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“Quería quitarle la máscara”

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Tom Fassaert • Director

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- El director holandés Tom Fassaert habla de su cautivador y personalísimo documental A Family Affair, elegida mejor película de la competición internacional en el Biografilm Festival de Bolonia

Tom Fassaert • Director

Tras haber recibido el Premio especial del jurado en el IFDA de Ámsterdam y triunfado en el Festival de Documentales Millenium de Bruselas, así como ser nombrado Mejor documental por el Gremio de Directores Holandeses en 2016, A Family Affair [+lee también:
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 del director holandés Tom Fassaert está dando la vuelta al mundo y ha hecho una parada en el Biografilm Festival de Bolonia (10-20 junio de 2016) para su estreno italiano.

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Fassaert explora en esta película los secretos de su familia, en particular los vinculados a la controvertida y carismática figura de su abuela, Marianne Hertz, famosa modelo de los años 50, femme fatale y madre que abandonó sus dos hijos en un orfanato, para después mudarse a Sudáfrica. Una obra cautivadora y personalísima, que, casi como un thriller, revela una verdad tras otra.

Cineuropa: ¿Cuándo comenzó a comprender que había un secreto en su familia?
Tom Fassaert: Cuando era un niño sentía que había algo sobre lo que no se podía hablar, lo percibía por el comportamiento de mi padre. A medida que yo crecía, las señales se dirigían siempre más hacia su madre. Crecí como si mi abuela no existiese. Sabía que era una modelo y que vivía en la otra parte del mundo, y sin embargo no sabía por qué era más una figura de la fantasía que de la realidad.

Cuando me convertí en autor de películas no pensaba en hacer una película sobre mi familia, me sentía atraído por el cinéma vérité. Sin embargo cuando mi padre me anunció que dejaría de trabajar como psicólogo y comenzaría una nueva vida, fue como una alarma. Lo primero en lo que se concentró fue su madre, quería escribir un libro sobre ella. Comprendí que había algo en el pasado que dominaba el presente, y ella aún estaba viva…Quería quitarle la máscara. No sabía cómo hacer esta película, pero me sumergí en ella completamente durante cinco años.

Ha tenido la fortuna de disponer de una cantidad enorme de reportajes de familia filmados por su padre. ¿Habría sido posible esta película sin todo este material?
Filmarnos a nosotros mismos y a nuestra familia parece ser una “enfermedad” genética. Ahora es normal, hay la manía de los selfies, pero mi familia durante cuatro generaciones ha sentido la necesidad de filmarse a ella misma (lo hacía también el padre de mi abuela, en 16mm), quizá para suplir una gran falta de confianza, como una manera de reivindicar nuestro derecho a la vida, en celuloide.

Tenemos la necesidad de afirmación constate de nosotros mismos, de manera casi obsesiva. La superabundancia de material ha hecho evidente que debía hacer esta película. Sin este material habría sido todo diferente, estos reportajes me han permitido mantener vivo el pasado.

¿Frente al hallazgo de verdades incluso delicadas y personales, alguna vez ha tenido la tentación de abandonarlo todo?
Esta película me ha planteado un problema ético y profesional: cómo tomar distancia de mi material, del conflicto entre mi padre y su madre. La mayoría de las veces odié esta película. Me estaba matando emocionalmente, mentalmente y físicamente, escribía todos los días un diario, estaba exhausto. En algunos momentos -como cuando se habla del orfanato o de los problemas de mi tío Rene- habría preferido parar todo y respetar la situación. Después me dije: como persona querría apagar todo y largarme, pero como director era un momento verdadero, crucial, debía ser honesto. Yo no quería de ninguna manera aparecer en la película, pero en cierto momento mi abuela se me encara y me dice: “Tom, tú te pones ahí y pides a los que investigas que se abran y digan la verdad… ¿Pero tú, detrás de la cámara, qué es lo que haces?" Desde aquel momento cambió también mi posición, ella me metió en la película.

De una película ultra personal a un nuevo proyecto totalmente diferente. ¿Su próximo documental se llamará Lampedusa?
La verdad es que no. Hace dos años hice unas investigaciones en Lampedusa, quería contar la historia de una comunidad, no de inmigrantes. Hablé con muchas personas, con el alcalde, el cura… Precisamente él, el cura, me dijo que había otro director italiano que estaba trabajando en una película sobre Lampedusa, pero que no estaba seguro si la haría. Cuando me dijo que era Gianfranco Rosi, no lo podía creer, me dije “¿precisamente él?”   “Entonces si sigue adelante, me echo atrás”. Como director me siento muy cercano a Gianfranco, aunque no lo conozco personalmente. Sabía que haría una película un poco como la haría yo. Y en efecto la suya es una gran película, desde el punto de vista de la comunidad.

¿Tiene ya presente algo más para su próxima película?
Muchos espectadores de A Family Affair me han revelado que su personaje favorito es mi tío Rene. Ya durante las filmaciones, imaginaba una película sobre él porque tiene un carácter fuerte y un punto de vista original sobre la vida. Una historia aparte, he comenzado a pensar en esto hace dos años. A Family Affair me ha cambiado como persona y como autor de películas, ya no pienso más en el “cine de actualidad”. No digo que haré solo películas personales pero mi relación con Rene es delicada y profunda, y su historia está evolucionando en una dirección muy interesante. Mi próxima película será sobre esto.

(Traducción del italiano)

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