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"Hay que acabar con la guerra de camarillas"

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Florence Gastaud • Delegada general de la ARP

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- Florence Gastaud, delegada general de la ARP, organizadora de los Rencontres de Dijon, aclara el debate sobre la cronología de ventanas

Florence Gastaud  • Delegada general de la ARP

Avivado por la llegada a Francia de Netflix y por la publicación de numerosos informes, el fuego del debate sobre la cronología de ventanas de difusión (siendo el orden normativo de explotación de contenido cinematográfico el siguiente: sala de cine, VOD en el acto, televisión de pago, televisión en abierto, VOD bajo suscripción) sigue ardiendo sin desembocar en resultados concretos. Repasamos la situación con Florence Gastaud, delegada general de la ARP (asociación de directores, productores y guionistas de Francia), la víspera de los 24º Rencontres Cinématographiques de Dijon, que tendrán lugar los días 16, 17 y 18 de octubre de 2014.

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Cineuropa: La distribución de las diferentes ventanas de difusión es objeto de encendidos debates en Francia. ¿Cuál es su visión del asunto?
Florence Gastaud: Los que financian el cine deben preservar sus ventanas, ciertamente, pero también hay que inventar una manera de encontrar nuevas fuentes de financiación. Sobre la primera ventana, en tanto que organización de cineastas, no diremos jamás que una película no está hecha para verse en la sala de cine; pero hay obras que no llegan a su público, que son demasiado frágiles para afrontar la sala y que nada más hacerlo ven cómo se les cierra prácticamente la puerta del mercado del streaming legal. Con los estrenos "day-and-date" no tenemos la menor intención de ofender a los cines; si no, abogaríamos por ir directamente al VOD. Hay obras que podrían dividir su estrategia de marketing, multiplicar su público jugando con inteligencia con estas dos ventanas. Para este tipo de películas, proponemos que, toda vez que quedan definidos unos criterios (por ejemplo, el número de copias), se puedan presentar a una comisión de derogación antes de su estreno. El distribuidor presentaría su plan de lanzamiento y la comisión (en la que figurarían los propios exhibidores) evaluaría la fortaleza o fragilidad de la película y su capacidad para conseguir algunas salas en Francia. Quizá nos equivoquemos, pero creemos que hay que probar cosas a favor de una mejor difusión del cine. El ejemplo de Curzon en Inglaterra, que concierne a un cine muy artístico y de autor, es fascinante y no supone ningún impedimento a la hora de levantar salas.

¿La concertación entre profesionales podría estancarse en el statu quo?
Es lo que me preocupa. La federación de exhibidores (FNCF) y hasta la AFCAE (salas de cine de arte y ensayo) se oponen frontalmente a estas cosas; sin embargo, cuando hablamos con personas concretas, muchos exhibidores comparten esta curiosidad y sobre todo el hecho de que tenemos que probar nosotros antes de que vengan otros a hacernos imposiciones por razones de mercado y con violencia. Las organizaciones de productores están bastante divididas. Las organizaciones de directores como la SRF (asociación de realizadores de cine) poco a poco empiezan a sensibilizarse sobre estos asuntos, puesto que los artistas quieren que se vean sus películas. Somos muy conscientes que las relaciones de fuerza son difíciles; hemos visto la cantidad de energía de que pueden hacer acopio los exhibidores cuando no quieren que algo ocurra; nosotros, justamente, queremos trabajar con ellos y sería absurdo no dejar experimentar a aquellos que sienten curiosidad por ello. 

¿Cuál es la posición de las cadenas de televisión?
Sobre la primera ventana, aunque les repercute en menor medida y sin llegar al punto de estar completamente a favor, algunas televisiones tendrían interés en ver cómo resulta un estreno "day-and-date". Sin embargo, hay cierto juego de equipo por el que si uno no se pronuncia a favor de una determinada evolución, los otros no lo harán tampoco en lo que respecta a las demás ventanas, como las que no están fijas o el VOD bajo suscripción. Puede que haya un acuerdo tácito para que nada se mueva. Nosotros lo lamentamos porque no es plan de corregir ciertos efectos, de rasgar este mes por la izquierda y este otro por la derecha, sino de volver a pensar la difusión del cine. Hay que acabar con la guerra de camarillas. No hay que olvidar que casi una de cada dos películas en Francia no dispone de financiación de una cadena de televisión. En un nuevo marco potencial, los nuevos actores de SVOD podrían llegar hasta películas por las que los demás no quieren o no pueden interesarse. Estas cintas podrían contar con una fuente de financiación, por menor que sea, y los servicios de suscripción a videotecas online podrían desarrollarse con contenido exclusivo que, por definición, serían producto de la diversidad. Si hubiera una cronología adelantada, verían estas películas con más interés. Naturalmente, hoy en día la gran pregunta sobre los servicios de SVOD es la pérdida de valor: con abonos que varían entre los 7 y los 10 euros nos alejamos mucho de los 40 que pide Canal+, así que hay que saber en qué medida esto podría constituir una fuente de financiación cinematográfica perenne y viable en términos de cantidad. Con todo, necesitamos dar a estos nuevos actores argumentos para que sigan creciendo y tengan los medios suficiente para apoyar el cine.

(Traducción del francés)

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