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Michaël R. Roskam • Director

Entrevista

Cinergie entrevistó al cineasta que ha seducido al público belga y a la sección Panorama de la Berlinale de 2011 con su ópera prima: Bullhead.

Cinergie: El título original (Rundskop [+lee también:
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) y el título internacional (Bullhead)

Michaël R. Roskam: Se trata de una palabra en cierto modo inventada, muy poco utilizada, que tiene su origen en lo que significa “cabeza de ternera” en flamenco. “Rund” se refiere a la carne ya en el plato, o sea, un producto. Bullhead, el título que escogimos en inglés, le va como anillo al dedo porque también sugiere ese carácter extremadamente testarudo de alguien dispuesto a darse de bruces contra la pared.

El personaje principal
Su instinto le lleva a hacer el bien, pero la mitad de las veces el resultado de sus actos es perjudicial para él o para un tercero. Sus reacciones le harán daño: es un infeliz y no entiende lo que pasa porque sus intenciones eran buenas. Es la historia de la rana y el escorpión: el escorpión pide a la rana que lo lleve en el costado para cruzar el río porque no puede nadar, a lo que la rana responde: “estás loco, me picarás”. El escorpión asegura que eso sería una tontería por su parte porque entonces morirían los dos, así que empiezan la travesía. A mitad de camino, sin embargo, el escorpión aguijonea a la rana. Antes de morir, la rana le pregunta por el motivo, por qué lo ha hecho si él también va a morir. El escorpión responde: “ya lo sé, pero es que es mi naturaleza”. Así que una de dos: o eres la rana que no tiene medios para defenderse contra las fuerzas que vienen del exterior, o eres el escorpión que no tiene medios para defenderse de las fuerzas que nacen en tu interior.

La cultura y el diablo
Hay que dar a la gente la oportunidad de controlar al diablo. Para mí esta es la función casi biológica de la cultura y del arte. Lo necesitamos: después de comer, dormir, defenderse contra el fuego, nos miramos a nosotros mismos y empezamos a explicar las cosas. Forma parte de la condición humana.

Flandes
He intentado crear una Flandes con cierto toque mitológico. Una mitología producto de una tradición poética, literaria, artística y pictórica de nuestro pasado. Para contar esta historia ya había algunos elementos a mi disposición: Hieronymus Bosch, Rubens, todo lo que proviene de Europa occidental y del norte, la fotografía de Courbet, los naturalistas, etc. Quizá no sean más que mis propias influencias debido a mis estudios de pintura. He filmado la Flandes actual con una mirada tradicional, una mirada vinculada a mi pasado cultural. He obedecido la máxima de Scorsese: “cuando se empieza hay que hablar de cosas que se conocen”. Nada está manipulado, ni en la parte valona ni en la flamenca: todos los paisajes existen en la frontera lingüística y pueden recorrerse.

El idioma
El único flamenco estándar que se oye a lo largo de la película proviene del informativo de la televisión. Jacky y su familia se salen un poco de la caricatura porque hablan un dialecto local (el patois) que solo entienden unas 20.000 personas, por lo que se volvía necesaria una traducción.

La fragilidad
Buscaba un personaje delgado, más bien atlético, pero con un esqueleto frágil: que se viera que lleva, literalmente, un peso físico sobre los hombros, no solamente a nivel psicológico y emocional; que se viera en sus ojos su fragilidad, como en La Bella y la Bestia de Cocteau.

Fuente: Cinergie

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