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Robin Campillo • Director

“Una comunidad que se ha creado a partir de la idea de superarse a sí misma”

por 

- CANNES 2017: Robin Campillo comenta el origen de 120 pulsaciones por minuto, muy bien recibida en competición en el 70º Festival de Cannes

Robin Campillo • Director
(© F. Silvestre de Sacy / Festival de Cannes)

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en competición en el 70º Festival de Cannes, un filme magistral, activista, emotivo y con una puesta en escena brillante, que se adentra en el grupo de activistas parisinos Act Up. 

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Cineuropa: ¿Por qué has elegido hacer una película sobre Act Up y sobre este periodo en particular?
Robin Campillo: Me uní a Act Up en 1992. Viví el sida y los años 80 como algo extremadamente violento. Nadie hablaba de ello, había una especie de ley del silencio. Como mucha gente de esa época, infectada o no, me uní al grupo porque estábamos enfadados. Queríamos dejar de ser víctimas, convertirnos en maricas malos que querían acabar con ese mutismo. Lo que yo quería retratar es ese momento en el que acabamos con el silencio, ese momento liberador en el que la gente se une a un movimiento feliz, aunque fuera duro ya que la gente estaba muriendo. Fue natural para mí rendir homenaje a esta época, pensar en todos estos pequeños actos minoritarios y convertirlos en eventos históricos importantes, una epopeya de las pequeñas cosas. 

¿Qué parte del guion está basada en tus vivencias?
Una parte enorme. He hecho la película basándome en mis recuerdos, los he retocado, por supuesto, porque quería hacer una obra de ficción. Lo que me interesaba era relación entre el colectivo y la manera en que la gente se unía a él para dejar de estar sola y formar una fuerza política con la que identificarse. Pero la enfermedad hace que le personaje principal se vaya del grupo, y aquí entra la ficción, la maldición de esta enfermedad. Quería que el espectador tuviera la misma percepción que yo, la que tenía cuando entré en el grupo: había cosas que no entendía, otras que sí, pero así es la vida, una multitud de palabras y acontecimientos, aunque las reuniones semanales solo contaban con unas 60 u 80 personas. 

El ritmo de la película es muy intenso. Eres el director, el guionista y el editor. ¿Cómo has trabajado?
Sobre la cuestión de la vida y de la urgencia. Quería que la cinta fuera como una metamorfosis y que el espectador no tuviera tiempo de ver cómo pasamos de una escena a otra. Pero también quería que en las secuencias hubiera ecos de las escenas siguientes, asimismo que la escena anterior permaneciera, una especie de remanencia durante toda la película. Está filmada de una manera un poco cruda, pero pensaba todo el tiempo en estos enlaces, estas impresiones. Tenía esta idea cuando escribí el guion, pero tomó forma a medida que la fui editando.

Es un filme sobre el activismo, que plantea cuestiones sobre la manera de actuar.
Lo que mejor podía hacer era usar la ficción para contar de qué se trata este tipo de activismo, sin coger al espectador de la mano para explicarle las cosas ni entregarle el mensaje. Sin embargo, tengo la impresión de que si Act Up tuvo este impacto, es porque había gente que no tenía otra opción. Eran sus cuerpos los que hablaban, personas que sufrían, que no tenían todo el tiempo del mundo, que ya eran débiles, que ya se trataban, etc. Esto te pone en una situación de emergencia, te da fuerza, poder, energía. Así que fue una lucha política muy personal. Es como la diferencia entre defender una causa y estar en el frente de batalla. Se trata de la lucha de una comunidad que se creó con la idea de superarse a sí misma. Éramos un pequeño ejército con las ganas de hacer algo noble. 

La película tiene elementos de documental, ficción, amor y tragedia. Mezcla muchos géneros.
Empecé con la idea de hacer un filme que cambiara a medida que iba progresando, una película que no se pudiera clasificar en términos de género y estilo. Me encanta la idea de deslizarme de un género a otro, de un estilo a otro, como en la música, cuando hay un cambio de tono que te descoloca.  Quería plasmar eso porque creo que, en la vida real, nos pasamos a otro universo rápidamente. Cuando estamos enfermos, la comida tiene otro sabor, hay diferentes estados de subconsciencia, y cosas que vemos todos los días, no las percibimos de la misma manera. Creo en esta abundancia e intento que el espectador no tenga ningún punto de referencia.  

(Traducción del francés)

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