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CANNES 2018 Un Certain Regard

Etienne Kallos • Director

"Quería ahondar en la experiencia de vivir dividido, de ser desplazado"

por 

- CANNES 2018: Etienne Kallos nos habla sobre The Harvesters, una historia sobre llegada a la mayoría de edad de dos hermanastros en la actual Sudáfrica, proyectada en Un Certain Regard

Etienne Kallos  • Director

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 en Un Certain Regard en el 71º Festival de Cannes. Kallos describe su película como una "historia sobre la llegada a la mayoría de edad de un niño campesino, Janno (Brent Vermeulen), cuya infancia llega a un fatal desenlace cuando sus estrictos padres llevan a casa a un huérfano callejero que resulta ser un manipulador, Pieter (Alex van Dyk), para acogerle en su apartada granja en Sudáfrica". Le preguntamos sobre su trabajo.

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Cineuropa: The Harvesters se desarrolló durante la Cinéfondation de Cannes de 2011. ¿Cómo contribuyó esta experiencia a la producción de la película?
Etienne Kallos: Aquello fue una experiencia única, inspiradora. Nos abrió muchas puertas para la financiación y el apoyo europeos. Finalmente, la encargada de producir la película fue Sophie Erbs de Cinema Defacto. Oficialmente, es una película francesa y no habría sido posible de no ser por el continuo apoyo de Cinéfondation. Primero, mi estudiante de cine Doorman fue seleccionado por la Cinéfondation para estrenarse y también eligieron el guion de The Harvesters para desarrollarlo. Siempre estaré agradecido.

La película explora la identidad y la sexualidad al mismo tiempo que la cultura afrikáner de la actual Sudáfrica. ¿Por qué decidiste centrarte en estos temas?
Sudáfrica es mi país y quería hacer una película que explorara lo que está ocurriendo allí mismo para mostrar, mediante el cine, una experiencia nueva que resulta difícil de describir con palabras. Ser africano y europeo significa que mi identidad está dividida en dos. Debajo encontramos mi identidad privada (una tercera división) y así sucesivamente. Quería ahondar la experiencia de vivir dividido, de ser desplazado culturalmente y espiritualmente, de ser un producto de esta era poscolonial. Los temas de la sexualidad y la identidad son parte de mis preocupaciones actuales, junto con el cuestionamiento y la reinvención del enfoque masculino. La cultura afrikáans totalmente patriarcal, intentando por todos los medios resistirse al interminable cambio que significa el África poscolonial, es un contexto fantástico con el que trabajar.

Cuéntanos un poco sobre los dos protagonistas.
Aunque creé a Janno y Pieter como dos personajes distintos, los escribí como si un personaje se dividiera en dos, las dos caras de una misma moneda. Las dificultades de los hermanos y la identidad propia masculina en esta nueva era de crítica y reevaluación son perfectas para profundizar en ellas. Por ejemplo, en mí veo dos partes: una parte de mí es un hombre inseguro sin ganas de vivir en un mundo sin amor, y ese es Janno; la otra parte de mí es un superviviente que desafía el juicio de los demás con ganas de vivir incluso sin amor y a cualquier precio, y ese es Pieter.

¿Cómo es trabajar en una coproducción internacional tan grande como esta y que esta sea tu ópera prima?
No imaginé que formar parte de una coproducción internacional iba a ser tan difícil. Con partes móviles repartidas en cuatro países, todos tuvimos que aceptar un cierto caos continuo. Por suerte, encontramos a una productora líder en Sophie Erbs. Pasé años buscando ubicaciones y entablando relaciones con ganaderos locales para que me fuera más fácil mantener mi visión, en medio de una producción internacional, en el equipo que había encontrado. Durante la posproducción en Europa, era mucho más complicado mantener mi punto de vista africano. A pesar de las buenas intenciones de los demás, los detalles del color y el sonido (muy específicos en África) casi se habían perdido en las agencias europeas de posproducción. Afortunadamente, tuve de mi lado a un gran editor francés, Muriel Breton.

¿Hasta qué punto tu reparto ayudó en plasmar tu visión?
El cine es un medio colaborativo. Sin mi reparto y mi equipo, no habría película. No podría estar más agradecido. La dinámica entre los dos chicos es la historia. Por eso, pasé mucho tiempo yendo de escuela en escuela para encontrar a los actores perfectos y estar seguro de que tenían química entre ellos, para estar seguro de que los padres estaban de acuerdo en interpretar un material tan intenso. Por un momento, creí que no lo conseguiría, pero de repente todo encajó. Al venir del mundo del teatro, me apasiona trabajar con los actores. Nos divertimos e hicimos muchas sesiones de improvisación en la semana antes de grabar. Los reconocidos actores Juliana Venter y Morne Visser trabajaron mucho para crear un sentido de colectividad para que los chicos se sintieran cómodos en ese entorno.

(Traducción del inglés por Begoña Carrasco González)

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