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CANNES 2018 Quincena de los Realizadores

Arantxa Echevarría • Directora

“Mis actrices protagonistas han sido muy valientes”

por 

- CANNES 2018: Con su primer largometraje de ficción, Carmen y Lola, Arantxa Echevarría entra por la puerta grande del cine al presentar su película en la Quincena de los Realizadores

Arantxa Echevarría  • Directora

Arantxa Echevarría (Bilbao, 1968) derrocha alegría y entusiasmo porque su opera prima, Carmen y Lola [+lee también:
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ficha del filme
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, se estrena mundialmente en un escaparate tan mediático como la Quincena de los Realizadores del 71º Festival de Cannes. Hablamos con ella sobre la gestación de esta historia de amor lésbico entre jóvenes gitanas: el último armario por ventilar en España.

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Cineuropa: El final de Carmen y Lola, como se dice coloquialmente, “pone los pelos como escarpias”…
Arantxa Echevarría: Es que la realidad es así de fuerte: yo he contado una historia suave en comparación con lo real, porque a las lesbianas gitanas las encierran, las obligan a casarse, las destierran… es muy duro. Hace unos días, en Bilbao, una chica se escapó con su novia y su padre pegó carteles donde se decía que estaba desaparecida, aunque sabía toda la ciudad que había huido con su pareja. Así, la localizó y le obligó a pedirse en matrimonio, pero duró un mes. Es un intento de huir hacia adelante absurdo, con mucho miedo y demasiados tabúes.

Aparte de dirigir el film, ¿la producción es tuya también?
Sí, la producción es de Tvtec, mi compañía, de la que soy socia con Pilar Sánchez Díaz, quien es la directora de fotografía también: hemos trabajado siempre juntas en los cortometrajes previos y ella comprendió la película desde el principio. Hemos sido un binomio que funcionó perfectamente. Un proyecto como Carmen y Lola tiene que levantarlo una misma porque no puedes ir a una productora ajena a que te apoye; además, fuimos a las televisiones privadas y la rechazaron, pues tenían dudas sobre cómo íbamos a afrontar una historia así. Costó unos 700.000€, rodada en escenarios naturales y con actores no profesionales: íbamos con dos cámaras, para tener siempre recursos, pues había muchas incógnitas en el rodaje, siempre con un plan B preparado para abordar las secuencias de dos maneras: rodábamos dos versiones de algunas escenas por si no salían bien. Eso encarecía la película, pero era la única forma de estar yo tranquila y tener el material filmado que deseaba.

Los actores resultan muy naturales, ¿cómo los has encontrado?
Sólo hay una actriz en toda la película: Carolina Yuste, que encarna a Paqui. Empecé a buscar actrices gitanas, pero no existen: a las chicas gitanas les cuesta terminar la enseñanza obligatoria, y a partir de ahí seguir estudiando (sólo un 5% lo hace y un 2% finaliza una carrera), así que formarse en arte dramático resulta imposible, pues implica una exposición dentro de una sociedad muy conservadora que no quiere esa visibilidad. Probé con actores payos y resultaba falso e impostado, así que nos tiramos a la calle, a mercadillos, asociaciones y barrios, buscando gitanos: cuando les contaba que sería una historia de amor entre dos chicas se iban corriendo, y quienes se quedaban no querían ser protagonistas. Así, poco a poco, me introduje en la comunidad gitana madrileña y creé vínculos y sembré confianza: necesitaba encontrar a la persona que fuera el personaje, buscando los caracteres más cercanos a los roles, salvo Moreno Borja, que hace de padre y él es todo lo contrario –moderno, sociable, tolerante– pero resultó que era muy buen actor.

¿Y las dos chicas, enamoradas en la ficción?
Zaira Romero
, que encarna a Lola, hace mucho de sí misma y tenía que controlarla para que no se fuera a ella misma y trabajé con ella para que fuera más retraída e íntima, pues ella es una explosión: encontré en ella ese punto de Lola y lo trabajé. Zaira es mocita: no ha conocido varón y estaba estudiando peluquería, pero lo ha dejado, está buscando su sitio, aunque yo la animo para que estudie arte dramático. Y Rosy Rodríguez (Carmen) está casada, tiene 17 años y está deseando tener su primer hijo: es una chica súper inteligente y tiene una madurez increíble, no se estudiaba los guiones, los leía una vez y eso le bastaba para interiorizar el personaje.

¿Y cómo se atrevieron a encarnar a unas gitanas lesbianas?
Yo, en el casting, preguntaba a las candidatas si se atreverían a salir fumando en la película y me decían: “¡Tú estás loca! ¿Qué van a decir los gitanos? ¡Me van a llamar puta… o algo peor!”. Cuando me decían que no les importaba salir fumando, iba poco a poco buscando hasta dónde podíamos llegar. Entonces a Rosy y Zaira les dije que se tenían que besar, lo hablamos mucho y conseguí que comprendieran la naturaleza de ese amor diferente. El primer beso, en el ensayo, yo tenía mucho miedo y hablé con ellas dos horas antes y se besaron de verdad, con química. Entonces decidí que íbamos adelante con Rosy y Zaira: pero cuando las vean los gitanos lo pueden pasar mal… ellas lo saben, pero son muy valientes.

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