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“Hoy el cine está dentro de las relaciones humanas”

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Carlos Marques-Marcet • Director

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- El joven cineasta catalán Carlos Marques-Marcet habla de su muy aplaudida 10.000 km, ganadora de cinco premios en el Festival de Málaga

Carlos Marques-Marcet • Director

Nacido en Barcelona en 1983, forjado como montador (Caracremada [+lee también:
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) y autor de cortos antes de estudiar dirección de cine en EEUU, Carlos Marques-Marcet no disimula su alegría por la acogida de su ópera prima, 10.000km [+lee también:
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entrevista: Carlos Marques-Marcet
ficha del filme
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, entre la prensa desplazada a la ciudad mediterránea. 

Cineuropa: ¿Ha sido diferente la reacción del público ante su película aquí que en Austin, en cuyo festival estuvo hace poco?
Carlos Marques-Marcet: Ha sido distinto: allí la gente reía; aquí la parte dramática ha enganchado más. En EE. UU. despertó mucho interés en la industria cinematográfica y Variety publicó unas críticas maravillosas. Estamos negociando ofertas internacionales. 

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¿Cómo planificó el rodaje y el empleo de las pantallas que aparecen en el film?
Teníamos dos apartamentos en Barcelona, en distintos barrios, y montamos el set en uno de ellos, para emplazar el punto de vista: con quién está el espectador en cada escena, para sentir la distancia física. En el otro, estaba el actor actuando delante de un ordenador; queríamos mantener el directo, el tiempo real. Luego cambiábamos el set de un piso a otro, respetando la cronología, para así ir descubriendo matices de los personajes mientras rodábamos.

¿Cuánto tiempo duró la filmación?
Veinte días. El presupuesto total es de 350.000 euros y hemos pagado a todo el equipo: es la única manera de mantener en pie el cine.

Los personajes, cuando se reencuentran, se tocan y se huelen, como animales. ¿Nos está engañando la tecnología, ofreciéndonos un simulacro -sin olores- de la realidad?
Sí, en el fondo es lo mismo que en el cine: una representación de la realidad. Las webcams son el metacine cotidiano: la persona que las usa decide qué encuadre hace de sí misma y también la puesta en escena; hay un fuera de campo, no sabes si está desnuda por debajo... Eso lo asumes como realidad, pero está construida. Se pierde el aspecto animal y se convierte en algo simbólico. Deseo explorar cómo las herramientas del cine -la cámara y la pantalla- se han convertido en la forma de interrelacionarse. Porque el cine ya no está fuera, sino dentro de las relaciones. 

Tenemos ahora dos realidades: la real y la virtual, ¿no?
Sí, pero la tecnología te quita y te da: depende del uso que se haga de ella. Tengo amigos enganchados al móvil, a los que tienes que decir, cuando quedas con ellos: "Oye, estoy aquí, a tu lado... ¡disfrútame!" No sé si nos aliena, pero nos hace estar donde no estamos, y contra eso debemos luchar. Aunque gracias a la tecnología estamos también en contacto con todo el mundo.

Como muestra en su película, la distancia no la salva ni Bill Gates...
Bueno, hay gente que lo consigue... pero hay que ser "una piña". Es un problema de nuestra generación: resulta difícil hacer planes de futuro, no sólo por la crisis, sino también por el hedonismo, que es la anticultura del sacrificio. Ese debate sobre qué significa sacrificarse me interesa también.

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