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VENECIA 2018 Competición

Florian Henckel von Donnersmarck • Director

“Traté de encontrar la política dentro de los personajes”

por 

- VENECIA 2018: Después de su incursión en el cine americano en 2010, Florian Henckel von Donnersmarck nos ofrece Never Look Away, un drama histórico inspirado en la vida de Gerhard Richter

Florian Henckel von Donnersmarck  • Director
(© La Biennale di Venezia - foto ASAC)

Compitiendo en el Festival de Venecia, y tras ser anunciada como candidata alemana para el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, Obra sin autor [+lee también:
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supone el regreso de Florian Henckel von Donnersmarck a algunos de los temas que ya había explorado anteriormente en La vida de los otros [+lee también:
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: la política, el amor y la importancia del arte.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)Digital Production Challenge - DPC II 1 Internal

Cineuropa: En Obra sin autor no aseguras que el arte pueda realmente cambiar el mundo, sino que a veces tan sólo consigue ofrecer consuelo.
Florian Henckel von Donnersmarck:
Le robé esa cita a Gerhard Richter. Una vez, al preguntarle sobre el poder del arte, él dijo que este podía servir de consuelo, porque se trata de una manifestación del dolor que alguien ha sufrido, y que luego decide convertir en algo hermoso y edificante. Tiene la capacidad de mostrarnos todas las cosas terribles que nos han pasado y nos concede la oportunidad de avanzar. La vida es una tragedia, pero debemos encontrar una forma positiva de afrontarla y disfrutar del camino. El arte nos enseña que no debemos mirar hacia otro lado. Debemos aceptar todo lo malo y verlo como una oportunidad.

Me pasé un año entero leyendo e investigando sobre ese periodo, y descubrí que uno de los aspectos que realmente encarnaba la posición de los nazis era su visión sobre el arte, ejemplificada en la exposición "Degenerate Art". Fue un éxito absoluto, donde muchos de ellos se acercaron para ver por última vez las obras de arte que iban a ser destruidas. Al mismo tiempo se inauguraba en Munich la exhibición “The Great German Art”, a la que asistía Hitler. Eran obras que representaban a hombres musculosos y mujeres en posturas elegantes. Asumían que el arte sólo debía mostrar aquello que uno admira, y cuando los artistas pintaban acerca de toda la destrucción y la gente desfigurada por la guerra, los nazis exclamaban: “¡Mira qué imagen tienen de Alemania!”. No lograban entenderlo como un llanto desesperado.

Exploras muchos temas diferentes en la película, desde la política hasta la ‘higiene racial’, e incluso el primer amor. ¿Hubo algún momento en el que pensases: “Tal vez estoy tratando de abarcar demasiado"?
De alguna forma, toda esta complejidad está en un segundo plano. La historia principal se centra en un joven, Kurt, que se enamora de una chica fascinante, y cuando las cosas se ponen serias debe conocer a su padre, un antiguo nazi convertido en comunista. Se trata de una persona muy adaptable, que ve en el joven todo aquello que es débil y despreciable. Al mismo tiempo, Kurt debe encontrar su propio camino como artista. Existe una historia personal que hace avanzar la trama, y al mismo tiempo nos permite mostrar la situación de Alemania durante el siglo XX. Me lleva mucho tiempo encontrar un proyecto que me atraiga lo suficiente como para querer sumergirme en su mundo durante años. Con este sabía que no iba a cansarme, algo que sí me ha ocurrido en el pasado. 

Lo realmente sorprendente es que tu película no busca el castigo.
Si lo que buscamos realmente es castigo y venganza, entonces estamos dejando que estas personas a quienes queremos castigar definan nuestras vidas. El personaje de Sebastian Koch recibe su castigo, de alguna forma, y esto se debe a que carece de algo que Kurt tiene: amor, arte y el deseo de buscar la verdad. Básicamente todo aquello que hace que la vida merezca la pena. No podemos esperar que haya más justicia en el planeta, nuestra realidad diaria nos demuestra que no ocurre así. No estoy diciendo que no debamos castigar a aquellos que han cometido crímenes terribles, pero no deberíamos dejar que esto frustre nuestra existencia, porque en muchos casos la justicia nunca llega a producirse. Cuando pienso en cosas como el llamado ‘programa de eutanasia nazi’, simplemente me pregunto: ¿En qué estaba pensando esta gente? ¿Creían que cuando todo el mundo fuese capaz de hacer 20 flexiones y citar a Pushkin el mundo será un lugar mejor? En este caso traté de encontrar la política dentro de los personajes. 

Cuando te paras a pensar que el propio Hitler fue un pintor fracasado, el tema del arte y la política cobra de repente una nueva dimensión.
Tienes razón. Mientras preparaba la película decidí leer el Mein Kampf. A veces sentía que estaba cometiendo algún tipo de atrocidad, o participando en algún ritual diabólico, pero realmente necesitaba entender su conflicto para explicar por qué era un artista tan malo. Se consideraba a sí mismo un gran genio, el Mesías que venía a salvar al pueblo alemán, pero era consciente de que sus obras de arte eran malas. Fue muy interesante ver el gran papel que juega el arte en su libro, y al mismo tiempo la poca comprensión que tenía al respecto.

(Traducción del inglés)

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