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"Una película es un niño testarudo que tarde o temprano se escapa para vivir su propia vida"

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Lars Daniel Krutzkoff Jacobsen • Director

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- El director noruego Lars Daniel Krutzkoff Jacobsen habla de The Immorals, su segundo largometraje

Lars Daniel Krutzkoff Jacobsen • Director

En Litteraturhuset, uno de los lugares clave de la cultura noruega en Oslo, Cineuropa habla con el director noruego Lars Daniel Krutzkoff Jacobsen. Allí, esta primavera inicia a los cinéfilos en la escritura de guiones. The Immoral [+lee también:
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ficha del filme
]
, su segundo largometraje, ha conseguido una buena recepción en el último Festival de Toronto, y hace pensar, por su tono libre, sus audacias, su franqueza y el insólito comportamiento de sus personajes, en ciertas películas de la nouvelle vague.

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Cineuropa: El título completo de la película es muy largo.
Lars Daniel Krutzkoff Jacobsen:
Efectivamente. Los inmorales o la hija del dentista, el hijo del fontanero, le pobre hijo del rico: una endecha contemporánea  que hace referencia a los cantantes de la calle de finales del s.XIX, que interpretaban románticas y trágicas historias de amor aux. En Noruega llamamos a esta música popular ''skillingsviser'' porque se podía conseguir las partituras de estas canciones, en un formato pequeño, por solo un chelín. Eso es por qué al principio y al final de mi película podemos ver y escuchar una auténtica organillera.

¿Y entre el prólogo y el epílogo?
Una historia que he querido hacer diferente, con personajes que pertenecen a diversas clases sociales. Por otra parte, son más amorales que inmorales: lo que les falta es un tipo de brújula moral. Reaccionan al momento, sin premeditación, al filo del evento. Como cineasta, encuentro más interesante hablar de ellos que de las personas que se preocupan por esa moral, a menos que estos últimos no sean ni rebeldes ni víctimas.

¿Quiere a sus personajes?
No he buscado crear personajes simpáticos con los que el espectador se pueda identificar. Los tengo a cierta distancia, los observo: son simples, directos, y están interesados esencialmente en el sexo y en el dinero. No me gustan mucho los héroes de cine demasiado pasivas y deprimidas. Al principio el padre era el personaje principal de The Immoral, después el hijo, y finalmente he dado más importancia a la joven pareja. No estamos obligados a amarlos, y sé que pueden ser chocantes, pero espero aún así que no dejen al público indiferente y que la emoción llegue a la cita. Me gustaría también que sea sensible a los silencios, a los momentos de respiro, de toques poéticos o musicales, así como a los guiños Art Nouveau que cuelan en los fragmentos de animación en sobreimpresión: pienso que es bueno dejar hablar a las imágenes sin recurrir a las palabras.

¿Ha sido influenciado por el Dogma 95?
Es un movimiento importante, pero yo estaba ya en su territorio antes del manifiesto, y no fue allí en donde encontré mi inspiración. Los directores que me entusiasman, más allá de los cineastas de la nouvelle vague, son Herzog, Fassbinder, Antonioni, Pasolini, Fellini. Y también admito que no me gustan mucho las imposiciones, las instrucciones oficiales, incluso si, como profesor sé que es a veces útil proponer directrices. Pero Einar Sverdrup, uno de los guionistas de The Immoral, que ha estudiado cine en Dinamarca, está sin duda un poco influenciado por el Dogma 95.

¿Prefiere seguir su propio camino?
Sí, incluso si el precio a pagar para tener esta autonomía, esta libertad de espíritu, es la duda permanente. Hacer películas para mí tiene virtudes terapéuticas: se trata de afrontar mi lado oscuro para intentar ver todo más claro. Creo haber encontrado mi vía, me atrevo a ser yo mismo y a hacer escuchar mi voz. Deseaba ser director de teatro, pero el cine se ha convertido en mi medio predilecto, incluso si ello implica mucha paciencia y muchos trámites fastidiosos. Me considero más un artista que un artesano. Añado también que no me gusta la palabra ''profesional'', ya que creo que es algo simplista. Una película es un niño testarudo que tarde o temprano se escapa para vivir su propia vida. Si se impregna de energía vital, hará su propio camino. Creativamente hablando, me siento algo aislado en Noruega. Aquí se echa en falta a menudo la energía, la pasión, un punto de locura y de fantasía.

(Traducción del francés)

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