email print share on facebook share on twitter share on google+

Petr Vaclav • Director

"Las películas terminadas para las que he recibido ayudas son solo la punta del iceberg"

por 

- Cineuropa habla con el cineasta checo Petr Vaclav con motivo del estreno norteamericano de su último film, Nunca estamos solos, en Toronto

Petr Vaclav  • Director
Petr Vaclav, en el rodaje de Nunca estamos solos

The Way Out [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Petr Václav
ficha del filme
]
marcó el regreso de Petr Vaclav a la dirección de largometrajes después de un hiato de 13 años. Antes de terminar ese drama social, que giraba en torno a miembros marginados de la comunidad de gitanos, ya estaba preparando su siguiente proyecto, Nunca estamos solos [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Petr Vaclav
ficha del filme
]
, una desgarradora parábola sobre la sociedad moderna que se proyecta ahora en el Festival Internacional de Cine de Toronto. El cineasta checo se mantiene ocupado, pues acaba de terminar una nueva road movie, Skokan [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, y además está rodando el documental Confession of the Vanished [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, sobre Josef Mysliveček, uno de los mayores compositores de ópera italiana del siglo XVIII. Vaclav también está comenzando a preparar Il Boemo, un drama de época basado en la vida del citado compositor.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Cineuropa: The Way Out, Nunca estamos solos y Skokan forman una trilogía de películas, conectadas de alguna manera entre sí. ¿Cómo ha ido tomando forma esta trilogía?
Petr Vaclav: The Way Out, Nunca estamos solos y Skokan tienen ciertamente mucho en común, aunque inicialmente no estaban concebidas como una trilogía. Las películas no tienen ni los mismos personajes ni los mismos temas; estilísticamente, cada una de ellas es diferente. Por otro lado, he trabajado con los mismos actores y el mismo equipo, y rodamos las tres cintas muy rápidamente, una detrás de otra, entre 2013 y 2015. Los gitanos y su existencia en los márgenes de la sociedad desempeñan un papel crucial en estas películas.

¿Qué ideas impulsaron la génesis de Nunca estamos solos?
En primer lugar, quería crear personajes que desarrollaran sus propios temas e historias. No hay una trama central ni un personaje principal, hay ocho protagonistas con sus historias. Algunos de ellos están dispuestos a cambiar la libertad que consiguieron hace 25 años por una seguridad ilusoria y una riqueza egoísta. Aunque sí que comentan y critican la moralidad general y la decadencia social, han dejado de asumir su responsabilidad para con la sociedad. Los protagonistas masculinos están confundidos por el mundo moderno, que es diverso y está en constante cambio. Por eso odian la Unión Europea, que perciben como fuente de globalización y, en consecuencia, como origen de sus problemas. No perciben su existencia como producto de la buena suerte o como un desafío, y se sumen en la depresión, la violencia, el miedo y el odio. La coexistencia de la resignación de algunos y la fe de otros en la vida es permanente; es algo que vi en la generación de mis abuelos, y también lo veo en mi propia generación. Y es tan cierto en República Checa como en cualquier otro sitio. 

Tras el estreno de The Way Out, la gente la ha comparado con frecuencia con tu ópera prima, Marian, mientras que Nunca estamos solos es diferente a ambas películas, tanto en materia como en forma. ¿Por qué te has embarcado en un proyecto más experimental?
Porque no quiero hacer las mismas películas una y otra vez, y también porque los tiempos cambian. Entre Marian y las otras películas, han pasado varios años. Tener un estilo personal no quiere decir, en mi opinión, filmar de la misma manera, siguiendo el mismo método. Además, las películas terminadas para las que he recibido ayudas son solo la punta del iceberg de todas mis intenciones, de mi visión creadora y de mis planes. Pero lo cierto es que todo cineasta desea abarcar una mayor variedad de temáticas y estilos formales de lo que consigue abarcar al final.

Al contrario de lo que sucede en The Way Out, en Nunca estamos solos usas la ironía y el humor.
Sería aburrido tratar un tema crudo y triste de una manera cruda y triste. En este film hablo de centroeuropeos bien alimentados que culpan al estado del mundo de su nihilismo personal. Culpan a la sociedad, a los políticos, a la decadencia general, a los gitanos y a los inmigrantes de sus fracasos personales. Los personajes femeninos e infantiles que aparecen en Nunca estamos solos son diferentes: son más fuertes y más optimistas que los hombres. A pesar de todos los obstáculos y el nihilismo de los hombres, esas mujeres siguen avanzando hacia delante, porque viven para sus niños, y los niños miran al futuro con una esperanza inagotable, a pesar del duro comienzo de sus vidas.

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Lee también