email print share on facebook share on twitter share on google+

BERLÍN 2018 Forum

Crítica: The Waldheim Waltz

por 

- BERLÍN 2018: Ruth Beckermann aborda la infame campaña presidencial austríaca de 1986 y consigue algo más oportuno de lo que podría haberse esperado

Crítica: The Waldheim Waltz

Cuando el diplomático austríaco y ex secretario general de la ONU Kurt Waldheim anunció su candidatura a la presidencia en 1986, la mayoría lo vio como una decisión bastante evidente, por no decir que fue completamente bienvenida. Es decir, hasta que se descubrió que después de todos esos años en el punto de mira, de algún modo había olvidado mencionar su pasado nazi. A pesar de posteriores afirmaciones donde dijo que no sabía nada de todas las atrocidades que se cometieron durante la guerra, el país se dividió en dos de inmediato, mientras el resto del mundo prestó atención para contemplar el extraño espectáculo. Instado por el Congreso Judío Mundial a retirarse de la contienda en los meses previos a su elección, Waldheim pasó de ser el rostro del que fiarse en las Naciones Unidas a ser un “mentiroso” y un “nazi”. Y aun así… Logró ganar. ¿Resulta familiar? Por supuesto que sí. 

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Es difícil no pensar en los recientes torbellinos políticos y todo el desastre de los “hechos alternativos” al ver The Waldheim Waltz [+lee también:
tráiler
entrevista: Ruth Beckermann
ficha del filme
]
, el último documental de Ruth Beckermann que se proyecta en la sección Forum de la Berlinale. En un momento dado se dice que “Nixon no dimitió a causa de Watergate, sino porque mintió”, pero después del asunto Waldheim, esas palabras parecen haber perdido todo su significado. Aunque transcurre en los años 80 y está compuesta en su totalidad por imágenes de archivo, esta película parece llegar en un momento sorprendentemente oportuno. 

Además, es dinámica, porque en lugar de centrarse únicamente en el material procedente de la radio y la televisión estatales, Beckermann utiliza el suyo propio. En la época anterior a los teléfonos inteligentes, ella salía a las calles con una cámara que todavía no sabía utilizar muy bien, “medio manifestándome, medio documentando”. Esto hace que sea fascinante de ver, ya que lo que surge de esas imágenes en blanco y negro es un país que se enfrenta a su pasado a la vez que trata de averiguar cuál es su futuro. 

Aunque su narración es tranquila y le da al conjunto la apariencia de un extraño cuento para dormir, su contenido es más que suficiente para mantenerlo a uno despierto. Aun así, ayuda que Beckermann tenga un increíble ojo para los detalles y sentido del humor, sacando tiempo no sólo para las movilizaciones o los programas de entrevistas de alto nivel que Waldheim recorrió en su interminable gira de disculpas, sino también para señales de sublevación cotidianas. “Waldheim es malísimo en la cama”, garabatea alguien en un viejo cartel, y así, mostrando esos pequeños gestos, es como logra plasmar la creciente frustración de sus compatriotas. Una frustración que, hay que decirlo, puede percibirse a lo largo de toda la película, demostrando lo poco que ha cambiado todo, sobre todo en lo que respecta al populismo. “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, y puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”, es la afirmación de Abraham Lincoln que ella cita justo al comienzo. Quizá; pero nada nos impide intentarlo.

The Waldheim Waltz ha sido producida por Ruth Beckermann para la Ruth Beckermann Filmproduktion con el apoyo del Austrian Film Institute, la ORF – Compañía de Radiodifusión Austríaca, FISA y Filmfonds Vienna. Wide House se ocupa de sus ventas internacionales.

(Traducción del inglés por Marta Quirós)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.