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BERLÍN 2018 Berlinale Special Gala

Crítica: Becoming Astrid

por 

- BERLÍN 2018: Pernille Fischer Christensendedica una película llena de vida y totalmente adorable a un momento fundamental en la vida de Astrid Lindgren, creadora de Pippi Calzaslargas

Crítica: Becoming Astrid
Alba August y Marius Damslev en Becoming Astrid

Las primeras palabras que escuchamos son las de un niño. Una anciana, a la que vemos de espaldas en su escritorio frente a una ventana, abre un par de cartas que sus jovencísimos lectores le hacen llegar a manos llenas. Está delgadísima y tiene el pelo corto. "Astrid, ¿cómo haces para escribir tan bien sobre lo que significa ser un niño, cuando hace ya mucho que dejaste de serlo?". Así empieza Becoming Astrid [+lee también:
tráiler
entrevista: Alba August
entrevista: Pernille Fischer Christensen
ficha del filme
]
, el exquisito retrato que dedica Pernille Fischer Christensen a la escritora para niños sueca Astrid Lindgren y que participó en la última Berlinale en una proyección de gala, cien años y tres meses después del nacimiento de la creadora de Pippi Calzaslargas. 

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La cinta aparece pautada regularmente por extractos de adorables mensajes para Astrid, testimonios de la comprensión íntima que ella tuvo del complejísimo mundo de la infancia y de la manera en que sus historias han acompañado como amigas a millones de pequeños lectores. Regresamos hasta finales de los años 1920 para evocar un momento preciso en la vida de Lindgren, por aquel entonces todavía Astrid Ericsson: el instante determinante en que descubrió el oficio de escritora y la edad adulta, cuando su infancia, exiliada desde hacía algún tiempo, volvió a ella para no abandonarla ya nunca más.

Con su característica mirada tierna, la directora danesa nos presenta una familia numerosa, presidida por una madre muy católica pero gentil y un amable papá que permitió a su hija de 16 años ejercer como asistente de un periodista su talento como narradora llena de vida y de ideas absurdas y abandonar acto seguido su risueño pueblo, embarazada y soltera, para irse a estudiar a Estocolmo. Entramos así en un universo encantador repleto de risas de niños y de sol, de juegos en la nieve y de independencia femenina, ya que Astrid tiene una energía y un sentido de la libertad innato y contagioso que se extiende a todos los ámbitos de su vida y se pone de manifiesto especialmente en su mirada inquieta, lo que le permitirá superar las dificultades de esos años, pues los tiempos requerían coraje para hacer las cosas “a su manera”, sobre todo a las mujeres jóvenes. El conjunto es una delicia llevada hasta nosotros a hombros de la joven actriz que encarna a la escritora, Alba August (hija de Bille y Shooting Star 2018 en Berlín), una alegría viviente a la que secunda muy bien un reparto en el que también figura la excelente Trine Dyrholm

Se habrá adivinado que la película no ahonda en las explicaciones finales a la manera de Wikipedia que se comparten siempre al final del metraje de biopics tan innumerables como fracasados en sí mismos. Al final, nos topamos con un tipo que imaginamos que se llama Lindgren, cosa que el film confirma subrepticiamente sin dar importancia a este hecho más que en relación a la historia que nos acaba de contar. La imagen con que Becoming Astrid nos deja a oscuras es otra, mucho más emocionante: la de una nonagenaria que abre una tras otra las cartas recibidas y mira ese destino multicolor, a la luz de la ventana frente a su escritorio.

Becoming Astrid es una producción de Avanti Film y Nordisk Film Production Sverige en coproducción con Film i Väst y TV4, así como la alemana DCM Pictures y la danesa Nordisk Film Production. De las ventas internacionales se encarga TrustNordisk.

(Traducción del francés)

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