email print share on facebook share on twitter share on google+

SHEFFIELD DOC FEST 2018

Crítica: Bruce Lee and the Outlaw

por 

- El primer documental de Joost Vandebrug relata la vida de los niños abandonados que malviven en la Estación del Norte de Bucarest

Crítica: Bruce Lee and the Outlaw

En 2011, el fotógrafo holandés Joost Vandebrug conoció a este grupo de niños al que ha llamado “Lost Boys” (“Niños Perdidos”) cerca de la Estación del Norte y desde entonces ha documentado sus vidas en los túneles de Bucarest a través de distintos libros y fotografías. Joost Vandebrug ha creado un vínculo de afecto y amistad con muchos de ellos, así como con el extraño personaje que les cuida, apodado Bruce Lee. Este documental, Bruce Lee and the Outlaw [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, que se proyectó en el Sheffield Doc/Fest 2018, es la última pieza de una obra más amplia, esta vez utilizando el medio audiovisual y una narración que contextualiza las fotografías y realza la importancia del fin del comunismo en 1985, que llevó al cierre de orfanatos y al abandono de muchos niños que se vieron en la calle creando una nueva generación que malvive en condiciones tales que hasta Oliver Twist se asustaría.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Desde una perspectiva neutral, la fotografía de Vandebrug capta muy de cerca las duras condiciones de vida de estos niños. La fotografía de Larry Clark en el encuadre, un documental filmado en Seattle llamado Streetwise (1984), que obtuvo una nominación al Óscar, así como otro documental llamado Dary Days han influenciado enormemente al autor.

La película relata cómo Nicu, un niño frágil de aspecto angelical y gran agilidad en la vida callejera, es acogido por Bruce Lee, un personaje siempre adicto al Aurolac, conocido en el entorno y autoproclamado rey del inframundo de Bucarest. Las hemerotecas revelan que este hombre tiene una cierta notoriedad pública por ayudar a mejorar la vida de estos niños, algunos de ellos incluso le llaman “papá”. El apodado Bruce Lee fundó “El Hotel para los sin techo”, un refugio improvisado usado durante el verano, cuando hace demasiado calor para quedarse en los túneles. A pesar de lo raro que puede resultar Bruce Lee, Joost Vandebrug siente cierta simpatía hacia él por la responsabilidad que asume con estos niños abandonados. Nicu es apodado “El Proscrito”, y rápidamente se encuentra cómodo en este ambiente, mendigando y vendiéndose para sobrevivir, así como esnifando Aurolac en bolsas de plástico.

Cuando Nicu cae enfermo y Vandebrug tiene que intervenir es el momento en el que el documental empieza a sorprendernos. Raluca, que trabaja en una ONG, se convierte en el suplente de Nicu, su mirada de felicidad el primer día que va a la escuela es contagiosa. La película adquiere entonces una perspectiva más personal y sentimental, pero la calle y Bruce Lee aún mantienen su importancia. El director fundó el proyecto “Cinque Lei”, una organización benéfica en Alemania que pretende ayudar a los protagonistas de la película. El acto final de este documental (el menos satisfactorio) intenta responder una pregunta: ¿Quién es Bruce Lee? Bruce Lee es un delincuente que cree que Michael Jackson es su profeta, pero aun así ¿se le podría considerar una especie de héroe a pesar de sus defectos? En cualquier caso, este personaje sigue siendo misterioso y distante.

Bruce Lee and the Outlaw es una producción de Grain Media y Revolver Amsterdam, con la participación de EO/IKON Docs.

(Traducción del inglés por Pedro Andueza González)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.