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BERLÍN 2017 Competición

Spoor (El rastro): un lobo para el hombre

por 

- BERLÍN 2017: Agnieszka Holland sorprende en la Berlinale con un thriller animalista que fusiona géneros en un grandioso decorado natural

Spoor (El rastro): un lobo para el hombre
Agnieszka Mandat y Miroslav Krobot en Spoor (El rastro)

Con un decorado majestuoso, en ocasiones inquietante, rodeado de bosques y montañas polacas, Agnieszka Holland presenta en Spoor (El rastro) [+lee también:
tráiler
entrevista: Agnieszka Holland
entrevista: Zofia Wichlacz
ficha del filme
]
, en competición en la 67ª edición del Festival de Berlín, una intriga plagada de sorpresas.

Entramos en este rudo universo de ogros y cazadores, aunque también de bellas prisioneras y huérfanos cautivos, junto con Duszejko (un nombre que nos remite a la idea de espíritu, de ninfa acuática), interpretada por Agnieszka Mandat, una profesora de inglés de polémicas prácticas pedagógicas, vegetariana convencida y obsesionada con la astrología, que vive en un acogedor chalet con sus libros, sus discos de Bach y dos perras, a las que escuchamos como llama, una y otra vez, por aquí y por allá, durante los primeros minutos de la película.

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A este primer misterio, la desaparición de los canes de nuestra extravagante y terca heroína, la cual pone a todo el mundo divertidos apodos parecidos a los nombres llenos de significado de los nativos americanos, le sigue un enigma todavía más preocupante para la pequeña comunidad del pueblo y de los cazadores, numerosos en esta bella región salvaje: uno de sus miembros, “Big Foot”, un malhumorado hombre de montaña, ha sido encontrado muerto en su casa, sin más pistas que las huellas alrededor de su cabaña de los jabalíes que pueblan el bosque.

Se inicia una investigación criminal que nos permite descubrir más de este universo rural de dinámicas sociales frustradas dirigido por hombres, donde las diferencias y las debilidades (por ejemplo, la epilepsia) no se toleran y donde las mujeres son relegadas a un segundo plano (como la dulce y pura Dobra Nowina, en español “Buena noticia”, que tiene una pequeña y bonita tienda, de la que solo se espera que sea bella y que se calle; o la propia Duszejko, a la que no paran de repetirle lo mayor que es). Mientras que la directora desvela cada vez más detalles sobre un marco rico en colores incluso en sus arcaísmos, el pueblo continúa siendo diezmado: uno por uno, sus pilares (los cazadores) son asesinados en circunstancias tan inexplicables que todos los vecinos son sospechosos, incluso los animales del bosque, desde los zorros hasta los insectos.

Las vedas de caza van pasando, los marginados de la comunidad forman su propio pequeño grupo y la investigación continúa su curso, revelando información todavía más insólita, acompañada de tomas lúdicas de la naturaleza como un mundo humano que combina con el lujo del conjunto de la película, a la que podríamos calificar de thriller rural, una mezcla de fábula, de novela policíaca, de historia de venganza disfrazada de herbario y de defensa de la vida con un “final feliz”.

Producida por Tor Film Production (Polonia) y coproducida por Heimatfilm (Alemania), Nutprodukce (República Checa) y Nutprodukcia (Eslovaquia) y Chimney (Suecia), ha sido vendida internacionalmente por Beta Cinema (Alemania).

(Traducción del francés)

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