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"Dos países, dos culturas, dos personajes"

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François Ozon • Director

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- VENECIA 2016: El cineasta francés François Ozon habla sobre la génesis de Frantz, su nueva película desvelada en la competición veneciana

François Ozon  • Director
(© la Biennale di Venezia - foto ASAC)

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, su 16o largometraje, François Ozon se lanza por segunda vez en su carrera al cine de época, zambulléndose en pleno 1919, justo después de la I Guerra Mundial, en el corazón de la Alemania vencida, con una historia dramática y novelesca interpretada por Paula Beer y Pierre Niney, que ha sido presentada en la competición de la 73a Mostra de Venecia.

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¿Te preocupaba el hecho de enfrentarte a un autor tan amado e importante como Ernst Lubitsch, que ya había adaptado la misma historia en Remordimiento?
François Ozon: Cuando tuve la idea de Frantz, no sabía que existía la película de Lubitsch. Partí de una obra de teatro de un autor francés, Maurice Rostand, escrita en los años 20, y me gustó mucho esta historia de un joven francés que le déjà rosas en la tumba de un soldado alemán. Empecé a trabajar en este texto y, rápidamente, me di cuenta de que ya había sido adaptado en los años 30 por él. Al principio, me dije: "bueno, voy a dejarlo, porque ¿cómo podría superar a Lubitsch?" Pero, cuando descubrí la película, me di cuenta de que el punto de vista era muy diferente de lo que yo quería hacer. Para mí, era muy importante contar la historia desde el punto de vista de los alemanes, el punto de vista de los que perdieron la guerra, y el punto de vista de esta joven germana. Así, en seguida me fui en otra dirección.

En cuanto al guion, ¿hasta qué punto fue fiel o no a la obra de Rostand?
La obra y la película de Lubitsch acaban con Adrien tomando el lugar de Frantz. Me parecía que no era posible contar eso hoy en día. De hecho, la segunda parte, en la que seguimos a Anna, su depresión y su llegada a Francia, no existía en la obra, y tampoco la última escena. Mi película está construida como en un espejo, entre dos países, dos culturas, dos personajes. Al principio, empezamos más en el punto de vista de Adrien, pero luego nos vamos al de Anna, y era importante para mí poner en perspectiva estas dos partes de la cinta, y que cada vez una escena remita a la otra.

¿Y sobre la utilización puntual del color, que parece corresponder a momentos felices, oníricos?
Haciendo las investigaciones para la película, me di cuenta de que conta resta historia en blanco y negro le iba a dar más fuerza y veracidad. Porque nuestro recuerdo de la guerra es en blanco y negro. Me dije que sería una manera de introducir aún más al espectador en esta historia. Y también desde un punto de vista estético, me parecía que era un periodo de duelo y de sufrimiento, y que era difícil imaginarlo en colores. Después, mi gusto natural tiende hacia el color, y pensé que sería bueno utilizarlo, sobre todo al mostrar ciertos decorados. A la joven que los buscaba en la campiña alemana, le di como pauta los cuadros de Caspar David Friedrich. Y encontró este paisaje precioso que tenía muchas ganas de filmar en color. Así que la idea era la de que el color, en ciertas partes, impregnaba la película como si volviera la vida en ella. No es algo racional, sino más cercano a la emoción y la sensación.

¿Porqué utilizaste los dos idiomas en la película, el francés y el alemán?
Para mí, era muy importante utilizar los idiomas de verdad, porque la historia habla de la cultura alemana y es una confrontación entre los dos países. Y también parecía que el idioma permitía facilitar la aceptación de la situación, cuando Adrien desembarca en esta familia alemana. Se siente la frontera de la lengua, que impide la comunicación. Por ello, había un juego con esto. Para los actores, era mucho trabajo, sobre todo para Pierre Niney, que no hablaba una sola palabra de alemán, mientras que Paula Beer sí hablaba un poco de francés. Pero era importante mantener esta verdad. Pienso que a los espectadores les cuesta ahora aceptar esta convención hollywoodiense que hace que una película que tiene lugar en Europa esté completamente hablada en inglés, con acentos, y que tienen ganas de más veracidad.

(Traducción del francés)

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