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BERLÍN 2018 Forum

Crítica: The Son

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- BERLÍN 2018: El documental de Alexander Abaturov se sumerge en el adiestramiento de los Spetsnaz, las fuerzas especiales militares rusas

Crítica: The Son

“Ha conocido la muerte de los valientes mientras cumplía su misión de combatiente”, “He perdido a mi único hijo, la armada se lo ha llevado”. En The Son [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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, documental proyectado en la sección Forum del 68º Festival de Berlín, el joven director Alexander Abaturov alterna (sin emitir juicios, pero centrando su cámara en las dos caras de una realidad) el adiestramiento de los Spetsnaz, las fuerzas especiales militares rusas, y la odisea de los padres de su primo Dima, fallecido durante una misión en Daguestán a los 21 años.

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La película, una producción francesa de un director ruso que estudió en Lussas, ofrece un resultado acorde a la dificultad de rodar desde dentro el entrenamiento de los jóvenes reclutas (las autoridades militares accedieron a la petición de los padres del desaparecido y de sus compañeros de armas, que querían rendirle un último homenaje; mientras que el FSB se mostraba reticente). En un contexto tan delicado, es evidente que más allá de la captación neutra de la realidad, propia de la ética del documental, Alexander Abaturov ha tenido especial cuidado en evitar toda inclinación ideológica aparente para que los espectadores saquen sus propias conclusiones. Pero la sombra de la muerte planea durante toda la película, especialmente en las escenas donde los padres intentan contener sus emociones (habitación del hijo fallecido, misa en su memoria seguida de una reunión familiar informal, fabricación e instalación en el cementerio de una estatua erigida por sus compañeros de armas) e impide que parezca una “propaganda” en honor a la patriótica soldadesca rusa.

Alexander Abaturov se infiltra en los dormitorios, donde los jóvenes soldados se encuentran en una sesión colectiva de costura. Con la cabeza rapada y la camiseta de rayas parecen presos de otra época. El director sigue las etapas de su formación, los juramentos, la exaltación de los valores (“Hay que ser digno de este título durante toda la vida”, “No hay lazo más sagrado que el del compañerismo”), los circuitos por el barro, las maniobras en el bosque con sus explosiones y sus ráfagas, los cursos de socorrismo (un suboficial con una prótesis en un pie les enseña a hacer un torniquete), hasta llegar al examen final para convertirse en boina roja (con una prueba final de boxeo donde los novatos, que llevan casco, son masacrados con violencia por los instructores). En fin, una preparación militar exhaustiva que no sorprenderá a los entendidos en ejércitos del mundo, pero que interesará a los no iniciados. Además, el director muestra un sentido mordaz del marco y del ritmo de montaje para rendir un bonito homenaje a su primo fallecido, un joven de 21 años cuyo recuerdo se refleja en las miradas de los nuevos Spetsnaz destinados al norte del Cáucaso y sus zonas en guerra.

The Son ha sido producida por Petit à Petit Production con Studio IDA (Rusia) y Siberiade, mientras que Andana Films gestiona los derechos internacionales.

(Traducción del francés por Carolina Benítez)

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