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Francesca Breccia • Exportadora

“Les explico nuestro modelo de ventas revolucionario”

por 

- Estuvimos con Francesca Breccia, fundadora de la agencia de ventas italiana Coccinelle Film Placement, que exporta cine independiente y documental “de parte del productor”

Francesca Breccia • Exportadora

Coccinelle Film Placement, empresa especializada en la venta de documentales y cine independiente, acaba de lanzar un nuevo concepto de distribución internacional respondiendo simplemente a la demanda de los productores que desean tener un mayor control financiero y correr menos riesgos. Mediante este modelo se han vendido recientemente el primer largometraje de Cesare Furesi, Chi salverà le rose? [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, en Alemania, Austria, Suiza, Luxemburgo y Norteamérica, y I Am a Teacher, de Sergei Mokritsky, a China, Dinamarca y Norteamérica. Hablamos de ello con su fundadora, Francesca Breccia.

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Cineuropa: ¿Cuál es la actividad de Coccinelle Film Placement?
Francesca Breccia: Coccinelle no es una empresa en el sentido tradicional del término sino una red internacional formada por profesionales independientes especializados en las ventas internacionales y en la búsqueda de películas que, bajo mi coordinación, se mueve portando la misma marca. Es una red que todavía puede extenderse.

Han adoptado un nuevo modelo de negocio. ¿Qué ventajas plantea al productor?
Normalmente los exportadores trabajan anticipando los gastos de publicidad. Esos gastos (flyers, posters, presencia en mercados, anuncios y demás) se acuerdan con el productor y luego se arreglan, más allá de la comisión de venta, una vez que se ha vendido la película. El modelo que nosotros hemos desarrollado, en cambio, permite al productor tener el control financiero sobre los resultados. Después de haber cerrado un contrato de venta, es el productor quien factura a nuestro cliente la entera suma que nosotros hemos negociado. Después, facturamos al productor la comisión por nuestro trabajo, sin que haya deuda de gastos. Esto no significa que nosotros no invirtamos. Reservamos un presupuesto, completamente a nuestro cargo, para apoyar la promoción de la película. Así logramos contener el presupuesto y no dejar caer el asunto en hombros del productor ni meternos a nosotros en números rojos. Para ello, nos aprovechamos del smart working solo posible gracias a la internacionalidad y a la flexibilidad de nuestra red. Por último, no nos vinculamos con los productores durante años. Nuestros contratos no superan los 12 meses y solo tienen una posibilidad de renovación. Queremos trabajar con productores satisfechos y dejarlos libres para que valoren otras opciones si no están contentos con nuestro trabajo.

En estos años de actividad, ¿ha seguido la andadura del mercado de cine europeo?
Los festivales y los mercados no “hablan” entre sí. Es raro que el público de los festivales sea el mismo que va a los cines el domingo o hace zapping frente a la tele por la noche. Por lo tanto, difícilmente encontraremos en nuestros cines películas independientes programadas en los festivales (a menos que no hayan obtenido premios importantes). De hecho, el cine es un negocio y el productor, el distribuidor y el vendedor quieren un retorno en su inversión. Creo que para sobrevivir, el cine independiente debe aprender a hablar un lenguaje universal y a interceptar el público perdido en el agujero negro de internet.

Se trata de un proceso de “alfabetización” del público. Por otra parte, creo que nosotros, los de la industria, tenemos el deber de arriesgar eligiendo no solo proyectos de fácil resultado. Si nos aplatanamos, los autores se volverán igualmente planos y las ideas morirán.

(Traducción del italiano)

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