email print share on facebook share on twitter share on google+

LOCARNO 2018 Cineastas del presente

Antoine Russbach • Director

“Intento dotar a los personajes de una cierta complejidad moral"

por 

- LOCARNO 2018: Hablamos con Antoine Russbach, director de la estremecedora Ceux qui travaillent, presentada en la sección Cineastas del presente del Festival de Locarno

Antoine Russbach  • Director

Hablamos con Antoine Russbach, director de la estremecedora Ceux qui travaillent [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Antoine Russbach
ficha del filme
]
, presentada en la sección Cineastas del presente del Festival de Locarno. El director comenta con pasión y un toque de ironía el mundo de las oficinas y su visión personal del cine.

Cineuropa: En tu cortometraje Les bons garçons ya hablabas de la alienación ligada al mundo laboral. ¿Por qué esta temática?
Antoine Russbach: Hay temas que me fascinan de la sociedad, cuestiones para las que no tengo respuesta, cosas que me llegan y me hacen reflexionar. Yo intento profundizar en esas zonas de sombra, esos momentos en que nuestras ideologías encallan. En realidad, todos estamos en el compromiso y en el desorden, y es ahí a donde el cine debe llegar. Esas zonas grises donde todo se vuelve incierto y desconocido. En Les bons garçons me fascinaba la idea de la meritocracia, el lema “cuando quieres, puedes”. Creo que es una situación cruel y violenta. Este lema es, a la vez, magnífico porque significa que todo es posible y traumático para los que encallan. Nuestra sociedad entera está construida sobre esta ideología. Me gustan los dilemas morales.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)Digital Production Challenge - DPC II 1 Internal

En mi última película, me interesaba la alienación laboral en el mundo de las oficinas. Una especie de autoalienación que resulta extrema. En Ceux qui travaillent, hay un empleado que piensa en cometer un crimen para su empresa, aunque nadie se lo haya pedido. ¿Qué representa el trabajo para nuestro espíritu, nuestra familia, nuestra mente? El personaje de Frank llega a gestionar dos mundos, trabajo y familia, con una facilidad desconcertante.

Los personajes de tu película son creíbles, fuertes y complejos. ¿Cómo trabajas con los actores?
Siempre intento dotar a los personajes de una cierta complejidad moral, que tengan que afrontar problemas difíciles. Me gusta dar que pensar a los actores. Yo no resuelvo estas cuestiones por ellos. No les doy la respuesta. Filmar es cuestionar realidades, problemáticas e hipótesis. Me gusta mucho improvisar, abrir todas las puertas posibles. Las historias que cuento son, de alguna forma, realidades que fabrico para comprender el mundo. El paso a la interpretación, a la película, al juego, es un momento donde ves lo que es verosímil. Todo el mundo puede aportar sus respuestas, principalmente los actores. Olivier Gourmet aportó algunas cosas muy personales. Ha comprendido de verdad al personaje, incluso mejor que yo en muchos aspectos. Se apropió del guión. Un guión con un dilema moral es un boceto que puede dibujarse de formas muy diferentes. 

Ceux qui travaillent es una película estéticamente depurada, moderna y, a la vez, cruda y cruel. ¿Qué lugar ocupan los decorados en este universo?
Para mí era fundamental crear un decorado realista. Trabajé mucho en el vestuario y en los decorados. Quería mostrar un mundo ideal pero mal ejecutado. Yo quería que la casa de Frank fuese el reflejo de lo que piensan los personajes, de lo que sueñan. Un sueño que, en realidad, no es ideal ni perfecto. Hay desorden, hay niños que rompen con la armonía inmaculada. Un Porsche con el portavasos roto, un traje con manchas de sudor, un botón mal abrochado son detalles que rompen con un decorado casi perfecto. Con la ayuda de mi hermana y de un teleobjetivo, hice fotografías de todos los hombres de negocios que veía por la calle. Reparamos en detalles que se salen de lo corriente: una bolsa de la compra y gafas blancas de los años 70. Cuando empiezas a ver más allá del hombre trajeado, te das cuenta de que todos son diferentes. Yo quería que el caos reinase también en la oficina. Hay muchas películas de directores franceses que muestran las empresas como antros del mal, todas blancas, simétricas y con luces de neón. Todo eso es un fantasma. El problema es que siempre estamos diciendo que no somos como ellos, que ellos son diferentes, el imperio del mal. Yo quería romper con esta idea utilizando decorados “comunes” que nos recuerden a nuestro universo porque eso nos molesta. En cuanto a la manera de grabar, quería centrarme en Frank. Ver a través de sus ojos. La cámara nunca se adelanta a él, nunca va a saber más que él. También quería crear un universo moral imperfecto y dejar mucho espacio para la interpretación personal de los hechos.

(Traducción del francés por Carolina Benítez)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Lee también