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PELÍCULAS España

Crítica: Yo la busco

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- El primer largometraje de Sara Gutiérrez Galve muestra el deambular nocturno por Barcelona de un hombre que anhela respuestas vitales

Crítica: Yo la busco
Laia Vidal y Dani Casellas en Yo la busco

Una de las sorpresas más gratas de la pasada edición del Festival de Málaga – Cine en Español surgió de su sección Zonazine: el descubrimiento de una nueva cineasta, Sara Gutiérrez Galve (Barcelona, 1994), quien estrenó allí su ópera prima, Yo la busco, rebosante de frescura, independencia, libertad, verdad y eso tan difícil de capturar como es el espíritu del tiempo que nos ha tocado vivir. Finalmente, el film se alzó con el premio Movistar+ a la mejor película de dicha sección y con la Biznaga de Plata al mejor actor para Dani Casellas, hasta ahora apenas experimentado en el arte dramático, pues sólo había hecho algún anuncio publicitario, pero que sostiene sobre su físico el metraje de este debut digno de tener en cuenta.

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Se abre la película con una chica, Emma (encarnada por Laia Vidal) y un chico, Max (Casellas) que comparten ese momento entre mágico, fatigoso y onírico que es amanecer en casa juntos tras una larga noche de juerga. La intimidad entre ellos es total, pero, aunque puedan parecerlo a la mirada más tradicional y ortodoxa, no son pareja, sino amigos, compañeros de piso. Ellos se lo cuentan todo, se asean sin pudor en presencia del otro y se tocan y acarician con cariño, complicidad y respeto. Son una más de esas nuevas familias, o de relaciones fluidas donde el sexo, la burocracia o el enamoramiento no son ni la raíz ni el fundamento.

Pero una noticia inesperada pronto disturba esta unión y Max, confundido, perdido y desubicado, se tirará a las calles barcelonesas en pos de no sabe qué. Ahí Yo la busco se transforma en un peregrinar que recuerda por momentos al de Griffin Dunne en el Nueva York de ¡Jo, qué noche! (After hours, 1985), de Martin Scorsese, pues también, en apenas unas horas nocturnas, el anti héroe se topará con variopintos personajes y situaciones de lo más surrealistas y rocambolescas, al tiempo que se ofrece un retrato fidedigno de las noches de la Ciudad Condal, repletas de gente de toda procedencia y con todo tipo de actitudes.

Ese deambular –capturado por una cámara ágil- del desorientado protagonista le sirve a la directora para construir un retrato generacional: el de una juventud avanzada que busca respuestas a una nueva forma de vida que poco tiene que ver con la de sus padres, porque las relaciones se basan más en emociones espontáneas que en contratos y donde el hombre ya no exhibe esa masculinidad tirana del pasado, con un trasfondo de crisis enquistada que acentúa la perplejidad.

Yo la busco es una producción de Nanouk Films en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde su directora y coguionista (ella firma el argumento junto a Núria Roura Benito) se graduó en Comunicación Audiovisual. Tras su paso por Málaga, el film se pudo ver en el último festival D’A de Barcelona, en el Atlàntida Film Festival, en el Festival Internacional Buñuel Calanda y en Cinema Jove de Valencia). El viernes 6 de julio aterriza en las salas de cine españolas.

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