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CANNES 2017 Semana de la Crítica

Petit Paysan: "¿Quieres acabar con todas mis vacas?"

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- CANNES 2017: Hubert Charuel dota a su primer largometraje de suspense para contar el día a día de un campesino dispuesto a todo con tal de salvar su rebaño, amenazado por una epidemia

Petit Paysan: "¿Quieres acabar con todas mis vacas?"
Swann Arlaud en Petit Paysan

La vida cotidiana de los granjeros es un asunto raramente abordado en el cine francés y, cuando se hace, suele someterse a un prisma caricaturesco. Sin embargo, el primer largometraje de Hubert Charuel, tituladoPetit Paysan [+lee también:
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y proyectado hoy en una sesión especial en la Semana de la Crítica en el marco del 70º festival de Cannes, lo toca de otra manera. Hijo de ganaderos, el director formado en La Fémis consigue retratar con justicia y sin caer en el cine documental el día a día del campo y el verdadero sacerdocio que constituye la vida de un joven treintañero dedicado a su rebaño, compuesto por una treintena de vacas lecheras de las que tiene que ocuparse siete días a la semana 24 horas al día: una existencia hecha de empatía y amor por los animales tanto como marcada por tensiones económicas derivadas de su explotación en un entorno, el de la Francia profunda, con sus extraños jóvenes solteros en actividad y las salidas ocasionales con los amigos de caza, a la bolera o a tomar algo en abundancia.

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A este retrato del mundo agrícola en el que se mezclan las tradiciones (la herencia familiar, la solidaridad entre vecinos) con la modernidad (la cría de animales robotizada en lo que concierne a la alimentación y el tratamiento de las vacas, la clasificación por calidad y cantidad de leche) añade el director un impulso dramático ficticio cuando Topaze, una de las vacas de su personaje principal, Pierre (Swann Arlaud), padece síntomas inquietantes. Rápidamente, Pascale (Sara Giraudeau), la veterinaria del lugar y la hermana de Pierre, llama a las autoridades sanitarias municipales bajo la sospecha del advenimiento de una fiebre hemorrágica en Bélgica. Pierre consulta febrilmente Internet, aprende el testimonio de un ganadero (Bouli Lanners) que perdió a todos sus animales por precaución y entra en un engranaje asfixiante: mata a Topaze en secreto, quema el cadáver durante la noche y empieza un juego de sustitución de etiquetas de matriculación de animales para poder pasar el examen de la inspección. Pero el rastreo de la producción de leche y la carne bovina no tardan en ponerlo contra la pared, obligándolo a inventar soluciones para no verse desenmascarado y poder salvar el resto de sus vacas y, de paso, el empleo ("yo no sé hacer nada más"). Su hermana, que ya lo cubrió en una ocasión, lo pone en guardia sobre la deriva que está tomando: podría acabar en la cárcel. La enfermedad, entonces, toca una segunda vaca.

Tirando con habilidad del hilo de una historia sencilla (escrita en colaboración con Claude Le Pape, recuerda en cierto modo, aunque bajo un ángulo distinto, El valle de los carneros [+lee también:
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, de Grimur Hákonarson), Hubert Charuel saca el mejor partido posible de la excelente interpretación de Swann Arlaud y de los recursos de los personajes secundarios, trazados con mucha veracidad (la madre invasora, la panadera en busca de un marido, los amigos del entorno) para tejer una película tierna que explora sin excesiva dramatización una cuestión social, por lo demás, de lo más dramática. La película es, ante todo, el delicado retrato de la soledad de un hombre ligado en cuerpo y alma a la tierra y a sus bestias.

Petit Paysan es una producción de Domino Films que vende Pyramide.

(Traducción del francés)

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