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"Es el testamento de uno de los directores de mayor talento que hemos tenido"

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Tomáš Klein • Director

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- Tomáš Klein nos contó en Karlovy Vary cómo fue trabajar en la última película de Jan Němec, The Wolf from Royal Vineyard Street

Tomáš Klein  • Director
Tomáš Klein (a la izquierda) con el fallecido Jan Němec

Cuando el director Jan Němec murió, durante el rodaje de su última película, The Wolf from Royal Vineyard Street [+lee también:
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Tomáš Klein, su joven asistente de dirección, se vio ante la tarea de tener que terminar la película, que ha acabado siendo seleccionada para competir este año en el festival internacional de cine de Karlovy Vary. Klein, alumno de último año actualmente en la FAMU, ha dirigido varias películas como estudiante; entre ellas, Retriever, que hizo con Tomáš Merta y que lo dio a conocer internacionalmente cuando la Cinéfondation de Cannes la seleccionó. Ahora, Klein prepara su película de fin de estudios, Where Is My Home, también con Merta. Cineuropa habló con este joven talento emergente sobre las circunstancias que rodearon la última película de Němec.

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Cineuropa: ¿Dónde estaban en el proceso de producción cuando falleció inesperadamente Jan Němec y por qué decidieron continuar con el proyecto en lugar de dejar que se convirtiera en pasto de leyenda?
Tomáš Klein
: Aún teníamos un día de rodaje por delante y un par de tomas que repetir. Němec se encargó de la mayoría de las escenas durante las primeras versiones y nos dejó el orden de las escenas. Virtualmente, lo mantuvimos intacto. Němec dijo al principio que cuando decide rodar una película, tiene que terminarla. Eso fue lo que pasó. Personalmente, estoy convencido de que acabar la cinta fue la decisión correcta, y que ésta ha dado lugar a una película que podría traer aire fresco al cine checo, ligeramente estancado. Digo más: constituye el testamento de uno de los directores de mayor talento que hemos tenido nunca. Pero eso debe juzgarlo el público.

Usted comentó que el rodaje se llevó a cabo con un cierto espíritu subversivo. ¿A qué se refería?
Creo que fue un método de dirigir conscientemente. Él tenía clara la emoción que quería transmitir. Sin embargo, la historia se rodó en localizaciones donde no nos iban a permitir rodar normalmente ni aunque tuviéramos diez veces el presupuesto de que dispusimos. Muchos directores habrían considerado eso un obstáculo; para Němec., fue un acicate. Cuando no puedes centrarte en las prácticas narrativas clásicas y el conocimiento que ya tienes del oficio, tienes que darle a la inteligencia y buscar otras maneras de contar tu historia más fácilmente. Para ello, necesitas, además, mucha experiencia y coraje. Němec tenía ambas. Eso fue lo que más me impactó de él.   

Alejandro Jodorowsky hizo una autobiografía ficticia corrigiendo errores de su vida pasada. ¿Cuál era la intención tras The Wolf from Royal Vineyard Street?
Creo que se trata de otro caso de errores pasados pero sin ese sentido de lamento sentimental. Němec tenía un ego grande y sabía como disolverlo de forma hermosa en autoironía. Cuando el mundo reconoce tu talento, como le ocurrió a él en los años 60, ya no puedes ponerlo en práctica libremente durante buena parte de tu carrera: tiene que traumatizarte. Sin embargo, Jan Němec siempre consiguió mantenerse unido a su talento, a pesar de todo impedimento.

¿Cómo fue el rodaje?
El método principal que seguimos fue llevar a todo el mundo hasta el límite. La historia y sus escenas estaban claras; eso no cambió. Sin embargo, nadie caminaba por ahí con el guion en la mano. Němec tenía puntos y las notas de dirección imprescindibles, aunque eran más para la producción, el quién, el qué y el dónde. Cuando se necesitaba escribir diálogo, como en la escena del interrogatorio, él me lo dictaba para que los actores pudieran aprendérselo. Por lo demás, se suponía que nadie debía saber mucho del asunto.

A Jan Němec se le considera como una figura innovadora del cine checo. ¿Éste lado suyo jugó algún papel en este último proyecto?
¡Desde luego! Tiene que ver con el deseo de encontrar nuevas maneras de sorprender al público. Afecta principalmente a la forma y al método de rodaje. Por otra parte, en cuanto al contenido de la historia, era mucho más cuidadoso: siempre quería estar seguro de que el público iba a entender la historia que iba a contar. Uno puede ver cómo usa los drones en escenas de interior como un ejemplo de su voluntad de experimentar con la forma. A Němec le chiflaban todas estas nuevas tecnologías. Personalmente, yo estaba un poco cansado de un uso excesivo de los drones, pero Němec tenía la valentía de usarlos de manera diferente. Expresa una perspectiva subjetiva más que objetiva. Honestamente, no conozco otra película en la que haya visto algo parecido.

(Traducción del inglés)

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