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CRACOVIA 2018

Crítica: Concerto for Two

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- La película que ha inaugurado el 58º Festival de Cine de Cracovia es un emotivo documental que examina a uno de los más grandes directores de orquesta vivos de Polonia

Crítica: Concerto for Two

Un íntimo retrato de uno de los directores de orquesta más carismáticos de Polonia, Concerto for Two, de Tomasz Drozdowicz, ha constituido la apertura del 58º Festival de Cine de Cracovia, donde ha recibido su estreno mundial como la película inaugural del festival. El protagonista principal, Jerzy Maksymiuk, disfruta de cierto renombre internacional (trabajando mucho en Europa, entre otras cosas dirigiendo orquestas tales como la Filarmónica de la BBC), y los festivales que prestan especial atención a la música tal vez lo encuentren intrigante, ya que trata tanto del proceso de la dirección como del propio Maksymiuk.

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La película sigue al octogenario Maksymiuk mientras pone a prueba a su orquesta en numerosos e intensivos ensayos. Aunque Maksymiuk nunca baja al terreno del enfado o del trastorno, Maksymiuk es algo así como un duro capataz, ya que percibe pequeños problemas que no parecen molestar nadie más. Las piezas se repiten hasta que el maestro se ha salido con la suya y la música es todo lo perfecta que él cree que debería ser. Pero de vuelta a casa, cae bajo el embrujo de Ewa, su mujer que siempre ha estado a su lado para organizar su día a día, y regañarlo si su perfeccionismo se vuelve demasiado autoritario.

Gran parte de lo divertido la película procede del propio Maksymiuk. Lejos del estereotipado “tirano creativo” –nunca parece levantar la voz–, el director tiene una presencia imponente ya sólo por su naturaleza incansable. Siempre está apuntando notas musicales, improvisando sobre Chopin o atormentando a un músico porque es capaz de oír un problema minúsculo que el otro no puede.

Drozdowicz acota los aspectos más espinosos de la personalidad de Maksymiuk, ofreciendo unas cuantas yuxtaposiciones en la película. Los momentos en los que arenga a sus músicos con suavidad se sitúan al lado de confesiones donde dice que hace todo lo que está en su mano –hasta inventarse problemas inexistentes– para mantener a una orquesta bajo su hechizo. Asimismo, su mujer siempre atenúa sus faroles y bravatas, consintiendo sus excentricidades hasta cierto punto pero sin miedo de discutir con él cuando es necesario. De hecho, como sugiere su título, es una película que se centra mucho en su relación, conforme la mujer detrás del genio va revelándose lentamente.

La aproximación de Drozdowicz al material es bastante eficiente, intercalando imágenes entre bastidores (y está claro que durante todo el proceso se ganó la confianza de Maksymiuk) con los ensayos, junto a una pizca de material de archivo. La película también conduce a una especie de gran final, cuando al fin podemos escuchar los frutos de la labor de Maksymiuk y disfrutar de un poco del “Romeo y Julieta” de Prokofiev. Aunque, aparte de alguna que otra mala palabra por el camino, esta historia de amor no acaba en tragedia.

La película ha sido producida a través de la compañía de Drozdowicz, Studio Filmowe Autograf.

(Traducción del inglés por Marta Quirós)

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