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BERLÍN 2017 Panorama Special

Pieles: Ana, Candela, Jon y otros monstruos del montón

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- BERLÍN 2017: Las sombras de cineastas como Todd Solondz, Pedro Almodóvar y John Waters son alargadas en la epatante, valiente y desafiante puesta de largo como director del actor Eduardo Casanova

Pieles: Ana, Candela, Jon y otros monstruos del montón
Ana Polvorosa en Pieles

En todos los festivales suele haber una película que deja atónito y descoloca. Pasó en el último San Sebastián con la polaca Playground [+lee también:
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y esta Berlinale –ciudad acostumbrada a absolutamente todo en materia artística, sexual y vital– la antorcha del riesgo llevado hasta el paroxismo la porta orgulloso un cineasta de 25 años que es conocido en España por su faceta de actor en comedias televisivas. Eduardo Casanova, con esa mezcla de inconsciencia y volcánica creatividad que potencia su corta edad, ha traído a concurso en Panorama su primer largo Pieles [+lee también:
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, que tiene entre sus personajes centrales a Samantha (interpretada, provista de su correspondiente e incómoda prótesis facial, por Ana Polvorosa), una chica con un ano en la cara… y la boca en el lugar del ano, que ya protagonizó su anterior cortometraje Eat My Shit.

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Con semejante ejemplo de osadía y descaro, no exento de lecturas no precisamente escatológicas, Casanova levanta un personalísimo film que es un canto a la tolerancia, la aceptación, la libertad, la valentía y la normalidad de la diferencia: al fin y al cabo, sea cual sea nuestro aspecto exterior, todos somos monstruos y tenemos derecho a hacer con nuestro cuerpo lo que nos dé la santa gana.

A continuación veremos además a una mujer con la cara deformada (Candela Peña), a un hombre cubierto de quemaduras (Jon Kortajarena) y a una prostituta que nació sin ojos (Macarena Gómez): criaturas que podríamos contemplar en una caseta de feria como las de Coney Island expuestas en una pantalla de cine sin pudor y con sobrada ternura. También desfilará una madre castrante (Carmen Machi), un enamoradizo contumaz (Secun de la Rosa) y un padre ausente y pedófilo: estos otros en el equipo de los “normales”, pero que dan mucho más miedo que los, en apariencia, monstruos.

Pieles convierte en cotidiano lo diferente. Envuelto todo ello en colores pastel y aliñado con canciones pop de los setenta, nos arrea un puñetazo que nos saca de la comodidad y el conformismo complaciente para recordarnos que no somos tan respetuosos y permisivos con el prójimo como creemos, por mucho que firmemos a menudo peticiones humanitarias en internet.

El torrencial Casanova, siguiendo la línea estética extremosamente kitsch de sus cortometrajes previos, ha construido una irregular película coral, con distintas tramas argumentales, que no disimula su filiación con David Cronenberg, Ulrich Seidl, Roy Andersson, John Waters, Todd Solondz y Pedro Almodóvar, así como su admiración por las creaciones fotográficas, barrocas y multi coloristas de Pierre et Gilles. Cuando vean Pieles –si se atreven a hacerlo– lo comprobarán. Pues como dice Álex de la Iglesia, que ha producido este incómodo y sorprendente debut, “Eduardo es mucha gente y, a la vez, es él mismo. Una mezcla de odio, venganza, dulzura y rabia: es como Hello Kitty clavándote un cuchillo en la garganta, una combinación de sentimientos imposibles que sólo puede darse en él, que es un niño prodigio, un juguete roto, una muñeca de porcelana en una película de terror. Es Chucky y su novia a la vez. Es Tadzio, ese efebo… es un personaje él solo”.

Pieles es una producción de Pokeepsie Films y Nadie es Perfecto, en asociación con The Other Side Films. Film Factory Entertainment es su agente de ventas.

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