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CANNES 2018 Competición

Crítica: Plaire, aimer et courir vite

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- CANNES 2018: Christophe Honoré brinda una película de gran envergadura y mucho valor que mezcla el drama y la distancia, el amor romántico y la pasión física

Crítica: Plaire, aimer et courir vite
Vincent Lacoste y Pierre Deladonchamps en Plaire, aimer et courir vite

"No puedo permitirme un último romance; está fuera de mi alcance, no tengo nada que ofrecer". En Plaire, aimer et courir vite [+lee también:
tráiler
Q&A: Christophe Honoré
ficha del filme
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, presentada a concurso en el 71º Festival de Cannes, Christophe Honoré presenta una especie de misiva personal pero legible por todos, como un diario que resurge por fin a la luz 25 años después de los acontecimientos que relata. A través de un retrato doble, como si fueran las dos caras de una misma prenda cosida por el encuentro sexual y sentimental de un escritor parisino de 35 años de edad que lleva con discreción su enfermedad del SIDA y un joven y carismático bretón de 22 que empieza a sentir la estrechez de su pueblo, el director logra cerrar con destreza un círculo en el que los temas más profundos (el deseo, el amor, el paso del tiempo, la amistad, la muerte) se mezclan con lo ligero, lo lúdico y lo pasional de la literatura y de la música.

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Este relato, para cuya forma se luce un cineasta ya veterano (se trata de su undécimo largometraje), arranca, por tanto, en la París de 1993. Jacques (Pierre Deladonchamps) espera sin saber lo que el futuro le deparará o, más bien, intenta aún ser "un hombre que se cree un chico" y al que le gustan los chicos en la medida en que se lo permite el virus, puesto que es solamente cuando ama cuando su bondad emerge. El resto del tiempo, su arrogancia elitista y burlona y su manera de distanciarse de los demás le alejan de la simpatía de los demás, incluido su fiel amigo periodista (y tal vez antiguo amante) Mathieu (Denis Podalydès). Jacques se divierte muchísimo ligando improvisadamente a lomos de su maravilloso verbo literario y conoce por casualidad (en el cine), durante una estancia profesional en Rennes, al joven Arthur (Vincent Lacoste), un estudiante muy directo y apasionado de la literatura que combina una historieta de amor con una chica durante el día con encuentros casuales con hombres durante la noche. Algo se enciende entre los dos, los cuerpos y las almas se afinan a la vez durante una noche antes de que cada cual retome su vida (llena principalmente por un hijo de unos diez años y por un ex moribundo para Jacques, espejo de su porvenir, y por un grupo de amigos y de estadías de vacaciones que dirigir para Arthur). El contacto, sin embargo, ya se ha establecido y no se va a quebrar.

Al compás del vals de dudas sentimentales de un hombre que todavía quiere quemarse con la llama de la vida pero que, al mismo tiempo, se defiende de ella con una tristeza que bordea el suicidio y que enmascara con el escarnio, Plaire, aimer et courir vite se erige como una obra que consigue afirmarse con dulzura y sin ahorrar por ello realidades a veces de lo más crudo. La puesta en escena, bonita, rica y diversa, y el gran número (excesivo para el gusto de algunos) de canciones integradas a la narración adornan una cinta que, sin embargo, resulta víctima de la distancia intelectual e irónica que a menudo emplean sus personajes para esconder sus respectivos desarraigos y esperanzas. Dicho tono no mina la alta calidad de la obra pero desentona en el plano de la empatía para con sus personajes para arrimarse más a la manera en que se cuenta la historia (con sendos homenajes a Truffaut y Koltès, entre otros).

Plaire, aimer et courir vite es una producción de Les Films Pelléas. Su agente de ventas internacionales es mk2 Films.

(Traducción del francés)

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