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CANNES 2018 Un Certain Regard

Crítica: Sofia

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- CANNES 2018: Con la ayuda de un excelente guion, el primer largo de Meryem Benm’Barek es un emocionante estudio feminista que disecciona los dobles estándares que dividen a la sociedad de Marruecos

Crítica: Sofia
Maha Alemi y Sarah Perles (centro) en Sofia

En Marruecos, el artículo 490 del código penal sanciona a las relaciones sexuales que ocurran fuera del matrimonio con sentencias de prisión que llegan desde un mes hasta un año. Es alrededor de esta “espada de Damocles” que la historia de Sofia [+lee también:
tráiler
entrevista: Meryem Benm'Barek
ficha del filme
]
se desarrolla; el primer largometraje de Meryem Benm’Barek, proyectado en la sección Un Certain Regard del 71° Festival de Cannes. En primera instancia, al público se le arroja en la historia de una joven mujer quien entra en pánico por el inesperado nacimiento de su bebé después de un continuo rechazo de su propio embarazo. Se ve obligada a actuar rápido y a buscar contacto con el padre del bebé o correrá el riesgo de ser arrestada. A medida que la historia progresa, el filme revela ser mucho más de lo que parece al comienzo, dándonos hábilmente un análisis sociológico de gran alcance.

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“Tus padres están destruidos. Los has humillado”. Al comienzo del día, no hay manera de evitar la culpa. Para Sofia (Maha Alemi), de 20 años, esto es una pesadilla que comenzó el día anterior con dolores en el estómago durante una comida familiar. Su prima, Lena (Sarah Perles), estudiante de medicina, se da cuenta rápida y discretamente de lo que ocurre: Sofia está de parto. Escondiéndolo de los padres de la joven (Nadia Niazi y Faouzi Bensaïdi) y de su propia madre, Leila (Lubna Azabal), Lena se ocupa de Sofia y arregla todo en el hospital local en donde el parto toma lugar. Además a los incesantes mensajes y llamadas de la preocupada familia de Sofia, a quienes se ven obligados a mentir, hay un problema de proporciones épicas que debe ser resuelto en las próximas 24 horas: Sofia debe estar casada para mantenerse en el lado correcto de la ley. Cuando apenas acaban de dejar el hospital, lugar en donde no se les permite quedarse, las mujeres se aventuran en la noche (con un recién nacido llorando en sus brazos) y entran al distrito pobre de Derb Sultan. Están buscando a Omar (Hamza Khafif), quien Sofia confirma es el padre del bebé y quien es un perfecto extraño para toda su familia (quienes están mucho mejor económicamente), aunque eventualmente todos se verán involucrados en discusiones cuando se revele el secreto de Sofia, punto en el que la prioridad será defender el honor de esta y encontrar una solución, un arreglo que satisfaga a todas las partes y que le permita a su familia salvar su reputación. Pero la excelente directora y guionista tiene más sorpresas para nosotros.

El filme está compuesto por tres ritmos discernibles; comienza a un ritmo apresurado en medio de la acción (y de un nacimiento que ocurre muy rápido incluso para tratarse de la primera vez de la madre), en donde las decisiones vitales deben tomarse con urgencia; después, una serie de confrontaciones entre las familias de los posibles futuros esposos y un viaje a la estación de policía local antes de que la historia regrese finalmente al entorno de Sofia. A medida que el filme avanza, su propósito real se hace claro: el ilustrar la estructura de clase de la sociedad en Marruecos y la hipocresía que la rodea. Al final esto resulta en una imagen asombrosa, lograda por medio de direcciones sobreestimadas pero efectivas, y aunque la conclusión es un tanto superficial, debido a muchas preguntas que quedan sin responder con respecto a la personalidad de Sofia (quien resulta ser mucho más compleja de lo que pensamos al principio), el filme como tal no se ve afectado. 

La producción ejecutiva de Sofia corrió a cargo de la compañía francesa Curiosa Films, contando con la coproducción de la belga Versus, y de sus ventas internacionales se encarga Be For Films.

(Traducción por Javier Campos)

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