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LES ARCS 2013

Jack O’Connell brilla en Starred up

por 

- La última película del británico David Mackenzie rezuma un carisma brutal que trasciende el género del cine carcelario

Jack O’Connell brilla en Starred up
Jack O’Connell en Starred Up

David Mackenzie aún no es el director estrella que probablemente será pronto, aunque ya resulta tentador ver en la original Starred Up [+lee también:
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la señal de la ascensión más que merecida del director de Young Adam (2003). La producción británica que nos ocupa se estrenó en Toronto y fue seleccionada por Frédéric Boyer para tomar parte en la competición del quinto festival de cine europeo de Les Arcs.

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Eric (Jack O’Connell) llega a la cárcel. El joven es un provocador organizado y especialmente violento y no tardará en perturbar, con sus locuras, el orden mafioso de la prisión. Nev (Ben Mendelsohn), su padre, que no lo pudo ver crecer, será el encargado de apaciguarlo.

Por mucho que intentemos acotar Starred Up a un género, el de película carcelaria, apoyándonos en todos los elementos de obligada inclusión (antagonismo entre los detenidos, tomas de poder, vigilantes corruptos, escenas en la cantina, el calabozo, etc), no tiene equivalente cinematográfico a la hora de sumergir al espectador en el realismo del infierno de los centros penitenciarios británicos. De hecho, el rodaje tuvo lugar en la cárcel de Belfast, acondicionada el mínimo imprescindible para acoger al equipo de la película. La trama, basada en la experiencia personal de su guionista, Jonathan Asser, que ha trabajado como terapeuta con los detenidos, no se limita a recomponer un claustro y una jerarquía de personajes radicales. Un ejemplo de ello es que dos de ellos mantienen, a pesar de su naturaleza violenta y antisocial, una relación paterno-filial. Ahí despunta la gran revelación de la película: Jack O’Connell. El actor, conocido por su papel en la exitosa serie Skins, convierte su primera participación en la gran pantalla en un puñetazo en la cara de fuerza comparable al de Tom Hardy en Bronson [+lee también:
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. O’Connell interpreta a la perfección a este crío de 19 años tan brutal como frágil e imprevisible y desprende un carisma tal que abre, con la ayuda de esta gran película, de par en par las pesadas puertas del séptimo arte.

Starred Up es de una violencia despiadada que roza en ocasiones la genialidad por la manera en que se orquesta su explosión. Sirva de ejemplo el arranque del primer acto, especialmente tenso y astuto (uno no se volverá a lavar los dientes de la misma manera). La puesta en escena es como una olla que va acumulando presión a medida que la pantalla se salpica de estallidos de violencia que hacen avanzar el relato. Lentamente, tras la fachada de malas bestias que se despellejan a golpe de cuchilla, pierna o mesa y que se insultan en una jerga incomprensible, empezará un número reducidísimo de presos a manejar esta violencia en sesiones grupales. El éxito de la película reside, justamente, en esta misma gestión paralela a cargo de un director que no deja que decaiga esta historia conmovedora, casi animal, de domesticación hacia la redención.

(Traducción del francés)

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