email print share on facebook share on twitter share on google+

BERLÍN 2018 Fuera de competición

Crítica: Ága

por 

- BERLÍN 2018: En su nueva película, Milko Lazarov explora el amor en la tercera edad y un antiguo estilo de vida de una forma encantadora

Crítica: Ága
Feodosia Ivanova y Mikhail Aprosimov en Ága

Después de que su primera película, Alienation [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
, estrenara en la selección de Jornadas de los Autores de 2013, el director búlgaro Milko Lazarov optó por un cambio de ritmo y de dirección significativos para su segunda obra, Ága [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, proyectada fuera de la competición de la 68° edición de la Berlinale. La producción de Red Carpet es la primera función búlgara seleccionada para cerrar el prestigioso festival.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Es una historia que trata de amor en la tercera edad y de una forma de vida extinta, el guion escrito por Lazarov junto con Simeon Ventsislalov explora el norte glacial y salvaje, donde Nanook (Mikhail Aprosimov) y su esposa Sedna (Feodosia Ivanova) viven en el permafrost. Es una vida difícil y laboriosa, y se vuelve más dura cuando descubrimos que es cada vez más complicado cazar animales y pescar. La pareja también discute sobre un hecho imperdonable de parte de su hija Ága (Galina Tikhonova), que ahora trabaja en una mina de diamantes. 

Con ayuda del paisaje majestuoso y el trabajo eficaz del director de fotografía Kaloyan Bozhilov, Lazarov crea un contraste sugestivo entre la vida extremadamente tradicional de Nanook y Sedna, y el cáncer imparable de la tecnología. Uno de los afiches minimalistas de la película, un círculo negro sobre un fondo blanco se aproxima muy bien al enfoque del director: la lucha eterna entre la tradición pacífica y la innovación disruptiva, entre la naturaleza prístina y la tecnología invasiva, una lucha en dónde, por lo general, gana lo segundo. 

“Amo estas rocas porque existirán para siempre”, dice Sedna sobre una cúmulo de piedras cerca de la yurta de la pareja, rocas que para ella se asemejan a una familia eternamente indestructible. La brecha generacional y los jóvenes tomando sus propias decisiones en la vida es otro tema preciado para el guion, que hace referencia al conflicto entre el que preserva una determinada forma de vida y el que conquista nuevos territorios. ¿Lo viejo no está destinado a ser reemplazado, o incluso traicionado, por lo nuevo? ¿Los padres no están destinados a ser abandonados por sus hijos? Sí, lo están, pero Lazarov se niega a favorecer al ganador de este conflicto y le da una atención entrañable sobre todo al perdedor.

Jugando con el público, la película usa varios símbolos para acentuar la dicotomía ancestral entre la tradición y el modernismo. Ága trabaja en una mina, un símbolo de tecnología, polución y perversión. Tomada desde arriba, es sin duda una gran herida en la superficie de la Tierra. Su hermano, Chena (Sergei Egorov), vive en la ciudad. Tiene una dentadura nueva, pero antes era un alcohólico. Cuando se aleja a toda velocidad en su moto de nieve, deja un rastro negro de petróleo... Teniendo en cuenta estos símbolos sugestivos, el mensaje de la película por una vida más verde y respetuosa resulta obvio.

Ága es una producción de Red Carpet (Bulgaria) y una coproducción de 42film GmbH (Alemania) junto con Arizona Films Productions (Francia). Beta Cinema tiene los derechos internacionales. Será proyectada en Bulgaria el 7 de marzo como la película encargada de inaugurar la 22° edición del  Festival Internacional de Cine de Sofía (7-18 marzo).

(Traducción del inglés por Natalia Ramos)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.