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CANNES 2018 Semana de la Crítica

Crítica: One Day

por 

- CANNES 2018: Zsófia Szilágyi firma un primer largometraje tenso y de un realismo áspero sobre el oprimente día a día de una madre de familia a punto de explotar

Crítica: One Day
Zsófia Szamosi en One Day

Criar lo mejor posible a los hijos con todo el estrés de las grandes ciudades y sin descuidar la propia carrera ni la pareja en el rodillo compresor del día a día: la vida de una mujer es a menudo de todo menos simple, a pesar de la apariencia que da la banalidad del encadenamiento de las jornadas, que se antoja a veces como la incesante repetición de una escalada de pendientes abruptas. En el corazón de una esfera familiar en amenazadora expansión que pende de un hilo sobre un peligroso agujero negro se sumerge, con impresionante realismo, la húngara Zsófia Szilágyi en su primer largometraje de ficción, One Day [+lee también:
tráiler
entrevista: Zsófia Szilágyi
ficha del filme
]
, proyectado a concurso en la Semana de la Crítica del 71º Festival de Cannes.

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"Nuestra amiga Gabi seduce a los maridos de las amigas". Anna (Zsófia Szamosi) habla de su propio esposo, Szabolcs (Leó Füredi), que esquiva sus preguntas. La atmósfera nocturna es tensa en sordina en el apartamento familiar, donde Gabi ha irrumpido unas horas antes de ir a un bar con Anna para justificarse ("¿cómo te han podido hacer eso?", "Perdóname") y acabar fingiendo que "todo está solucionado ya" y que nunca se acostaron. El matrimonio, sin embargo, no tiene tiempo de cantarse las cuarenta ni de montar una escenita: hay que ocuparse del hijo pequeño, que se levanta llorando... Ana y Szabolcs tienen, en efecto, tres hijos: Simon, de unos diez años de edad; Sari, de unos cinco, y Mark, de dos. Los tres críos concentran constantemente toda la atención de su madre, profesora de italiano en la universidad, organizadora jefe de un denso plan de desplazamientos a la escuela, a la guardería, a las actividades artísticas y deportivas, y primera gestora de la vida doméstica (orden, limpieza, comidas, baños de los hijos, lectura y cama). La jornada siguiente no será, sin embargo, como todas las demás, puesto que Szabolcs le ha anunciado en la mañana que ha aceptado ir a tomar un café con Gabi por la tarde…

La hiperrealista One Day [Egy nap en húngaro, que significa en español Un día, ndt] describe maravillosamente bien la alienación de la vida parental y la presión del tiempo en el desarrollo de los días, por los que avanza la protagonista como de una casilla a la siguiente. Todos los elementos clásicos del día a día familiar se reflejan a la perfección (los olvidos de ciertos asuntos, las minicrisis con los pequeños, los problemas entre amigos adultos, la fiebre, la farmacia de urgencia por la noche, los intercambios de buenos procederes con otros progenitores, la ayuda hasta cierto punto de la abuela que intenta perforar en los secretos de la pareja…) de manera igualmente impecable Zsófia Szilágyi relata las agresiones del mundo urbano (los cláxons, las multitudes en los transportes públicos, las disputas entre conductores…) para arrojar un retrato ágil parecido a una carrera perpetua cargada con las preocupaciones conyugales de Ana, que pregunta con la mirada, que manifiesta su incertidumbre sobre la profundidad de la crisis y sobre la conducta que debe adoptar como si estuviera frente un muro a punto de estallar. La cinta es un magnífico retrato femenino interpretado con finura por su actriz protagonista y filmado por la directora con una gran seguridad de encuadres y haciendo gala de una austeridad que envuelve otras calidades como cineasta de lo más prometedoras.

One Day es una producción de FilmPartners, Sparks, Propclub y Hungarian Filmlab. Su agente de ventas internacionales es Films Boutique.

(Traducción del francés)

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