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Entrevista: Jérôme Bonnell • Director

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Los misterios del inconsciente

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- Con 28 años y dos largometrajes, Jérôme Bonnell beneficia ya de buena reputación entre los críticos franceses. Un reconocimiento que no parece alejarle de su camino muy personal

Entrevista: Jérôme Bonnell • Director

Con 28 años y dos largometrajes, Jérôme Bonnell beneficia ya de buena reputación entre los críticos franceses. Un reconocimiento que no parece alejarle de su camino muy personal cuando rechaza una superproducción con estrellas del cine francés en el casting para rodar Les yeux Clairs (Los Ojos Claros) con sus actores fetiches, Nathalie Boutefeu y Marc Citti. Encuentro en París con un director prometedor.

Cineuropa : ¿Qué fue lo que le atrajo hacia el personaje "borderline" de Fanny?
Jérôme Bonnell Es difícil de contestar, siempre hay una gran parte de inconsciente cuando se escribe. Al principio, tenía ganas de trabajar con Marc Citti y Nathalie Boutefeu. Había escrito un cortometraje para ellos justo después de Le Chignon d’Olga (El Moño de Olga), con ganas de rodarlo muy rápido. Pero Nathalie estaba embarazada, por lo tanto tenía que esperar un año o dos y no quería proponer otra actriz. Pero se reveló benéfico. Poco a poco y a mi pesar, durante todo ese tiempo, la historia fue creciendo. En cuanto al fondo, no quería darle un nombre a la enfermedad de Fanny sino tratarla como la expresión de una herida, hablar más de la soledad que de la enfermedad y de la locura. Es algo universal al que soy muy sensible.

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¿Porqué eligió de rodar un retazo de vida sin principio ni fin y sin dar ninguna explicación sobre la historia y los personajes?
Como espectador, siempre prefiero no entender que entender demasiado bien. Las explicaciones no parecían necesarias. Durante la escritura, el rodaje y sobre todo el montaje, siempre me he esforzado en quedarme lo más posible en el terreno de la sensación y no en la explicación. Soy consciente de que eso puede conllevar cierto misterio pero también fragilidad, es una arma de doble filo. Pero prefiero asumir esa fragilidad aunque tenga que confundir un poco el spectador, a tener que de formatar, arreglar y precisar en exceso. No me gusta ese lado buen alumno con un principio, un fin, un guión bien arreglado y un desenlace.

Sitúa la segunda parte de la película en otro país para simbolizar el pasaje de una frontera por el personaje ‘borderline”. ¿Porqué Alemania?
Es gracioso, La Frontière es el título que me había sugerido René Cleitman. Es lo que me gusta en el cine: uno cuenta historias y sólo luego se da cuenta del sentido de unos elementos, de símbolos que no siempre había puesto allí en principio. En cuanto a Alemanía, es una relación con el pasado, la Segunda Guerra Mundial y un fenómeno que influye todavía sobre mucha gente hoy en día: en los años 40, entre 100 000 y 200 000 niños nacieron de una unión franco-alemana. No obstante, la Alemania de la película es totalmente desencarnada, no es realista en absoluto, con un solo alemán. Tiene más que ver con la Alemania de los cuentos de Grimm que con la Alemania de hoy en día. No era mi intención al principio, pero muchos elementos de la películas se aparentan al cuento de hadas. Me he dado cuenta de ello conforme iba escribiendo: un personaje aislado, el conflicto con la familia, la huida, el viaje, el bosque, el encuentro amoroso, la transformación por el amor.

La ausencia de diálogo en la segunda parte, ¿era un desafío del cineasta o la consecuencia natural del guión, del hecho de que Fanny oye voces?
En principio, quería una historia de amor entre un hombre y una mujer que no hablaran el mismo idioma, una historia muda. Cinematográficamente, me parecía interesante, un auténtico campo de exploración y un territorio de inventividad para los actores. En el rodaje, todo eso se reveló muy extraño. Para Lars Rudolph en particular, que pronuncia todo en dos frases, era un poco desconcertante a veces. Me he dado cuenta de que jugar sin diálogo es algo bastante impúdico en realidad, algo muy delicado ya que las palabras son un refugio.

Le es fiel a Nathalie Boutefeu que ha jugado en casi todas sus películas.
No se parece a ninguna otra actriz, es extremadamente intemporal y tiene auténticos rasgos de genio. Sin duda haya mejores actrices, pero no me inspiran en absoluto. Es a la vez un intercambio, una complicidad y una relación de amistad fuerte. Me gusta esa fidelidad, el hecho de explorar en cada película nuevos terrenos con la misma actriz. En las cuatro películas que hemos hecho juntos, es cada vez extremadamente diferente.

¿Qué le empujó a elegir el actor Lars Rudolph?
Su singularidad, y el hecho de que lo he sentido completamente disponible. Tenía la sensación de que teníamos algo en común. Le había visto en la pelicula sublime de Bela Tarr, Les Harmonies Werckmeister . En principio, no se parecía al personaje que había imaginado pero me gusta la idea de que me lleven por caminos insospechados.

La película contiene dos escenas que son referencias abiertas a Chaplin. ¿De qué cineastas se siente mas cercano?
Le debo mis primeras emociones en el cine, fue un guiño asumido. Me gusta decir que los dos jóvenes cineastas preferidos en Francia son Alain Cavalier y Agnès Varda. En términos de audacia, de travesía y de ganas de explorar, siempre hay mucha inocencia en su trabajo. En mi opinión, la falta de inocencia es incompatible con el deseo de cine. Entre los cineastas de hoy de los que no me pierdo ninguna película, la lista se extiende de Kiarostami a Clint eastwood, pasando por Cédric Kahn y otros. En cuanto al los antiguos, están Truffaut, Pialat, Bresson, Bergman...

Ha jugado el papel de un enfermero en Les Coquilles, un corto de Nathalie Boutefeu y aquí aparece con una pierna escayolada. ¿Está condenado a hacer pequeños papeles en relación con la salud?
¿El curante o el curado? (risas) En Les yeux Clairs me divertía hacer de un personaje que no consigue avanzar y que avanza finalmente gracias al personaje interpretado por Nathalie Boutefeu, que lo lleva todo.

galería de fotos

título internacional: Pale Eyes
título original: Les yeux clairs
país: Francia
año: 2004
dirección: Jérôme Bonnell
guión: Jérôme Bonnell
reparto: Nathalie Boutefeu, Lars Rudolph, Marc Citti, Judith Rémy

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