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BERLINALE 2010 Competición

Shahada, o cómo encontrar el recto camino

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Shahada,  o cómo encontrar el recto camino

Burhan Qurbani ha impresionado al público berlinés no sólo porque su película de licenciatura de la Escuela Alemana de Cine y Televisión (DFFA) haya sido seleccionada para la competición oficial, sino también porque esta ópera prima hace gala de un virtuosismo narrativo y una inventiva visual poco común, además de ofrecer una visión diferente sobre un mundo desconocido, la comunidad musulmana alemana, con una humanidad universal.

A pesar de su título, Shahada [+lee también:
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, que es la declaración de la fe islámica (“No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta”), se trata de una producción alemana cuyo director es origen afgano. “Una parte de nosotros no permaneció en otro lugar, somos alemanes”, ha precisado la actriz Maryam Zaree durante la rueda de prensa con respecto a la comunidad musulmán germana, que no está formada sólo por turcos, sino también por africanos o blancos como los bosnios y los croatas (una diversidad bien mostrada en el reparto, ya que “el Islam no tiene una única cara”, dice Qurbani). Lo primero que el realizador hace es ir “contra los estereotipos” y mostrar a individuos integrados con una relación más o menos fuerte con su religión, en definitiva musulmanes tolerantes que representan “el 99% de los casos”.

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Lo hace a través de un relato organizado en cinco capítulos (los cinco pilares del Corán) que enlazan a partir de la introducción, en una noche trágica, las historias de varios personajes en crisis (la hija de un imán “ideal”, tolerante y moderno, que vive mal la elección que ella ha hecho de abortar y refugiarse en un integrismo que ofende al padre y a toda su pacífica comunidad; un hombre que traiciona a su esposa con una bosnia que mató involuntariamente al hijo; un africano practicante que no acepta sus propias tendencias homosexuales empujadas al límite a través de conflictos morales y motivos universales (culpabilidad, confesión, castigo, amor prohibido…): no es fácil para un musulmán que adopta un estilo de vida occidental seguir siendo un “buen musulmán”, según Qurbani. Shahada cuenta la búsqueda del buen camino, que debe pasar para el director por un diálogo secular con la religión y consigo mismo.

Si la película evoca a través de su galería de personajes y actitudes varios amores prohibidos, es porque todo, el Corán como la humanidad en general, tiene como objetivo el amor del prójimo (compasión y ternura están muy presentes en la película). Esta película que utiliza muy bien los elementos (agua y sangre) aspira a solucionar los conflictos por la fluidez y la tolerancia.

(Traducción del francés)

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