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Dormant Beauty

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- Precedida por una gran polémica y objeto de discusión ante de ser vista, la nueva película del director italiano Marco Bellocchio se presenta en Venecia.

Dormant Beauty

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(lit.: "Bella durmiente") se remonta a los primeros días de febrero de 2009, cuando el Senado italiano debate un decreto legislativo para impedir que el padre de una joven en coma desde los 17 años pueda desconectar las máquinas que la mantienen con vida artificialmente. Como en muchas películas de Marco Bellocchio, las imágenes de archivo se alternan con las interpretaciones de los actores.

Toni Servillo interpreta a un senador ex socialista perteneciente al partido de Gobierno, guiado por Silvio Berlusconi. Carcomido por las dudas, piensa en votar contra la ley y dimitir de su escaño, ya que él mismo había ayudado a morir a su implorante esposa, acuciada por una enfermedad terminal. Su hija (Alba Rohrwacher) es una católica militante que protesta ante la clínica donde está ingresada Eluana. Allí conocerá y se enamorará de un joven (Michele Riondino) que en cambio está a favor de la eutanasia. Isabelle Huppert es una actriz famosa que reza porque la joven se despierte del coma en que se encuentra sumida. Una joven drogodependiente (Maya Sansa) intenta suicidarse al no encontrar sentido a su vida, pero es salvada por el médico de un hospital (Piergiorgio Bellocchio).

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Estos personajes componen un mosaico humano que, en torno al tema central de la eutanasia y sus implicaciones éticas, toca temas habituales en la filmografía del realizador italiano, como son familia, religión, compromiso político y social e imaginario colectivo. A veces son tan paradójicos y surrealistas que provocan una carcajada liberatoria en el espectador. Su ironía es incontenible, como en los médicos que hacen apuestas sobre la muerte de la joven en coma, los senadores reunidos en unas termas en una escena semejante a un fresco neoclásico, el senador psiquiatra (Roberto Herlitzka) que proporciona psicofármacos a sus compañeros para calmar la ansiedad, el comportamiento moralista de algunos católicos o la joven hija de la actriz, retratada como la bella durmiente de Disney. El personaje de la actriz interpretado por Huppert, que representa la ficción, es el contrapunto de la ostentada indignación de algunos políticos, que en muchos casos se han librado de la cárcel gracias al fraudulento sistema electoral.

Lo que más interesa a Bellocchio es la figura del padre. En el caso de los hechos reales era Beppino Englaro, el padre de Eluana. Uliano Beffardi, el personaje de Servillo, lo admira y le da la fuerza para tomar la decisión que zanja la indecisión interna dentro del político con un pasado socialista y un presente en un movimiento político que no se hace demasiadas preguntas.

En su intento de regalarnos emociones profundas e inconscientes, Bellocchio traspasa las fronteras de lo banal, de lo trivial, de la homologación, y deshace el pensamiento común para mostrar la posibilidad de ideas nuevas y más frescas. Y un despertar del sueño profundo de la razón.

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