email print share on facebook share on twitter share on google+

CANNES 2018 Competición

Crítica: Un couteau dans le cœur

por 

- CANNES 2018: En su estilo completamente singular, Yann González propone una relectura muy sofisticada de las tradiciones del giallo entre las bambalinas del cine porno gay

Crítica: Un couteau dans le cœur
Vanessa Paradis en Un couteau dans le cœur

Para todos aquellos que no conocen Les Rencontres d’après minuit [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, primer largometraje del originalísimo cineasta francés Yann González, descubierto en la Semana de la Crítica de 2013, su nuevo trabajo, Un couteau dans le cœur [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, presentado a concurso en el 71º Festival de Cannes, habrá sido sin duda una gran fuente de estupefacción (o de perplejidad, como “un bicho perdido en mitad de las fieras"): el estilo visual fantasmagórico y el universo directamente inspirado del giallo (que mezcla los géneros policíaco, terror o, en el caso que nos ocupa, slasher y erótico) desentonan en el cine contemporáneo. La intriga tiene lugar entre las bambalinas del cine porno gay, bajo el punto de vista de una productora lesbiana (discretamente alcohólica) a la que abandona su compañera, montadora, tras diez años de pasión. La cinta cuenta con cierto juego de espejos con el que el voyeurismo y las máscaras no tienen lugar forzosamente allí donde cabría esperarlos y con un humor que distancia la crudeza (no podemos dejar de recordar aquí, en una versión de industria artesanal, Boogie Nights, de Paul Thomas Anderson) y que se adentra en los misterios del ser: "cuando nos olvidamos con el otro, los otros, una forma de amor poderosa, voraz, sin límites" se pone de manifiesta pero "bajo los árboles, durante la tormenta, se corre el riesgo de quemarse".

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

La película arranca con una secuencia explícita en un club nocturno, seguida por un esbozo de polvo jadeante (con vínculos) que concluye con el asesinato de un chico guapo, "apuñalado en varias ocasiones en el recto", según la precisión que le hace la policía a Anne (una perfecta Vanessa Paradis). Su productora está rodando, en el verano de 1979, Furie anale [furia anal], el enésimo film ("de mierda", como lo constata la montadora Loïs, encarnada por Kate Moran). La víctima formaba parte de la pequeña familia que es la compañía de actores dirigida por el manitas Archibald (Nicolas Maury). Rápidamente, se tiene noticia de otro asesinato y la atmósfera de inquietud entre los actores aumenta vertiginosamente, a la vez que Anne aprovecha para adaptar el contenido de la película (el título pasa a ser Le Tueur homo [el asesino homosexual]) antes de pasar a Maléfices [maleficios]. Mientras tanto, el asesino (a lo fantasma de la ópera) sigue sembrando el terror. Algunos indicios salen a la luz (hay un homenaje a El pájaro de las plumas de cristal, de Dario Argento) y nuestra productora intenta obsesivamente reconquistar a Loïs, persiguiéndola de noche por los clubes lésbicos, con el corazón seco y consciente de que detrás del velo de la realidad se esconde el amor propio, la dominación y el sueño de matar.

Filmada con gran maestría para los decorados y una paleta de colores envolvente, desde el azul cobalto hasta el rojo, Un couteau dans le cœur también sabe puntualmente alejarse de su mundo nocturno predilecto (entre otras cosas, para un almuerzo sobre la hierba durante el que se lee a Lorca) y se divierte jugando con los diferentes formatos cinematográficos en los que se apoya la película y con los recuerdos que destila. El resultado es a la vez un retrato del microcosmos del porno gay, un brillante espectáculo barroco (cuenta de ello da una fascinante secuencia onírica) y una película de misterio por la que ronda un monstruo (¿quién? ¿por qué?). La cinta, sin embargo, crea tanta distancia con respecto a unas emociones templadas que no suscita ninguna emoción excesiva más allá de su admirable forma.

Un couteau dans le cœur es una producción de CG Cinéma (Francia) en coproducción con Arte France Cinéma, Piano (México) y Garidi Films (Suiza). Kinology es su agente de ventas internacionales.

(Traducción del francés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.