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TORONTO 2018 Special Presentations

Crítica: Where Hands Touch

por 

- TORONTO 2018: Amma Asante denuncia la intolerancia racial de la Alemania Nazi a través de un romance prohibido entre una adolescente de color y un miembro de las juventudes hitlerianas

Crítica: Where Hands Touch
Amandla Stenberg en Where Hands Touch

La directora, guionista y actriz británica Amma Asante estrenó en la sección Special Presentations del Festival de Toronto su cuarto largometraje titulado Where Hands Touch. En esta ocasión, la autora de Un reino unido [+lee también:
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ficha del filme
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 da voz a otras víctimas de la Alemania Nazi, presuntamente no tan reconocidas a posteriori como los judíos, que también fueron perseguidas y asesinadas con el fin de perpetuar la raza aria. Así, Where Hands Touch nos recuerda que la población judía no fue la única sacrificada durante el Holocausto. Como recreará Asante en su nueva ficción, todos los alemanes de aquella época, que nacieron con la piel negra o mulata, tuvieron más privilegios que los judíos durante los primeros años del alzamiento nazi. Sin embargo, tarde o temprano, acabarían siendo deportados a los mismos campos de concentración o de exterminio.

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Situada en la Alemania de 1944, Where Hands Touch es un coming-of-age protagonizado por una adolescente que vive aterrorizada por culpa del color de su piel. Leyna (Amandla Stenberg) es alemana; hija de mujer de tez caucásica (interpretada por Abbie Cornish), y de un combatiente extranjero, aparentemente negro, que jamás llegó a conocer. Su pesadilla dará comienzo cuando se mude con su madre y su hermano pequeño al lugar donde residen sus tíos. Allí, en Rüdesheim am Rhein, experimentará, por primera vez, el significado del racismo, siendo discriminada con el apodo de ‘hija bastarda’ por sus compañeras de clase, su profesora, sus propios tíos, o los miembros de la SS que patrullan la ciudad.

Paradójicamente, la única persona que tratará a Leyna como un igual será un miembro de las juventudes hitlerianas que se enamorará de ella. Pese a ser hijo de un oficial de la SS, el joven Lutz (George MacKay) no comparte los mismos ideales que su padre. Tras su primer encuentro casual, Leyna y Lutz iniciarán un romance secreto que acabará poniendo sus vidas en grave peligro.

Su guion, escrito íntegramente en inglés, no es el único parecido que comparte con la obra de culto de Roman Polanski El pianista. Más allá de la denuncia sobre la intolerancia racial en la Alemania nazi, Where Hands Touch se postula como una emotiva historia de supervivencia sobre una adolescente perdida, que se emancipará como mujer, y aprenderá a valerse por sí misma, tras perder a su familia y todo cuanto amaba.

Where Hands Touch ha sido producida por la británica Tantrum Films y la belga Umedia, con la colaboración de las británicas Isle of Man Film LtdPinewood Studios, Head Gear Films, Metrol Technology, BFIBritish Film Company. Las ventas al extranjero están a cargo de la compañía Protagonist Pictures.

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