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EDITORIAL Premios del Cine Europeo 2014

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¿El peso del éxito desequilibra al cine europeo?

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- Después de los Premios del Cine Europeo, Cineuropa se pregunta sobre las consecuencias del éxito de Ida más allá del Atlántico, desafortunadamente aún susceptible a los clichés más simplistas…

¿El peso del éxito desequilibra al cine europeo?

Los enamorados del séptimo arte y los propios ganadores de los premios han vivido una velada, o mejor, una noche, memorable: ¡una noche en la ópera! Qué magnífica ciudad y qué prestigioso evento el de esta 27ª edición de los Premios del Cine Europeo (leer la noticia), cuya organización y glamour no tenían mucho que envidiarle a la ceremonia de los Oscar, si exceptuamos quizá las retransmisiones entusiastas justo después de la ceremonia, haciendo un completo sumario de la feliz celebración de la noche, que el escritor de estas líneas no necesitaba escuchar a la mañana siguiente.

Interior-día. Recepción de un hotel de Riga, Letonia. Hora, 11.30. Una americana, de treinta años, habla por su teléfono móvil mientras hace el check out:

He estado en los Premios del Cine Europeo, los Oscar europeos…”

La escucho y me digo: buen discurso, pero se puede hacer mejor. Ya que no se trata, después de todo, de comparar los europeos a los americanos, incluso si es para ponerlos al mismo nivel. Un evento no se debería definir en relación a otro, y sin embargo, yo mismo cometo exactamente el mismo error no más tarde del primer parágrafo de este texto. Nuestra chica americana –que me cuenta que ha sido invitada por uno de sus socios de negocio porque es le encanta el cine– tampoco mejora las cosas. De hecho, las empeora, a juzgar por su siguiente réplica:

...otra película polaca en blanco y negro que ha ganado todo. Europa, ¿sabes?”

Ya se sabe. Un cliché, además de ser persistente, puede ser feroz. A la imagen del cine europeo, a menudo reducido al del cine de autor (o arte y ensayo) en las conversaciones del otro lado del charco, no le faltan de esos clichés, pero honrando de tal manera a la obra maestra que es Ida [+lee también:
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entrevista: Pawel Pawlikowski
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ficha del filme
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 los miembros de la Academia han elegido alejarse de este conocido hecho y quizá subestimar el contrapeso de una maniobra como esa, totalmente dedicada la celebración del cine en su vertiente más bella y esencial. No se trata de meter en un gol en propia puerta, pero hay algo que se asemeja en cierto aspecto a este acto involuntario. ¿Sería esto también dañino para el resto del equipo, ya que se mide con un adversario que aún sigue fanfarroneando sobre su supremacía en los ránkings mundiales? Porque podríamos tomarla con esa llamada telefónica, que incluso evita mencionar el título de la película, tomando como estandarte el Premio del Público Europeo, representativo del éxito de audiencia de Ida; es más, la película es una de las pocas cintas europeas en llegar hasta el público norteamericano en 2014, impulsado por un asombroso número de espectadores y de copias distribuidas. Se podría incluso anticipar las grandes posibilidades de Ida en la carrera a los Oscar, ya que la cinta de  Paweł Pawlikowski representa oficialmente Polonia en fase de preselección para la categoría de mejor película en lengua extranjera.

Podríamos y lo haremos cada vez que sea posible presentar este contraargumento, pero por muy justificado que esté, no tiene espacio entre dos personas que hacen el check out en un hotel, un domingo por la mañana. La elaboración de la explicación es ya demasiado agotadora y nuestra amiga americana no se hará eco de ella de la misma efectiva manera en la que blandió su argumento precedente. La información no tiene el nivel de “viralidad” suficiente, lo constituye, en sí mismo, un problema para la promoción del cine europeo, a la que Cineuropa dedica todas sus energías desde hace ya 12 años, a riesgo de, a veces, tener que sacrificar algún fracaso por el bien del objetivo. Lo más deplorable es la constatación de que ni esta información ni los cinco premios serán suficientes para atraer en las salas a una americana que no ha visto la película —aunque a ella  “le encante el cine” y asista a la ceremonia de los Premios del Cine Europeo, que anunció sus nominados con gran antelación— y esto, aún a pesar de la disponibilidad de la obra en su territorio. Con tres premios en un bolsillo, y otros dos en el otro, Paweł Pawlikowski continúa caminando con seguridad sobre el hilo que conecta el cine con su público, pero el riesgo de desequilibrio está más que presente. El riesgo podría ser quizá menor con un premio otorgado en otra parte, o con una ponderación algo diferente del palmarés, pero ciertamente, no es cosa nuestra –como periodistas– el juzgarlo. La tarea ha sido lógicamente confiada a los más de 3.000 profesionales, miembros de la Academia presidida por Wim Wenders, la figura de proa de los defensores de la industria europea. Como en la política, es la cuestión de responsabilidad del voto lo que yace tras el título de este editorial, y como en la política, las consecuencias públicas de un voto no se pueden ignorar, incluso en una mañana de domingo. 

Un rápido escrutino de las redes sociales confirmará el cínico pensamiento que se vio impulsado por la ausencia de Marion Cotillard (la única premiada que no se ha desplazado al evento por razones de salud, pero que “habría ido sin duda alguna a buscar su Oscar, incluso con una neumonía”) y el Premio Lifetime Achievement Award de Agnès Varda, una de las grandes estrellas de la noche, y con razón, pero que desafortunadamente alimenta la maquinaria de clichés de este público masivo al que le puede encantar el surf, pero rara vez la nouvelle vague. Es necesario ser valiente y admitirlo, este público es aún, y también, un objetivo de los Premios del Cine Europeo como evento. De cualquier forma, es el target del cine europeo en las salas, y lo es también cuando se trata de emitir una ceremonia de este calibre o de (re)encontrar patrocinadores que la harán crecer.

¿Debemos entonces asombrarnos del reducido número de televisiones que han emitido la 27ª edición de los Premios de Cine Europeo, tanto en Europa como fuera de ella? ¿Podemos también soñar con una guerra de derechos de difusión en el futuro? Los Oscar tendrán 87 años en 2015. ¿Cuál era su estrategia hace 60 años? Ciertamente, no habrían podido prever el récord de tweets de 2014, pero alguien habría realmente tenido que hacerlo un día. ¿En qué momento? Si no hace falta siempre ponerlo todo al nivel de los Oscar, será quizá sensato establecer una comparación a tal nivel para nuestra “joven” fiesta del cine europeo, que solo pide ser compartida por el mayor número de público.

Muy pronto, los periodistas de Cineuropa votarán desde los 28 estados miembro de la Unión Europea para elegir su TOP 5 de películas europeas en 2014. El ránking de Cineuropa será establecido sobre su elección. Se les ha preguntado la misma cuestión que la que apuntamos en el título, ya que tienen una responsabilidad que aquí no nos tomamos a la ligera. Una responsabilidad también para el editor, a quien le gustaría aprovechar la oportunidad para agradecer a la organización de los Premios del Cine Europeo por su invitación y la cálida bienvenida que nos han ofrecido en la capital europea de la cultura.

(Traducción del francés)

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