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BLACK NIGHTS 2016 Panorama

That Trip We Took with Dad: inmersión en una historia subjetiva

por 

- La ópera prima de Anca Miruna Lazarescu nos cuenta la historia de una familia rumana a la que le pilla la agitación política de 1968

That Trip We Took with Dad: inmersión en una historia subjetiva

La ópera prima de Anca Miruna Lazarescu That Trip We Took with Dad [+lee también:
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, que realizó su debut alemán en el Festival de Múnich, acaba de ser proyectada en Rumanía en la selección del KINOdiseea Film Festival, un evento dedicado a niños y adultos, y se pasa ahora en el Festival Internacional de Cine Black Nights de Tallin. El fantástico relato sobre el paso de la niñez a la edad adulta está profundamente enraizado en la historia de la familia Lăzărescu. Este drama ambientado en 1968 compensa sus defectos con una gran sensibilidad, y con una invitación para debatir las numerosas perspectivas que tenemos sobre el pasado.

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Lazarescu, de padres alemanes, nació en Rumanía y se mudó a Alemania poco después de la revolución de 1989. Su percepción de los sucesos de 1968 que trastocaron a toda Europa es muy personal, ya que su padre vivió muchos de los acontecimientos que aparecen en la película cuando era un adolescente. El film trata sobre Emil Reinholtz (el muy prometedor Razvan Enciu que nos recuerda a un joven Heath Ledger), de 18 años, y su hermano mayor Mihai (Alexandru Margineanu, actor en la película California Dreamin’ [+lee también:
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de Cristian Nemescu), quienes viven en la ciudad rumana de Arad junto a su padre enfermo, William (Ovidiu Schumacher). Desesperado por salvarlo, Mihai está dispuesto a hacer todo lo que esté en sus manos, como convertirse en un topo, reacio, de la temida Securitate, la policía comunista secreta. 

Sus polémicos esfuerzos por preparar el viaje a Dresde, donde tiene una cita con un famoso neurocirujano que operará a su padre, tensan la relación con su hermano pequeño Emil. Sin embargo, la verdadera aventura comienza cuando los chicos y su padre emprenden el viaje a Dresde en el verano de 1968, ya que sus planes se ven alterados por la invasión de Checoslovaquia. 

La historia, sobrecargada en la primera mitad por una actuación exagerada y por el enfoque monótono del guion sobre una familia que discute todo el tiempo, mejora cuando los protagonistas observan los acontecimientos que tienen lugar ante sus ojos. Sus experiencias proporcionan una perspectiva rumana probablemente inesperada sobre la situación en 1968 y sobre los entusiastas socialistas a los que la familia conoce en Alemania occidental. La historia de amor con Ulrike (una expresiva Susanne Bormann), la condesa que sueña con una sociedad libre de injusticias, cambia el tono del largometraje de Lazarescu, lo que sugiere que el amor es siempre una incitación de las decisiones que cambian la vida. 

Esta increíblemente ambiciosa ópera prima, que se beneficia de una dirección artística excelente, logra revivir una época (bañada con una luz cálida, casi nostálgica) en la que los sueños por un futuro mejor se tejían con entusiasmo. Puede que un espectador frío tache estos sueños de ingenuos (que lo son, tal y como nos enseña la historia), pero That Trip We Took with Dad consigue envolver al público en esta verosímil historia de adolescentes sobre cómo las personas hacen todo lo posible para enfrentarse a las bromas del destino. 

(Traducción del inglés)

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