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CANNES 2018 Semana de la Crítica

Crítica: Sauvage

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- CANNES 2018: Camille Vidal-Naquet se sumerge en el día a día de la prostitución masculina para crear una película demoledora donde la crudeza, la libertad y la búsqueda del amor se funden

Crítica: Sauvage
Félix Maritaud en Sauvage

"Tiene problemas bastante serios para la edad que tiene". Vistas desde fuera y constatadas clínicamente, las consecuencias de la forma de vida marginal de Léo, de 22 años, el personaje principal de la contundente Sauvage [+lee también:
tráiler
entrevista: Camille Vidal-Naquet
ficha del filme
]
, el primer largometraje de Camille Vidal-Naquet, presentado en competición a la Semana de la Crítica del 71º Festival de Cannes, son particularmente inquietantes. Sin un verdadero domicilio fijo, más que habituado a distintas drogas ("consumo sobre todo crack; a veces, cocaína; cuando lo hay, cristal; la heroína, es raro y evidentemente hachís"), con una salud en ruinas y sin ningún deseo de salir del mundo de la prostitución masculina, mundo en el que sobrevive, el joven desafía a la lógica y el sentido común, la moralidad y la adaptación social. Siguiendo la estela de este intenso protagonista, lleno de alegría y dulce en un mundo sombrío y cruel en el que se mueve, el director da a luz a una película al mismo tiempo fascinante y perturbadora que provocará sin duda reacciones muy definidas alimentadas por varias escenas bastante duras.

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Al mismo tiempo calvario de un joven marginal (no sabremos nunca cómo llegó a esa situación y cuyo nombre no lo pronunciarán ni una vez) y búsqueda absolutista de la libertad (en el estilo de "vivir rápido, morir joven y dejar un cadáver bonito"), Sauvage va directamente al fondo del asunto con una aparente consulta médica que en realidad es una escena de un cliente de prostitución donde el sexo se aborda de manera muy directa, cosa que ocurrirá a lo largo de toda la película. Porque al principio se trata del cuerpo, de los cuerpos que se exponen y esperan al borde de una pequeña calle poblada que otros cuerpos vengan a solicitarlos con motivaciones diferentes (del gusto por la crueldad, pasando por el envejecimiento hasta la soledad). Como una verdadera exploración, casi documental, del día a día de esta prostitución masculina, la película disemina, mediante cinco encuentros tarifados, los engranajes y los usos y costumbres de la pequeña comunidad de los prostitutos, sin hacer ningún regalo a las almas sensibles (con una escena concreta). Sin embargo, el retrato de Léo (interpretado por el excepcional Félix Maritaud) suaviza un poco ese crudo cuadro porque, al contrario de sus colegas que le reprochan una falta de profesionalidad, el joven busca en ese desierto un oasis de ternura y amor, especialmente en Ahd (Eric Bernard) que le protege un poco, pero que se dice heterosexual y con el que Léo solo tiene un deseo: cambiarle de acera. Frágil, sensible, perdido, pero sonriente y abierto, ¿sobrevivirá Léo a la violencia y a la soledad? 

Dotada de tres bellas cualidades formales (entre ellas, la fotografía de la mano de Jacques Girault), Sauvage consigue inyectar en ese realismo tan directo destellos sensoriales que suavizan un poco su propósito más bien abrupto. Más que de una verdadera intriga, podemos hablar de hilo conductor para aquello que es paradójicamente una especie de relato impresionista y delicado en un entorno potencialmente feroz y brutal. Una mezcla muy audaz que no dejará a nadie indiferente, a riesgo de desagradar a muchos, pero a la que no le faltan argumentos cinematográficos para hacer frente al desafío.  

Sauvage está producida por Les Films de la Croisade y La Voie Lactée y vendida al extranjero por Pyramide International.

(Traducción del francés por Begoña Carrasco González)

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