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Turistas

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- La tercera película del británico Ben Wheatley es un festival de humor negro, cruel y violento, cuya absurdez la dota de frescura y unicidad dentro del paisaje audiovisual europeo.

Turistas

El público de la Quincena de los realizadores del 65°festival de Cannes acogió a lo grande al director británico Ben Wheatley, que presentó en la Croisette su tercer largometraje: el atípico y cáusico Turistas [+lee también:
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, una auténtica joya del humor negro que eleva al director a la categoría de culto. Su película anterior, Kill List [+lee también:
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, catalogada como thriller, se alejó de Down Terrace [+lee también:
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, su primera comedia terroríficamente negra y verdadero enlace con la perversión y la diversión de su nueva obra.

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Las vacaciones en caravana de Tina (Alice Lowe) y Chris (Steve Oram) en el norte de Inglaterra se van a convertir en un baño de sangre psicótico. Tina necesita aire para escapar del yugo maternal y Chris no lleva nada bien eso de contener su furia en medio de la bienpensante sociedad británica. Chris es un asesino en serie al que no le gusta plantearse su moralidad y su compañera se muestra de acuerdo con este pequeño inconveniente, en el que pronto participará. Al primer crimen siguen otros y se desencadena una ola de violencia y crueldad apática en la que la pareja se sumerge cada vez más, olvidando la emoción y la ética en la caravana antes de salir de ella, pegarle fuego y estrellarla contra las rocas.

Turistas, con esa pareja de actores al volante del guion y de la interpretación, es tan inmoral como divertida. Alice Lowe y Steve Oram tienen una reputación sobre el escenario en registros similares y salvan con buen resultado el salto a la gran pantalla sin que su faena se vea resentida en ningún momento. Su credo consiste en alcanzar la felicidad propia y si para ello es preciso que la injusticia caiga sobre todos los demás, pues qué le van a hacer, no es su problema. La cuestión que Ben Wheatley nos lanza a través de sus personajes es saber si no es esta nuestra propia ideología.

La sólida puesta en escena nos lleva hasta Yorkshire de la mano de estos "turistas en serie" que actúan como resortes cómicos y ultrajantes. Estos diablos encorsetados, de pronto, se alejan del plan para llevar a cabo la peor acción posible para que tengamos el placer de comprobar nuestra propia crueldad escondida.

Son feos y miserables, violentos e injustos y toman medidas totalmente desmesuradas y absurdas para afrontar el día a día, dotando la vida de un carácter más colorido, paradójicamente más alegre y, desde luego, menos aburrido.

(Traducción del francés)

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