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VENECIA 2017 Orizzonti

Nico, 1988: Una chica después de un grupo

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- VENECIA 2017: En la cinta inaugural de la sección Orizzonti de Venecia, la directora Susanna Nicchiarelli cuenta los últimos años de la mítica cantante Nico

Nico, 1988: Una chica después de un grupo
Trine Dyrholm en Nico, 1988

En 1987, Christa Päffgen (interpretada por Trine Dyrholm) cumple 48 años y se va de gira por toda Europa, pero esta vez, como solista. Más conocida por su nombre artístico Nico y su trayectoria pasada que por su obra presente, de la cual se siente muy orgullosa, Christa viaja a varios países para tratar de empezar de nuevo como cantante —mientras que, como madre, intenta reconstruir la deteriorada relación que tiene con su hijo, al que nunca llegó a conocer realmente—.

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, la cinta inaugural de la sección Orizzonti del Festival de Venecia. "No me llames así, no me gusta", responde rápidamente la cantante, estableciendo el tono del resto de la película. Para muchos, Nico (o mejor, Christa, como insiste en ser llamada) está relacionada sobre todo con el grupo The Velvet Underground. Este no es el caso de la directora italiana. Parafraseando el título de una autobiografía reciente del cantante de Sonic Youth, Kim Gordon, esta no es la historia de una chica en un grupo, sino más bien la de una chica después de un grupo.

Distanciándose de los habituales —y más evidentes— motivos del biopic, Nicchiarelli soslaya casi por completo los momentos álgidos que convirtieron a Nico en una musa warholiana, así como las relaciones con personalidades de primera línea que cimentaron su condición de estrella. Es decir, que esta no es la típica narración amarillista y chismosa de una vida vivida peligrosamente. Aunque la cinta claramente profesa admiración por la cantante, no omite los detalles más escabrosos, pues a pesar de todos los Keith Richards del mundo, que después de caerse inopinadamente de una palmera se sacuden el polvo sin mayor dificultad, hay personas como Nico que han tenido más problemas para seguir adelante.

Es comúnmente aceptado que en sus últimos años, Christa acabó sucumbiendo a la adicción a las drogas que arrastró toda su vida, muriendo trágicamente a los 49; sin embargo, Nico, 1988 no es una elegía, sino la celebración de una mujer con problemas que tenía un deseo (o una necesidad) permanente de crear. "Esta es la historia de Nico después de Nico", dijo la realizadora hace algún tiempo; ahora la comprendemos plenamente: ha encontrado inspiración y riqueza en una época de la vida de la artista que hasta ahora otros habían despreciado como una etapa "menor". 

Puede que la decisión de dar el papel a Dyrholm, que no es alemana, haya provocado alguna duda, como en el caso del difunto Roger Moore, pero la actriz danesa ha sabido interpretar unas canciones que han sido brillantemente reconstruidas. Es una interpretación entregada que no siempre da en el clavo —en ocasiones flota un aroma a la Cate Blanchett drogada de Coffee and Cigarettes que quizás no sea completamente deliberado—, pero que encaja con la historia de una persona que no logra desmontar las percepciones de la gente, a pesar de intentarlo con todas sus fuerzas.

Producida por Vivo FilmRAI Cinema y Tarantula Belgique, la película ha contado con el respaldo de Eurimages, el MiBACT, la región de Lacio, el Centro de Cine y Audiovisual de la Federación Valonia-Bruselas y Europa Creativa-MEDIA. Las ventas internacionales están a cargo de Celluloid Dreams.

(Traducción del inglés)

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