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CANNES 2018 Fuera de competición

Raúl de la Fuente • Director

"Había que hacer hincapié en la veracidad de esta historia"

por 

- CANNES 2018: Estuvimos con uno de los dos directores de Un día más con vida, Raúl de la Fuente, tras su proyección especial

Raúl de la Fuente • Director
Raúl de la Fuente (derecha) y Damian Nenow (© C. Bouillon / FDC)

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, adaptación del libro de culto del reportero de guerra polaco Ryszard Kapuściński, Raúl de la Fuente y Damian Nenow, invitan a un viaje impresionante. La cinta es un proyecto híbrido entre documental y adaptación literaria, animación y acción real y sumerge al espectador en el corazón de una historia en plenos desarrollo y escritura. Estuvimos con uno de los dos directores, el navarro Raúl de la Fuente, tras la proyección especial de su película en el 71º Festival de Cannes.

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Cineuropa: ¿Cuáles son los orígenes de este proyecto?
Raúl de la Fuente:
Hace años que hago cine documental y siempre he sido fan del trabajo de Ryszard Kapuściński. Yo también he pasado mucho tiempo en África, ya desde mi juventud, y siempre seguí un poco sus pasos. Era un verdadero héroe para mí. Sus libros siempre me han parecido películas. Un día, me dije: ¿por qué no hacer por fin una? Mi productor, mi coguionista y yo llevamos la pregunta más allá: ¿por qué no hacer una de animación? Su universo es tan poético, tan fantástico, tan surrealista. Y la historia es tan romántica. La época, los años 70, nos abrían posibilidades estéticas increíbles. Además, esas secuencias animadas iban a permitirnos entrar en el espíritu de Kapuściński, ir más allá de sus miedos y de su poesía. La animación nos permite soñar.

De soñar sin dejar de concentrarse en un episodio fascinante de la guerra fría.
La dramaturgia que ya estaba en el libro era un material cinematográfico increíble: teníamos los años 70, la guerra fría, los Estados Unidos y la Unión Soviética peleándose por controlar el mundo, África y Angola como terreno de juego, como un tablero de ajedrez donde van moviendo los peones. Y luego, de repente, la entrada en escena de Sudáfrica y Cuba. Teníamos todos los ingredientes de una película de guerra y espionaje pero yo no quería hacer únicamente animación: había que hacer hincapié en la veracidad de esta historia. Hay personajes de verdad, testigos reales que queríamos presentar.

De hecho, la película presenta una forma híbrida, una mezcla de secuencias animadas, reconstrucciones, escenas más oníricas, los testimonios, las tomas de acción real en la Angola actual.
Kapuściński dijo que la finalidad de la vida es atravesar fronteras, encontrar nuevos caminos. Nuestra idea era crear un nuevo acercamiento cinematográfico. Cuando Kapuściński hacía su reportaje, los soldados con que se cruzaba en las trincheras le suplicaban que les hiciera una foto para dejar un rastro. Quería escribir la leyenda de los "no-name": mostrar la humanidad a través de destinos individuales. Carlotta, uno de los personajes clave de la película y de la historia, confía su destino, su recuerdo a Kapuściński. "Asegúrate de que no se nos olvide". Es un trabajo de memoria.

La animación disfruta de una realización virtuosa.
Concebimos las escenas en motion capture, las rodamos con actores, hicimos muchísimos ensayos. Para la escena de introducción, queríamos trabajar en la estela del tipo de películas de guerra de los años 70. El plan arranca con una vista aérea, con los folletos lanzados desde un avión, que aterrizan en la mano de Kapuściński, a quien la cámara persigue desde entonces en su ascenso por las calles de la ciudad a contracorriente, entre gente que intenta huir del país.

Las escenas documentales anclan la película en la historia a la vez que la sitúan en el aquí y ahora.
Esos testimonios son el alma de la película. No habría podido concebirlo nunca sin ellos, igual que las imágenes tomadas cuando repasamos el recorrido de Kapuściński. La base de todo, de todas formas, es la Historia. La primera etapa era dar con testigos de la época. Encontramos uno de los colegas de Kapuściński, que seguía siendo periodista en Angola, 40 años después. Cuando volvimos de Angola, empezamos a trabajar para recrear los alter ego animados de nuestros testigos, en función de nuestros encuentros y de fotos de ellos cuando eran más jóvenes que nos habían confiado.

¿Cómo os decantasteis por colmar el abismo que separa el estado de ánimo de Kapuściński en 1975 y la realidad de la situación en Angola 40 años más tarde?
Era un periodo glorioso de la historia. Kapuściński tenía la sensación de estar asistiendo a acontecimientos que iban a cambiar a la humanidad. Tenía ante sus ojos el despertar de un continente entero. Había mucha esperanza pero había que enfrentar esa esperanza a la situación actual, 40 años después y al cabo de 30 de guerra. ¿Qué fue del sueño humanista de entonces? Los diferentes testimonios recogidos hoy dan cuenta de ese abismo, entre las esperanzas locas y las desilusiones advenidas desde entonces.

(Traducción del francés)

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