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CANNES 2014 Quincena de los Realizadores

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Love at First Fight: doble visualización del futuro

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- CANNES 2014: Adèle Haenel y Kevin Azaïs protagonizan el primer largometraje del prometedor director Thomas Cailley, presentado en la Quincena de los Realizadores

Love at First Fight: doble visualización del futuro

La juventud en el umbral de la edad adulta, en plena situación de cambio y búsqueda de un sentido de la vida, es uno de los temas más clásicos de cine. Aderecemos el asunto con una historia de amor, atracción y dudas entre dos personajes totalmente distintos y la receta parecerá tan manida que recuperarla representa todo un desafío. Y, no obstante, eso es precisamente lo que consigue, con ciertas dosis de sutileza, Thomas Cailley en su primer largometraje, Love at First Fight [+lee también:
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(Les combattants), presentado en la Quincena de los Realizadores del 67º Festival de Cannes. Los carismáticos Adèle Haenel (que regresa a la Croisette un año después de Suzanne [+lee también:
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, que, a la postre, le valió el César a la mejor actriz de reparto de 2014) y Kevin Azaïs protagonizan esta cinta que evita hábilmente el shock a toda costa, retirándose a zonas relativamente insólitas en el cine francés más joven, a saber, la confusión que rodea el fin de la adolescencia y la incertidumbre de cara al porvenir en una sociedad relativamente angustiada (contaminación, empleo precario…). El relato está ambientado en el sugerente decorado de las Landas, con sus lagos y sus bosques, y sus protagonistas, provenientes del campo, actúan a la par que el ejército de tierra, cuya presencia en el terreno sirve de acelerador de la intriga, dotando, así, de interés y originalidad una historia que es, en cualquier caso, un reflejo fiel de una realidad, la francesa, que pocas veces comparece en la gran pantalla, como tampoco ocurre con un idilio de las características del de esta cinta.

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"Debes proyectarte". Este es el consejo que recibe de su madre Arnaud (Kevin Azaïs), que a sus 17 años de edad debe afrontar la muerte reciente de su padre. El joven decide echar una mano a su hermano mayor en la pequeña empresa familiar de construcción de casetas en los jardines: un trabajo de verano que le lleva a cruzarse con Madeleine (Adèle Haenel), una chica de su edad obsesionada por la idea de la supervivencia en un mundo cuyo futuro es por completo negro. La joven es una atleta gamberra, bastante desagradable, que se entrena en solidario haciendo lucha, nadando con peso a la espalda y tomando brebajes de lo más repugnante, con el objetivo de formar parte de los comandos del ejército. Aunque al principio hay fricciones, la relación entre los dos protagonistas se suaviza poco a poco y Arnaud acaba por comprometerse por sorpresa con Madeleine para seguir un entrenamiento militar de dos semanas con los paracaidistas: una faena en la que el instinto y los vínculos emocionales no casan en absoluto y que va a precipitarlos en una larga escapada a dos por el bosque. 

Love at First Fight es un largometraje de iniciación que combina con acierto varios géneros (algunos puntos cómicos, un hilo conductor romántico, un trasfondo social bastante profundo y acción que desemboca en una secuencia final digna de una película de catástrofes) para retratar con precisión a estos dos post-adolescentes del siglo XXI enfrentados a la necesidad de tomar, o no, sus propias decisiones, de actuar o de sufrir, de sobrepasar un umbral de desarrollo y de cambio, de tratar de visualizar un futuro todavía invisible para dar sentido al presente ("acertar más allá del blanco"). A pesar de algunos defectos mínimos de juventud, en especial en lo concerniente al uso de la simbología, este bonito ensayo de apariencia (falsamente) clásica convierte a Thomas Cailley en un cineasta misterioso cuya trayectoria no puede ya por menos que suscitarnos especial interés.

(Traducción del francés)

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