematográficas con dispositivos móviles ligadas a la visión de películas; descubrimiento de películas en plataformas de video bajo demanda; proyecciones y preguntas y respuestas en festivales y cines; y, desde 2015, Inside Cinema: un espacio virtual para el descubrimiento de películas a través de materiales de creación de procesos.

¿De qué trata el proyecto y cuál es su finalidad?
Moving Cinema se inició por un deseo común de los colaboradores: despertar un interés por el cine europeo entre los jóvenes, desarrollar su capacidad de disfrutarlo y permitirles participar en la vida cultural del cine: descubrir películas y directores, ir al cine, asistir a festivales, contactar con profesionales cinematográficos, etc. El principal propósito es crear y fortalecer el lazo de los jóvenes con el cine europeo mediante estrategias que asentarán los hábitos actuales y futuros. Nos centramos en las películas independientes al resaltar las singularidades que hacen al cine de autor europeo especialmente conmovedor para los jóvenes.

¿A quién se dirige el proyecto? Si se trata de estudiantes, ¿de qué edades o nivel educativo estamos hablando? ¿y por qué habéis los escogido de este modo?
Moving Cinema se dirige especialmente a jóvenes de entre 13 y 19 años. Queremos centrarnos en estas edades porque estamos seguros de que los encuentros decisivos con el arte tienen lugar durante este periodo de la vida de enorme sensibilidad, es ahí cuando se despiertan las pasiones (y hábitos) duraderas.

Comenzamos con medidas en el contexto escolar para llegar también al ocio de los jóvenes y comprometerlos con el cine más allá de su vida lectiva. Creemos que los profesores son unos aliados indispensables para animar el interés y el amor por el cine, de modo que también impulsamos cursos de formación de profesorado y colaboramos estrechamente con ellos.

Además, gracias a sus actividades, Moving Cinema construye una importante red de festivales, cines, salas de proyección, colegios, instituciones, profesores y cineastas que comparten su interés y voluntad para hacer que el cine se convierta en algo vivo e imprescindible para la juventud.

¿Cómo sigue el proyecto las necesidades y los objetivos de la convocatoria?
En Moving Cinema focalizamos en dos aspectos esenciales para el desarrollo de la audiencia: el fomento del interés en cine europeo y la mejora de la accesibilidad a las películas europeas involucrando distintos espacios de exhibición. Además de aumentar el conocimiento y el interés hacia el cine y de capacitar a los menores a convertirse en un público atento con una capacidad de análisis crítico y apreciación, es crucial posibilitar y fomentar el acceso de los jóvenes al cine europeo. En este aspecto, una de las riquezas y contribuciones de Moving Cinema es la diversidad de espacios de exhibición y de plataformas de distribución implicadas: festivales de cine, cines, filmotecas y plataformas de video bajo demanda. Moving Cinema espera aportar su experiencia en educación cinematográfica y, específicamente, un reconocimiento atento del cine europeo.

LAS POLÍTICAS

Según vuestra experiencia, ¿cuál es el papel de la educación cinematográfica en el marco de la política cultural europea?
Creemos que puede desempeñar un papel estratégico por el lugar que el propio cine ocupa en el mundo actual, como puerta hacia la cultura y como arte en general. Antes de nada, es importante considerar que el cine (y especialmente el cine de autor europeo) está profundamente conectado a su entorno, y eso lo convierte en un medio muy privilegiado para reflejar el mundo. Además, el cine en un arte con una capacidad enorme de generar empatía y emociones, de preocupar al espectador, por lo que puede ser interesante y atractivo para aquellos que empiezan a apreciar el arte y, en cierto modo, opinamos que se puede considerar al cine como un arte total, que contiene aspectos esenciales de otros artes (música, literatura o artes visuales), de modo que posee una gran habilidad para despertar el interés y el aprecio sobre esos otros artes.

¿Creéis que la educación cinematográfica está conectada con la industria y la cadena de valor de una película? ¿Qué papel pensáis que tienen en el proceso educativo?
No cabe duda de que desarrollar una audiencia con intereses, con la capacidad de disfrutar el cine y con hábitos culturales debería favorecer a la industria a medio y largo plazo, ya que genera nuevos espectadores. De hecho, si analizamos las cifras de asistencia al cine de los últimos años, nos arriesgamos a decir que, en cierto modo, el futuro de la industria cinematográfica debe pasar por la formación de nuevos espectadores.

Eso no significa que, como también nos dedicamos a la educación, nuestro único propósito (quizás ni siquiera es una prioridad) sea generar audiencias en términos cuantitativos o en respuesta a la industria. Dado que generamos un impacto en la educación de la gente joven, nuestro compromiso se basa en abrir sus mentes a las manifestaciones culturales, a las que no llegarían de otro modo, despertar su interés y su espíritu crítico, ayudarles a construir sus propios criterios.

En este sentido es peligroso que las grandes industria (las que pueden invadir los medios de comunicación con sus campañas) impongan (de modo más o menos sutil) lo que los jóvenes deben ver o apreciar. Creemos que preservar el valor cultural de la experiencia cinematográfica, la experiencia cultural y la experiencia creativa es indispensable.

¿Puede la educación cinematográfica respaldar las políticas y medidas relativas a la valorización del patrimonio cinematográfico?
Sí, sin lugar a dudas. Podría decirse incluso que es indispensable. La cultura, sobre todo y por definición, es transmisión. Para entender de dónde venimos es fundamental saber quiénes somos y en qué nos podemos convertir. El patrimonio cinematográfico, además de ser una gran fuente de entretenimiento estético e intelectual, abre la mente de los jóvenes, les permite escuchar distintas voces, ponerse en distintas situaciones, y es esencial, no solo para su educación cinematográfico sino para su constitución de seres humanos.

¿Cómo podría fomentarse la educación cinematográfica en la Unión Europea?
Las líneas de ayuda para Desarrollo de la Audiencia deMEDIA Europa Creativa son un primer paso muy importante, no solo porque han permitido el inicio de nuevos proyectos en la esfera europea, también porque traen a un primer plano el compromiso con la educación cinematográfica. También sería importante fomentar el apoyo en la dimensión nacional. En España (que es la realidad que conozco mejor) el déficit de apoyo institucional a los proyectos de educación cinematográfica es devastador. A día de hoy no existe un respaldo en la dimensión nacional, solo algunas comunidades autónomas conceden subvenciones a proyectos para incrementar el número de espectadores, y las dotaciones son irrisorias. Algunos gobiernos locales se comprometen, pero, evidentemente, no es suficiente para articular una verdadera educación cinematográfica. Tristemente, trabajar con entidades de otros países europeos ha hecho que nos demos cuenta de que el problema no es exclusivo de España, ¡ni mucho menos! Existen muchos países que carecen de políticas en este ámbito. Quizás, trabajar a escala europea haga posible el desarrollo de políticas en la esfera nacional. Otro campo que se podría explorar es la financiación privada, pero esta opción todavía no se ha valorado en numerosos países.

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