email print share on facebook share on twitter share on google+

CANNES 2018 Competición

Crítica: Ayka

por 

- CANNES 2018: El kazajo Sergey Dvortsevoy nos hace vivir junto con una madre kirguisa sin papeles en Rusia una experiencia física extenuante

Crítica: Ayka
Samal Yeslyamova en Ayka

El cineasta kazajo Sergey Dvortsevoy regresa al Festival de Cannes, esta vez en la competición oficial, diez años después de ganar el premio de Un Certain Regard con su primer largometraje de ficción, Tulpan [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
. Y lo hace con Ayka [+lee también:
tráiler
entrevista: Sergey Dvortsevoy
ficha del filme
]
, una experiencia agotadora, dolorosa y sin compromisos que se vive a flor de piel. El recorrido, incómodo y febril, que llevamos a cabo a lo largo del metraje es el de una joven kirguisa, inmigrante clandestina en Rusia, que abandona en el hospital al bebé al que acaba de dar a luz y empieza desde entonces una huida hacia delante tanto para escapar de su maternidad como para encontrar el dinero que ha tomado prestado a unos mafiosos despiadados en su deseo de entrar en Rusia.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Mientras Ayka (Samal Yeslyamova brinda una interpretación muy valiente) busca desesperadamente trabajo, suplicando y mostrándose dispuesta a aceptar cualquier cosa de una sociedad que no quiere darle ninguna facilidad para que se quede, la cámara no abandona en ningún momento su cuerpo dolorido, constantemente sudado a pesar del afilado frío, con la misma insistencia con que acompaña toda la película el timbre intempestivo de su teléfono, todo a favor del clima de agresión y el sentimiento de urgencia en que se sumerge el relato. 

El entorno sonoro es, por lo demás, capital aquí: acentúa la desagradable sensación de promiscuidad no deseada que se desprende de la película, contribuye a una retórica de la repugnancia asociada al cuerpo que resulta omnipresente (varios llantos estridentes de niños de pecho, ladridos ensordecedores, deglución, ruido de carne blanda, cadáveres de pollos que hay que desplumar y lavar, chorros espesos de leche materna inútil, llagas de perros cuyos dueños llevan al veterinario en el que Ayka consigue a la fuerza un trabajo de sustitución...) y conecta con la idea del rechazo del cuerpo extraño, o del órgano, que corresponde tanto a la situación de la protagonista en Rusia como a la del niño que no quiere. 

Ayka es una producción de la rusa Kinodvor con la alemana Pallas Film y la polaca Otter Films. Su agente de ventas internacionales es The Match Factory.

(Traducción del francés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.