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Crítica: The Good Life

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Dos adolescentes huyen de una cárcel dorada

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- Jean Denizot presenta su primer largometraje en las Jornadas de los Autores, la historia de un conmovedor paso de la infancia a la vida adulta basado en un increíble hecho real.

Crítica: The Good Life

¿Qué significa la buena vida para un adolescente? ¿Vivir en la naturaleza, contentarse con lo estrictamente necesario, sin amos ni esclavos? ¿O quizás la buena vida sea la que aún tiene que llegar, conducir un coche, salir con los amigos, el primer amor? Es la pregunta que se hace Jean Donizot en su intenso debut, The Good Life [+lee también:
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, presentado en las Jornadas de los Autores de la 70ª edición del Festival de Venecia.

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Sylvain (Zacharie Chasseriaud) y Pierre (Jules Pelissier), de 16 y 18 años respectivamente, parecen felices. Corren y ríen por el campo. Se bañan desnudos en el lago. No van al colegio. Son libres. Pero no es más que una libertad aparente, porque la verdad es que viven escondidos desde hace más de diez años. Su padre Yves  (Nicolas Bouchaud) les secuestró cuando tenían 5 y 7 años, cuando concedieron la custodia a su madre. Desde entonces viven escondidos en las montañas, bajo una identidad falsa, como nómadas. Parecen felices, pero no lo son. Al menos el mayor, Pierre, ha dejado de serlo y escapa. La “buena vida” no le basta, se siente ahogado por la soledad.

Inspirada libremente en un hecho real que sacudió Francia (el caso de Xabier Fortin y sus dos hijos), la película de Denizot narra la última y desesperada fuga de Yves con Sylvain, el hijo que decide quedarse con él. Hasta que éste conoce a Gilda y se enamora. Gilda, que posee el rostro infantil y la voz profunda de Solène Rigot (17 filles [+lee también:
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), hace que Sylvain vea la posibilidad de una vida distinta. También ella se ha visto obligada a despedirse pronto de su infancia (su padre tiene problemas de bebida y ella le vacía las botellas). Juntos viven los momentos de despreocupación propios de su edad. Baños en el río, carreras en bicicleta. Pero la clandestinidad tiene sus reglas. Para vivir una vida normal hay que salir a la luz.

The Good Life narra a través de una historia increíble (¿cómo se puede desaparecer durante diez años, secuestrados por tu propio padre y llegar a estar de acuerdo con ello?) un conmovedor pase de la infancia a la edad adulta. “Ser secuestrados por tu propio padre representa al mismo tiempo una pesadilla y una fusión total con su modelo”, comenta Denizot. Las enseñanzas de este padre se basan en una ética gradilocuente (“no hace falta dinero”, “ni amos ni esclavos”). “Cuando oi hablar por la radio a los protagonistas reales por primera vez, me quedé sorprendido por su inteligencia y cultura, a pesar de no haber ido jamás al colegio”, recuerda el director.

“Te defenderemos ante el tribunal”, dice Sylvain a su padre antes de irse. Para este hombre, dulce y calmo, parece ser suficiente. Ha hecho su deber: criar a sus hijos con buenos principios. Y ha estado con ellos durante muchos años, aún al precio de tenerlos encerrados en una cárcel, por muy dorada que sea. 

(Traducción del italiano)

galería de fotos

título internacional: The Good Life
título original: La Belle Vie
país: Francia
ventas en el extranjero: The Match Factory
año: 2013
dirección: Jean Denizot
guión: Jean Denizot, Frédérique Moreau
reparto: Zacharie Chasseriaud, Jules Pelissier, Solène Rigot, Nicolas Bouchaud, Jean-Philippe Écoffey, Maya Sansa

premios/selecciones principales

Venecia 2013 Venice Days
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