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BLACK NIGHTS 2014

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The Man in the Orange Jacket: la génesis del terror letón

por 

- Marxista, místico y freudiano a la vez, este film es todo menos lo que se espera normalmente de una película de terror contemporánea. Un primer paso firme para el cine letón

The Man in the Orange Jacket: la génesis del terror letón

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ficha del filme
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 de Aik Karapetian, en competición en el programa Tridens del 18º Black Nights Film Festival de Tallin, cuenta la historia de un empleado recientemente despedido que decide vengarse de la sociedad, pero detrás de la tragedia vindicadora se esconde algo más fundamental.

The Man in the Orange Jacket es una oleada de misticismo antiguo. Hace mucho tiempo, nuestros ancestros paganos compartían un mito: la historia de una arboleda intemporal resguardada por un personaje con pinta de mago. Esta figura solitaria tomó el puesto del guardián anterior después de asesinarlo y debe mantenerse alerta en todo momento, esperando sobrevivir a la fatalidad del ataque inminente de su sucesor. El hombre de la chaqueta naranja, que da el título al filme, es un estibador de nuestros tiempos metido en una situación similar, en el corazón del bosque.

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A diferencia de su homólogo prehistórico, el más reciente aspirante al trono de la divinidad porta un chaleco de color chillón y su abuso asesino no tiene una razón mística, al contrario: en lo que parece claramente ser una crítica a nuestra cultura capitalista, el hombre mata para tener acceso a un microcosmos de riqueza del cual vive al margen por su condición de proletario.

En términos generales, The Man in the Orange Jacket parece librarse a una sarta de comentarios sobre el período de post-recesión. Vemos a un director ejecutivo que debe cerrar su empresa, pero cuya vida de excesos finalmente no se ve tan afectada. Eso da pie a que uno de sus empleados anónimos lo desafíe al puro estilo de Macbeth, armado con las herramientas de su oficio (literalmente, serruchos, desarmadores, martillos, etc.).

Estas aventuras sombrías y poderosas hacen, indudablemente, eco del pensamiento marxista. Parecen representar la rebelión de las clases medias, determinadas a derrocar violentamente a los oligarcas en el poder. El terror se desprende de la invasión, por otra parte grotesca, de la mansión del burgués (misma que evoca un sentimiento de seguridad igualmente grotesco). Todo esto parece querer decir que ningún lugar está al abrigo de la locura política después de una recesión.

Karapetian combina hábilmente los géneros de thriller y de película de terror, cosa rara. The Man in the Orange Jacket parece la versión lúgubre de El resplandor, con sus numerosos pasillos, sus puertas y su atmósfera perturbadora de thriller psicológico. La apertura y el cierre incesante de puertas tiente tintes freudianos, como si se tratase de un acto de represión y de liberación constante.

En efecto, el film juega con los sueños, las ilusiones y las visiones de manera casi freudiana. El resultado es caótico, sin duda, pero es justamente el efecto previsto. En la película el tiempo pasa, se repite, como lo haría en un sueño, y el espectador debe hacerse un camino a tientas en ese mundo cada vez más loco creado por Karapetian.

Sin embargo, una bruma de ambivalencia cubre la redistribución asesina y muy personal de las riquezas llevada a cabo por el protagonista. Nada que ver con un movimiento de indignados encaminado a representar al 99% restante; es más bien un acaparamiento interesado de capital. De hecho, el antihéroe, encarnado magistralmente por Maxim Lazarev, disfruta de manera repulsiva de la glotonería y el lujo. Rápidamente, un poco como Macbeth y sus ancestros anteriormente, el usurpador se cuida nerviosamente las espaldas, desconfiando del próximo conspirador, a riesgo de tornarse en paranoia.

Pero algo es seguro: The Man in the Orange Jacket nos recuerda que el cine letón existe y espolea nuestra curiosidad por conocer el resto del cine contemporáneo de ese país, preguntándonos si es igual de violento, osado y esencial. Esta película atípica augura muchas cosas buenas para el futuro. Los amantes de los ovnis cinematográficos no deben perderse esta experiencia casi folclórica y llena de onirismo.

(Traducción del inglés)

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