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Requiem

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- Un trágico episodio aun presente en la memoria colectiva alemana relatado por uno de los más prometedores realizadores contemporáneos

Requiem

En un 1976 no demasiado lejano, Alemania es perturbada por un episodio que parece provenir directamente de la Edad Media, es decir la muerte de una muchacha declarada "poseída" por su muy católica familia, que, en vez de someterla a cuidados neurológicos, prefiere confiarla a una serie de devastadores exorcismos. A veinte años de distancia, Hans-Christian Schmid, después de una larga gestación y del encuentro con Bernd Lange, guionista y realizador que desde hace tiempo trabajaba en un proyecto sobre este trágico incidente aun muy presente en la memoria colectiva alemana, ha realizado un filme, presentado en concurso en la Berlinale 2006.

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ficha del filme
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, sin embargo, no es, como muchos han creído, una película contra la religión o un acto de acusación contra la fortaleza del catolicismo que tiene su epicentro en el sur de Alemania y en particular en Baviera: como todos los filmes de Schmidt, desde su comienzo con After Five in the Forest Primeval (1995) hasta Distant Lights (2003), es antes que nada una investigación sobre el lado oscuro del alma humana, cuando es sometida a determinadas condiciones de malestar existencial. En particular la de los adolescentes y de los jóvenes, en los cuales un papel fundamental es desarrollado por el ambiente y por los lazos afectivos.

En este caso, el filme representa sin ninguna ironía o condescendencia, al contrario con gran respeto, las peregrinaciones religiosas y la influencia de la Iglesia en la pequeña provincia del Baden Würtenberg, bosquejando con gran equilibrio las figuras de los dos sacerdotes que se ocupan del caso, prefiriendo dar toques de reflexión en vez de polémica, pero localiza su interés principalmente en el sustrato afectivo de la protagonista Michaela Klinger. Detrás de sus misteriosos malestares, que el realizador no duda ni siquiera un instante que sean exclusivamente de naturaleza neurológica, si tienen en efecto una relación disturbada con los padres, no por casualidad exponentes de la generación que vivió en primera persona la tragedia de la segunda guerra mundial y la vergüenza nacional del nazismo, revelándose incapaz de elaborar el luto: una actitud de remisión que no puede no minar la relación con los hijos, en cuanto se traduce en debilidad, como en el caso del padre, y sobretodo dureza y silencio, como la madre, figura-clave de este evento, que es antes que nada un drama familiar.

En consecuencia, Schmidt, antes que la trágica conclusión o el clamoroso proceso que ha seguido a continuación (como es en cambio el caso de The Exorcism of Emily Rose, 2005, di Scott Derrickson, inspirado del mismo caso y realizado casi contemporáneamente en los Estados Unidos), elige contar con gran pudor sobretodo la situación humana, incluso en los aspectos más cotidianos, como la vida universitaria de Michaela y su historia de amor con un coetáneo, subrayando con gran sensibilidad, también gracias a una intensa columna sonora, los estados de animo extremos y dramáticos típicos de la juventud y del descubrimiento del mundo, a la búsqueda de una (im)posible explicación cómo un entero núcleo de personas, compuesto por familiares, amigos y religiosos, que no quiere otra cosa que el bien de la muchacha, provoque de hecho el fin.

El peso de este filme tan arriesgado recae completamente sobre los hombros de Sandra Hüller, aquí en sus inicios después de una afortunada carrera teatral y algunos cortometrajes: la joven actriz (nacida en 1978), premiada con el Oso en la Berlinale como mejor interprete, está rodeada de un reparto de óptimos intérpretes que confirma el talento del realizador, por la primera vez en el rol de productor, en la difícil tarea de dirigir a los actores trabajando como cincel y obteniendo una interpretación siempre contenida, a pesar de lo dramático de algunas escenas, y su capacidad de observar con mirada participante la realidad de la Alemania contemporánea, reelaborándola de manera original, y sobretodo su versatilidad de autor que logra no repetirse jamás.

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