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KARLOVY VARY 2018 Eventos especiales

Crítica: King Skate

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- KARLOVY VARY 2018: Proyectada como evento especial, el entretenido primer largo de Šimon Šafránek es un afectuoso retrato del sorprendente fenómeno skater en Checoslovaquia

Crítica: King Skate

Aunque se ancla con firmeza en los 70 y 80, resulta gracioso lo poco que se explica en King Skate, de Šimon Šafránek. Más gracioso todavía es lo rápido que nos damos cuenta de que no es necesaria ninguna explicación, ni siquiera información de fondo; para disfrutar esta película, no hay que saber nada ni del skateboarding ni de Checoslovaquia. Para una cinta sobre un período de tiempo concreto en un país específico, con música de Devo, Sex Pistols, The Clash y Pravda, entre otros, el resultado final es sorprendentemente universal.  

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Y también personal, pues el film se compone de horas y horas de imágenes de archivo inéditas, rodadas en 8 mm por sus propios protagonistas. Bien entrados ya en la sesentena, Ivan Zobák PelikánPetr Forman (hijo de Miloš), Luděk Váša y otros salen charlando, revisitando los lugares en los que solían patinar y tratando torpemente de repetir sus viejos trucos. Pero King Skate habla sobre todo de una era pasada, y el metraje elegido por Šafránek es más que espectacular; los chicos eran tan descuidados con las cámaras como con los monopatines, y no se avergüenzan de sus días dorados. Esto es particularmente cierto cuando hablan de mujeres, a las que se refieren a veces como "pegatinas", porque simplemente se "pegaban a ellos". "Nunca me han gustado las mujeres skaters, pero algunas de ellas estaban buenas", dice uno de ellos, justo antes de que Šafránek se suma en interminables primeros planos de cuerpos bronceados.  En King Skate, las hormonas están desbocadas, y la corrección política se rasca la cabeza, confundida. 

Pero, predeciblemente, este film no solo va de tíos haciendo el imbécil. Inspirado por el libro de afortunado título Prkýnka na maso jsme urizli, de Michal Nanoru y Martina Overstreet, que podría traducirse como "Cortamos nuestras tablas de cortar", la cultura del DIY que se describe dejaría mal a cualquier skater. Destacando la falta de equipo básico, por no mencionar ciertos componentes que solo se conseguían si el padre de uno de ellos los compraba de Estados Unidos, Šafránek disfruta con anécdotas de ruedas hechas de discos de hockey y rodamientos hechos de granadas. No está solo, pues esta inventiva seguro que asustará e inspirará en igual medida. 

Aparte de lo entretenida que es, lo que más nos impresiona de esta película es el hecho de que Šafránek tenga tiempo para centrarse en experiencias individuales y obtenga de alguna forma el retrato certero de una generación. Una generación a la que, a decir verdad, le sigue dando igual lo que piensen los demás. El film permite algunos vislumbres del régimen, esa época en la que todo lo que oliera a occidental era ansiado y valorado, y los skaters, en vez de regodearse en lo que no tenían, recuerdan con alegría un tiempo en el que corrían por el bosque, "comían" cerveza y no tenían ni una preocupación. Tales momentos de libertad extrema y explosiva sorprenden un poco, dada la sordidez de los entornos, pero quizás no deberían. No con esos rodamientos hechos de granadas.

King Skate fue producida por la compañía checa Negativ y coproducida por Ceská Televize y MagicLab. Las ventas internacionales están a cargo de Aerofilms.

(Traducción del inglés)

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