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CANNES 2018 Un Certain Regard

Crítica: Donbass

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- CANNES 2018 : Sergei Loznitsa se sumerge en el corazón del conflicto que azota el este de Ucrania y arroja una impresionante película, una tragicomedia mordaz y mordiente que se asoma a lo absurdo

Crítica: Donbass

"Vivimos en la edad de piedra". Con un retrato heteróclito de un territorio en plena desintegración, preso de chantajes de todo tipo en todos los niveles, gangrenado por la corrupción y la ley del más fuerte, una región cuyos habitantes intentan simplemente sobrevivir entre la marea de hombres armados y el peligro omnipresente de los checkpoints, el cineasta ucraniano Sergei Loznitsa regresa en su versión más satírica y a la vez dramática al Festival de Cannes para inaugurar con Donbass [+lee también:
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entrevista: Sergei Loznitsa
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la sección Un Certain Regard. Se trata, pues, de un cuadro ficticio inspirado en los acontecimientos que marcaron la actualidad de Ucrania oriental en 2014 y 2015. El director ha decidido esbozar la tragedia de la guerra civil a través de 13 episodios finamente religados entre sí y con un humor cáustico que a veces se vuelve de lo más negro. 

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Loznitsa aborda subrepticiamente la cuestión de la verdad a lo largo de su relato proteiforme (no en vano él mismo firma también el guion) y reniega a las medias tintas para evocar el caos reinante en la cuenca del Donéts. La zona es un verdadero zoo a cielo abierto por donde desfilan caras de funeral (en todos los sentidos de la expresión), mafiosos más o menos amenazantes, guardianes uniformados que deliran con el fascismo del enemigo, políticos corruptos y demás calaña. Los ciudadanos ordinarios, mientras tantos, se refugian a la luz de las velas de este mundo tenebroso, estando como están a merced de la más mínima explosión, del pillaje, de la extorsión, del reclutamiento obligado, de castigos ejemplares y de elecciones impuestas (“¿De qué lado estás tú?”): un entorno criminal que cala evidentemente en el alma de muchos y una atmósfera abruptamente condensada en una escena en la que una mujer acusada por la prensa de corrupción denuncia públicamente a otras autoridades locales vertiendo mierda sobre la cabeza de un diputado, lo que provoca una carcajada en otro que saca tajada de la guerra, quien se dedica a hacer de justiciero ante el personal de maternidad antes de ir a recoger su paga entre bambalinas. 

Toda la película concuerda con esta escena. Cada episodio es más mordaz que el anterior, en una sucesión cruel de espejos torcidos que da cuenta de la maestría de la puesta en escena, tantas veces confirmada por un director que nos vuelve a regalar varios planos secuencia soberbios y unos encuadres maravillosos que trabajan a la perfección con el fuera de campo. Con todo, la naturaleza heterogénea de Donbass va en cierto modo en detrimento del conjunto: algunos pasajes se hacen excesivamente largos o excesivamente charlatanes, y no hay protagonistas de referencia, lo que impide una empatía específica, más allá de una más amplia que pueda sentirse en relación a los habitantes de una región hundida en el fango de una guerra fratricida (con algunos soldados rusos presentes a hurtadillas y medios tendenciosos que se quedan de lado o llegan después de la batalla). Estos defectos, sin embargo, son menores en lo que resulta ser un ensayo fragmentario con fotografía magnífica en el que el cineasta levanta con aire barroco su dedo acusador contra las fuerzas oscuras que minan su país.

Donbass es una producción de Ma.Ja.De Filmproduktions-GmbH (Alemania), Arthouse Traffic (Ucrania), JBA Production (Francia), Graniet Film (Países Bajos), Wild at Art (Países Bajos), Atoms & Void (Países Bajos) y Digital Cube Post-Production (Rumanía). Su agente de ventas internacionales es Pyramide International.

(Traducción del francés)

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