email print share on facebook share on twitter share on google+

PELÍCULAS España / Estados Unidos

Crítica: Blackwood

por 

- Rodrigo Cortés dirige a la estrella norteamericana Uma Thurman en esta estomagante adaptación de la novela Down a dark hall, escrita por Lois Duncan

Crítica: Blackwood
Uma Thurman en Blackwood

“La adolescencia es una etapa maravillosa y terrible, cuando una persona, en gran medida, decide quién va a ser el resto de su vida. Todo es aterrador, todo es una incógnita, todo son preguntas, apenas hay respuestas y el mundo se convierte en un lugar hostil”, aseguraba el gallego Rodrigo Cortés hace unos días a Cineuropa, en referencia al estreno de su cuarta película, Blackwood [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, rodada en inglés, protagonizada por actrices norteamericanas y producida entre España y Estados Unidos. Se trata de la adaptación al cine de la novela Down a Dark Hall, escrita por la desaparecida Lois Duncan, que precisamente aborda eso: los conflictos, luchas y claroscuros de la tormentosa transición de la adolescencia a la edad adulta… y lo que se pierde en el camino.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Película saturada de efectos visuales, elaborados bajo la batuta de Álex Villagrasa, Cortés, según nos ha confesado, se empeñó en que el fuego que aparece en pantalla fuera real, no digital, lo que hizo que el rodaje resultase especialmente complicado: el equipo pasó la mitad de la filmación con máscaras de protección para no inhalar productos tóxicos. Semejante dificultad ayuda a crear cierta atmósfera cargada en el escenario único donde transcurre la acción: un internado aislado del mundo al que llegan muy pocas alumnas, seleccionadas por sus cualidades y talentos artísticos.

Regentado por una estricta gobernanta a la que pone afilados rasgos una gélida Uma Thurman, la película acaba cayendo en una saturación de ruido, histeria y furia que, aunque simbolice parte de esa dolorosa etapa vital de las chicas, cansa por su exceso (algo completamente opuesto a la simplicidad de su aplaudido film Buried-Enterrado [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Rodrigo Cortés
ficha del filme
]
). Lo mismo sucede con una trama (escrita por Michael Goldbach y Chris Sparling) que tiende al barroquismo, la acumulación y la reiteración, en lugar de dejar espacio para la insinuación, la elegancia o el onirismo, como sucedía en dos films con los que guarda relación temática (y espíritu gótico): La residencia, de Chicho Ibáñez Serrador, y Picnic en Hanging Rock, de Peter Weir.

La película ha sido rodada en un caserón que da título al film, ideado por Víctor Molero, el diseñador de producción: “Todo se levantó en plató, en varios estudios: el vestíbulo de dos plantas, los pasillos, cada habitación, la sala de baile, cada baldosa, cada moldura, cada pomo”, confiesa Cortés. Son pues, esos valores de producción más destacables que los artísticos en este film de género, que no se distingue de las producciones de Hollywood destinadas a captar la atención del público joven menos exigente.

Blackwood es una producción de Nostromo Pictures, Temple Hill Entertainment y Fickle Fish Films, con la participación de Atresmedia Cine y Movistar+. Es distribuida en salas de cines españolas, a partir del 3 de agosto de 2018, por Entertainment One.

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.