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Entrevista: Jorge Torregrossa • Director

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"Es conciliable hacer buenas películas y entretenimiento"

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- Jorge Torregrossa, cineasta curtido en el corto y las teleseries, debuta en el largometraje con Fin, una película que muestra el apocalipsis desde una óptica íntima y existencial.

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dejas huecos para la conjetura y demuestras que admiras a Hitchcock.

Jorge Torregrossa: Es el tipo de cine que me gusta: el que deja resquicios para que el público rellene e imagine. Aunque están muy lejos de este género, Antonioni y Cassavetes son tan importantes en esta película como Hitchcock; Los pájaros (The Birds) fue una referencia que utilizamos mucho, porque Fin posee ese mismo tono catastrófico y a la vez abstracto: nunca sabes por qué suceden ciertas cosas, pero te da igual. Lo que importa es la aventura, cómo cambia el mundo y cómo la tensión explota. Hay otro referente importante en mi película: Picnic at Hanging Rock, de Peter Weir; la vi de pequeño en la televisión y no entendí nada, pero me fascinó. La he vuelto a ver con los años y sigue siendo fascinante.

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Pero hay público que busca siempre la lógica: el propio Hitchcock decía que a veces hay que sacrificar la credibilidad para que avance el relato y el suspense...
Claro, me gustaría saber qué dijo la gente cuando vio Los pájaros el día de su estreno. ¿Cómo salió la gente del cine tras contemplar ese final: esa familia disfuncional, con todos esos pájaros alrededor y el crepúsculo en el horizonte? Es la película que supone el paso del cine clásico al contemporáneo.

Fin muestra a un grupo de amigos que funcionó en el pasado, pero ahora ellos ya no tienen mucho en común...
El tema de las relaciones disfuncionales y malsanas es muy rico dramáticamente. Uno de mis actores lo definía como un grupo de amigos que no tienen razón para serlo, simplemente han coincidido en el espacio y el tiempo. Ellos no se han visto en 20 años y, poco a poco, se van a dar cuenta de por qué no lo han hecho: porque no tienen absolutamente nada que ver y, además, están todos fustrados y son infelices.

El tono calamitoso de la película... ¿enlaza con el estado anímico social actual?
Si, la hecatombe de la película es muy contemporánea. Tiene que ver con las crisis personales. No se trata de una invasión extraterrestre ni de Nueva York congelada, no, sino de que no eres feliz ni has conseguido lo que querías, o sigues enamorada del novio del instituto. También hay momentos en los que se habla de meteoritos y catástrofes nucleares, pero la película es descriptiva al situar a los personajes minúsculos frente a una naturaleza épica como de fin del mundo, que se vuelve hostil. Sí, hay muchas lecturas en ese sentido: es un deastre muy contemporáneo.

Bastante existencial...
Absolutamente. Es la base del film: que los personajes se plantearan qué supone que la gente que está a tu alrededor desaparezca. Habla de la muerte y lo que implica enfrentarte a ella. Creo que Saramago dijo que la muerte consiste en que al momento siguiente ya no estás. Eso en la película sudece literalmente, y aún así tienes que seguir el camino... Lo que ocurre es terrible y lo están sufriendo, pero hay necesidad de continuar. Esto es muy metafórico. Y a qué nivel somos algo porque la gente nos mira. En Fin existe mayor libertad para ser, experimentar y vivir lo que no has vivido, porque ya no queda nadie: no tienes que seguir pretendiendo ser quien los otros creen que eres.

Conseguir que una película de género hable de temas trascendentes y haga pensar al público mientras le diviertes es todo un reto.
Fue una de las cosas de las que hablamos con el productor, Fernando Bovaira. Me encanta que el cine sea una montaña rusa de emociones, pero también que me haga pensar. Esta película es un regalo porque me permite entretener, intrigar y cuestionar temas humanos.

¿Cuanto ha costado Fin?
Cinco millones de euros.

Y es una película que no se averguenza de su vocación comercial.
Sin ningún tipo de rubor, ésa ha sido la intencion desde el principio. Es conciliable hacer buenas películas y entretenimiento. Una cosa puede ir perfectamente de la mano con la otra.

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